martes 15.10.2019

Encallan el Pacto por la Educación y la propuesta de Reforma anunciada por el PSOE

La ministra de educación, Isabel Celaá
La ministra de educación, Isabel Celaá

Estamos en un alarmante proceso de deconstrucción de un instrumento imprescindible para la convivencia social, para tratar de disminuir las diferencias entre las clases sociales, de contribuir al desarrollo intelectual, psicomotriz y de la capacidad crítica de las personas

Antes de finalizar la legislatura ya había encallado el tan manido, como imposible “Pacto por la Educación”, cuestión que era obvia, si tenemos en cuenta la disparidad de espurios intereses, ideológicos, mercantiles y por qué no decirlo, también corporativos.

Y ahora, a pesar de que el Gobierno interino del presidente Sánchez acaba de aprobar, como una especie de “brindis al sol”, la denominaba “ley Celaá”, que trataba de reformar la LOMCE, para volver a la senda LOE (con algunas actualizaciones), de momento, ha encallado.

Encallamientos que ya fueron anunciados por Europa Laica y algunos colectivos sociales y sindicales, no porque fuéramos unos “visionarios”, sino porque se observaba, con claridad, que muy poca gente, tanto del ámbito del poder legislativo, como del tejido social, estaban “por la labor” y porque, además, se detectaba muy poca ambición de transformación, ya que los debates en la subcomisión de Educación sonaban a pura retórica electoralista y poco más, como se demostró. Y como se ha demostrado, por falta de tiempo, con el proyecto de Reforma del Gobierno, ahora ya, interino.

En un tiempo, además, en donde todo se transforma de forma vertiginosa y en donde da la sensación de que los centros educativos van a ritmos mucho más lentos que la realidad presente, ya sea política, social o tecnológica.

En las últimas décadas del siglo XX se afirmaba, por parte de muchos analistas de la Educación, que la escuela española se había anclado en el siglo XIX. Quizá era exagerando. Pero hoy, en pleno desarrollo de Era Digital en estas dos primeras décadas del XXI, la escuela parece no responder a los tiempos, se percibe como adormecida, al margen de todo ello, al menos en una inmensa generalidad. Y en esta situación una parte de la enseñanza privada, financiada o no por el Estado, en algunos casos… empieza a cobrar cierta ventaja con la pública, algo realmente muy preocupante.

El alumnado de primaria y secundaria transita por dos realidades, la escolar y la digital, ésta -evidentemente- con todos sus peligros y, también, sus grandes ventajas. Y cada vez la brecha se abre con mayor fuerza, como se abre la brecha entre clases favorecidas y clases desfavorecidas, entre clases dominantes y clases subyacentes. Y el sistema educativo, contrariamente a lo que debería de ocurrir, no contribuye a cerrar diferencias, sino a perpetuarlas y hasta agrandarlas.

Personalmente, mantuve en su día y mantengo hoy, que la LOE  fue (en realidad) una especie encubierta de Pacto de Estado y la LOMCE (que modificó una parte de su contenido) ponía la “guinda” más conservadora, cerrando así un determinado modelo mercantil, dual, confesional, selectivo y desigual, ambas, en la línea que marcaba el Tratado de Lisboa de 2007.

Estamos en un alarmante proceso de deconstrucción de un instrumento imprescindible para la convivencia social, para tratar de disminuir las diferencias entre las clases sociales, de contribuir al desarrollo intelectual, psicomotriz y de la capacidad crítica de las personas, como es, o debería ser, la institución escolar, pero para que cumpliera esa función, debería de ser de carácter público, universal, democrática y laica. Cuestión alejada hoy del proyecto de casi todo el panorama político.

Y en ese “empeño” más o menos encubierto de deconstrucción se sitúan una parte importante de los dirigentes de los partidos políticos y del tejido social y sindical, que tratan de “vender” (cada uno desde su posición ideológica) propuestas, como si de un permanente mercado o zoco se tratara, utilizando, en ocasiones, una vergonzante retórica.

Por ello, el Pacto y la Propuesta de Reforma han encallado y encallarán mil veces en la actual situación y en la que venga, si no cambian actitudes y parámetros. Cuestión muy difícil, hoy por hoy.

De puertas para afuera, muchos y muchas se han venido quejando de la LOMCE, condenándola,  fundamentalmente desde posiciones progresistas (sociales, sindicales, políticas…). El “no a la LOMCE” se ha hecho masivamente popular, “viral” que se dice ahora.

Pero, en realidad, lo que se denunciaba, más que la LOE/LOMCE, eran los enormes recortes en Educación, puestos en marcha (desde el año 2011/12) por el Estado central y por las CCAA (éstas en mayor o menor medida, dependiendo de la sensibilidad de cada gobierno), que ha coincido, además, con un aumento (descontrolado y vergonzante) de la Enseñanza privada con ideario propio, financiada por el Estado, en detrimento de la Enseñanza de titularidad pública, sobre todo en el ámbito rural y que ha castigado a las sectores más desfavorecidos de la sociedad, que no pueden complementar las enseñanzas regladas y la compensatoria, cada vez más desatendidas, por falta de recursos.

Así que el problema además del texto legal, es decir los preámbulos, los articulados, los desarrollos de la LOMCE/LOE, han sido la aplicación de los mismos en la diversidad de territorios, con sensibilidades y problemáticas muy diferentes y hasta dispares, sin la intervención de ningún órgano de armonización estatal, ya que la Conferencia de Consejeros es un fiasco, dada la muy compleja convulsión política que padecemos.

Tengamos en cuenta que en cuestión de recursos concretos para la Enseñanza, la LOGSE ya se alumbró coja (sin modelo de financiación), también le paso lo mismo a la LOE y a la reforma de ésta: La LOMCE y también llega (llegaba) sin modelo de financiación la propuesta de Reforma aprobada hoy 15 de febrero en el Consejo de Ministros. Es una vieja historia, una vieja losa, que junto a otras cuestiones, no menos importantes, hace de nuestro sistema educativo, que a pesar de su universalización y avances cuantitativos,  los cualitativos dejan mucho que desear.

El último envite del PSOE, con su propuesta de Reforma, aparte de las buenas intenciones de algunos de sus promotores y promotoras (de las cuales no tengo por qué dudar) también supone (suponía) una enorme falta de ambición política, en un vano intento de “contentar a todos”, pero partiendo de una situación de total desigualdad que se viene fraguando desde la LODE y la LOGSE y que atenta principios básicos de la Constitución en materia de igualdad, de justicia social y de no discriminación, ya no digamos el atentado contra el principio de LAICIDAD.

Consistía (o consiste) en  una especie de retorno a la LOE de forma actualizