domingo. 16.06.2024
bitcoins

Otra de sus peculiaridades se encuentra en que al poder adquirirse con este activo intangible bienes de naturaleza tangible, con la constante creación y utilización de estos medios de pago estaría disminuyendo la producción y el uso de los activos creados por el Estado y por la banca. Con lo cual habrían disminuido las medidas correctoras que el Estado utiliza para evitar las distorsiones que se producen en la economía como consecuencia de unos ciclos que están determinados por las diferencias que concurren entre el valor contractual que el obrero recibe como salario, es decir, su capacidad de adquisición, y el valor de compra con el que las empresas establecen los precios en el mercado. Unas diferencias que al conllevar unos beneficios para estas empresas, conforman unas acumulaciones de capital; así como una disminución en el consumo que permanentemente tiene que ser subsanada por el Estado. Una disminución en el consumo que recrea una acumulación en los inventarios y una necesidad de inyectar en el mercado un incremento de los medios de cambio con los que reactivar la economía. Una creación que a su vez está personificando el aumento de las riquezas que han sido detraídas de la producción en función de las anteriormente mencionadas acumulaciones. Una creación de dinero fiat que al ser siempre superior al de los bienes materiales que se hayan creado, potencialmente tiene que inducir un proceso inflacionario; un exceso de medios de cambio que de ser empleados como inversión en las empresas para incrementar a través de innovaciones la productividad de las mismas, conlleva tanto una menor necesidad de mano de obra asalariada que a su vez induce tanto un  aumento del  número de parados, como el preludio de una recesión.

Otra de las peculiaridades que tienen unos activos intangibles (como es el Bitcoin) es la de poderse desvincular de la economía para eludir las imposiciones que sobre la acumulación de beneficios llevan a cabo los Estados. Y esto, debido a que al no tener acceso esos Estado a la existencia de estos activos intangibles, junto a la redundante desaparición de los Paraísos Fiscales, la única fuente que tendría el Estado para crear una estructura pública que socialmente contrarrestara las desigualdades que se generan en la economía privada, tendría que resolverse o bien con una constante creación de dinero fiat o a través del endeudamiento exterior del Estado. Un endeudamiento que al no poder satisfacerse con este tipo de medio de cambio digital (ya que éste no estaría representando la creación de un bien tangible, salvo que en el Exterior se estuviera haciendo uso de unas criptomonedas que estarían unificadas como valor de adquisición, asimismo representarían la creación y la utilización de un bien intangible que  habría sido creado sin la representación de un bien tangible. Algo que resulta incompatible con el desarrollo y la propia existencia de una economía de mercado. La única forma con la que temporalmente podrían seguir siendo utilizadas estaría en su coexistencia con los medios de pago y de crédito que crean tanto el Estado como la banca (como se está llevando a cabo en la República de El Salvador para independizarse de las dependencias que le generan el uso del dólar); pero ésta es una utilización que como ya ha sido señalada más arriba, no podría mantenerse indefinidamente. Por otra parte, el uso de unos activos intangibles  constituye un medio con el que facilitar la ocultación de actividades relacionadas con el negocio de las drogas, de la trata de blanca, así como de un sinnumero de otras operaciones ilícitas. Configuran una tendencia que con independencia de su volatilidad, temporalmente conlleva un incremento especulativo de su valor nominal; así como una capacidad adquisitiva que al no estar representando un  bien tangible desacredita el cómputo de la creación de las riquezas que hubieran de reflejarse en el Producto Interior Neto.

Es cierto que para intentar justificar su legitimidad y validez se arguyen argumentos tan peregrinos como que con la información que tanto el Estado como la banca obtienen de las actividades legales llevadas a cabo por la ciudadanía están controlando y vulnerando nuestro derecho a la intimidad; que con la información adquirida por estas dos entidades nos confinan en un espacio en el que los que impugnan este control y este derecho a la intimidad ven que esta información puede ser conocida por otros; con lo cual se está atentando contra una privacidad que es un sine qua non de la libertad. Lo que no dicen estos reivindicadores de una libertad singularizada es que, con la impetración que de este derecho se está tratando de ocultar tanto la existencia de unas actividades que podrían ser delictivas (y por tanto que atentan contra el bien de la comunidad), como para eludir los gravámenes que dimanantes de la obtención de un beneficio han de cubrir tanto las necesidades sociales, como reducir las desigualdades que se generan en las actuales economía de mercado. Lo que estamos viendo es que a pesar de los esfuerzos que llevan a cabo los Estados para controlar sus funciones como Estados, con la utilización de aquella libertad subjetivada y una volatilidad que se ha plasmado generalmente al alza, se está fortaleciendo y proliferando el uso de las criptomonedas en detrimento de la utilización y la propia existencia de los medio de cambio instituidos por unos Estados que tratan de superar este desmadre creando unas criptomonedas que sí estarían siendo controladas por estos Estados. Pero es tan grande la revaluación de las criptomonedas descentralizadas, que para eliminarlas y desmontar el entramado que las ha hecho posible, estos Estados se tienen que enfrentar con lo que auténticamente es el Poder; es decir, el Capital. Y este es un enfrentamiento que, a menos que estos Estados estén respaldados por la mayor parte de la ciudadanos, está condenado al fracaso. Las dos únicas veces que a lo largo de la Historia se consiguió invertir el ejercicio de este Poder fueron en 1789 y 1917. Y como estas ejecuciones fueron llevadas a cabo a través del terror (en lugar de una universalización de la cultura) sus resultados fueron de nuevo unos fracasos. En este contexto recomiendo al lector el análisis de la obra ¿Es posible otra economía de mercado?

¿Es posible otra economía de mercado?