lunes 20/9/21

Encierros de embolados: el negocio por delante

La supuesta garantía antiquemaduras del diseño de los hierros se ha convertido prácticamente en el único argumento en defensa del embolado.

embolao

El pasado 4 de septiembre, el Ayuntamiento de Borriana anunciaba la suspensión del encierro de toros embolados que estaba programado para la noche. De lo que hablamos es de la suelta de un número de toros que habitualmente ronda los 6, pero que ha llegado hasta 12. Todos embolados a la vez, unos junto a los otros. Es un invento reciente, pretendidamente espectacular, como lo es también el de los embolados con hierros muy pesados, que tienen más de dos bolas y que pueden llegar hasta las 10.

La alcaldesa de Borriana, María José Safont, informaba que sólo contaban con autorización para un encierro sin especificar que fueran embolados, práctica que, además, no está reconocida por el reglamento vigente. Lluïsa Monferrer, concejala de fiestas, añadía que debía cumplir con la legislación vigente y cumplir con lo que había sido autorizado, porque sería una irresponsabilidad no hacerlo así (1).

Por el contrario, el Ayuntamiento de Vila-real se reafirmó en el apoyo al mismo tipo de linchamiento programado para el miércoles 6 y que se acabó celebrando, a pesar de las muchas reclamaciones en contra enviadas al ayuntamiento por iniciativa de la Plataforma Abolición (2). Según el alcalde José Benlloch, un gabinete de crisis había analizado la situación, incluida la decisión de Borriana, y había concluido que todo estaba "muy claro" (3).

Es cierto que la denuncia de esta práctica está teniendo más eco a partir de los hechos acaecidos en el Grau de Castelló (4). Pero la lucha animalista para acabar con el sufrimiento de todos los toros en la calle denuncia, desde hace tiempo, el embolado de varios toros a la vez porque es una forma especialmente cruel de maltrato y porque, además, no goza de la cobertura legal del reglamento de “bous al carrer”, ni del vigente (5) ni de los anteriores. Repito: además de ser especialmente cruel, no es legal.

Primeramente, se debe destacar que el reglamento explicita qué modalidades se pueden considerar como festejos tradicionales de “bous al carrer”: "suelta de vaquillas, toro embolado, encierro, exhibición de toros cerriles, toros a la mar, toros con cuerda, concurso de recortadores, toro de corro y también las modalidades el carácter tradicional de las cuales esté debidamente acreditado” (6). Queda muy claro que los encierros de embolados quedan fuera de esta lista, como todos los demás inventos recientes con los que quieren potenciar el negocio de los linchamientos: estos encierros se traducen en más toros, y más toros son más dinero pasando por muchas manos . Y sobre todo en las comarcas de Castelló, son más dinero público yendo a manos privadas.

En segundo lugar, como hemos dicho, es una forma de maltrato no protegida por las leyes. Vuelve a decir el reglamento que "el carácter tradicional [de la modalidad de “bous al carrer” fuera de las detalladas explícitamente] será incompatible con la introducción de medios materiales que suponen un riesgo para participantes, espectadores o animales y también cuando suponga una desnaturalización de estos de acuerdo con su consideración como tales" (7). Y precisamente es eso lo que han hecho con los encierros de embolados: desnaturalizar la práctica "tradicional" e introducir elementos nuevos que suponen un grave maltrato a los toros.

En el prólogo, también nos avisan de que se debería preservar "la convergencia del ocio y la diversión con el respeto al animal”. Se asegura, y esto es muy importante, que "no resulta concebible en los tiempos actuales que el animal sufra ningún maltrato ni que se le considere como un mero objeto pasivo. Su función en la fiesta está ligada, de forma indisoluble, a la prohibición de cualquier tipo de comportamiento incívico y su consideración con ser vivo que es” (8). El artículo 36 prohíbe expresamente la crueldad y el maltrato, especialmente con "cualquier práctica que suponga tortura".

Y, tercero: más concretamente, el propio reglamento evidencia que no pueden evitar la tortura embolando más de un toro a la vez. La regulación específica para embolados establece para los hierros de embolar una distancia mínima entre las puntas de los cuernos y el platillo bajo las bolas de 15cm (9). Con ello se debería garantizar que el toro no se quema, y así lo han defendido los taurinos hasta la saciedad.

La supuesta garantía antiquemaduras del diseño de los hierros se ha convertido prácticamente en el único argumento en defensa del embolado. Esto es lo que dice el ganadero y veterinario Daniel Machancoses a su famoso vídeo "el arte de embolar" (10): "vemos perfectamente que de la punta del cuerno a la bola de fuego, el toro no se quema". Si dejamos de lado que es el alargamiento de los hierros lo que facilita que el toro se queme el lomo mientras se retuerce para sacudirse el fuego de los cuernos, nos encontramos con la dura realidad: si pones dos toros embolados juntos, estas "medidas de seguridad" son inútiles, y su defensa es ridícula.

También es muy sorprendente la huida hacia adelante diseñada en Villa-real (supongo que por el gabinete de crisis) y que incluso recita José María Ángel Batalla, director general de la Agencia de Seguridad y Respuesta a las Emergencias (11). Para justificar los embolados de embolados, han elaborado el extraño argumento de que los toros sólo se pueden quemar entre ellos si los émbolos juntos, como pasó en el Grau. El alcalde José Benlloch nos habla de una "infraestructura especial para evitar cualquier daño por quemaduras a los animales", y que no fue otra cosa que un remolque de transporte con cajones compartimentados, los mismos hornos donde los animales se pueden pasar horas al sol del verano mientras la gente de la ganadería o de la peña está en el bar.

Si no fuera la tomadura de pelo que es, me sorprendería mucho que no se hubieran dado cuenta de que, después de embolar los toros por separado, los sueltan al pequeño corral del que deben salir a la calle... Todos juntos. Después, obviamente, van por la calle... Todos juntos. Vamos, es de lo que se trata: de un encierro de embolados que, como siempre hacen los toros, huyen del pánico buscando la protección del grupo, forman una piña los unos con los otros y, en este caso, se queman con las bolas de los animales que los rodean sobre las quemaduras que ya se han hecho en el corral. También sorprendería, después de ver los vídeos del final del encierro de Villarreal, que no se hubieran dado cuenta de que los iban a encerrar al mismo corral y con las bolas todavía encendidas... De nuevo, todos juntos, antes de soltarlos por calles y una vez terminado el linchamiento (12).

La gran idea de la estructura especial del alcalde Benlloch tiene graves problemas de concepción. En las comarcas de Castellón se han sacado de la manga el encierro de embolados, y se deben hacer en cualquier caso. Sea lo que sea lo que les pueda pasar a los toros, es más importante la popularidad de políticos como Benlloch, que no puede ocultar la concepción del toro como ese mero objeto pasivo que el reglamento dice que no puede ser. No es extraño que esto pase a Villa-real, bastión del “parany” y parque temático del uso de animales como entretenimiento.

En todo caso, el señor Ángel nos dice que es el ejemplo a seguir y, a la vez, nos anuncia que el nuevo reglamento enmendará este "vacío legal" que los taurinos dicen que no existe, que todo lo que ellos hacen siempre está muy bien. Y, por supuesto, la enmendará al gusto de los taurinos que, al parecer, son la única voz que escuchan en ese otro gran proyecto del gobierno del cambio. Es un asunto entre administración y linchadores que, por lo visto, deberá declarar como tradicional una práctica que no lo es y deberá introducir la enésima excepción a ese supuesto bienestar animal que dicen defender.

De todas formas, ahora no es legal, y con sus palabras se delatan. Y el movimiento animalista defenderá los animales con este argumento y lo seguirá haciendo si lo legalizan bajo todo este argumentario manipulador.



(1) El Periódico Mediterráneo, Javier Martí, 05/09/2017 Burriana anula el encierro de embolados al alegar que la ley no recoge esta modalidad.
(2) Plataforma Abolición, Facebook, 09/04/2017. Llamamiento a para reclamar al Ayuntamiento de Vila-real que no programe el encierro de embolados, con modelos de escrito para el propio ayuntamiento y para la Conselleria que ha tenido que otorgar la autorización.
(3) El Periódico Mediterráneo, José Cardà, 06/09/2017, Vila-real hará encierro de embolados frente a la suspensión de Burriana.
(4) Levante-EMV, Nerea Soriano, 06/07/2017, Animalistas denunciarán ante el Consell la embolada de seis toros en un camión en el Grau.
(5) Consejería de Gobernación y Justicia. DECRETO 31/2015, de 6 de marzo, del Consell, por el que se aprueba el Reglamento de festejos taurinos tradicionales en la Comunidad Valenciana (bous al carrer) [2015/2176]. Núm no 7482, 10/03/2015.
(6) Reglamento, artículo 2.2.
(7) Artículo 2.3.
(8) Prólogo, I. Párrafos 6, 7 y 8.
(9) Artículo 12.1.
(10) Vídeo "el arte de embolar"
(11) El Mundo, Andrea Vargas, 08/09/2017, El nuevo decreto regulará el encierro de toros embolados para acabar con el vacío legal.
(12) Plataforma Abolición, 09/06/2017.

Encierros de embolados: el negocio por delante
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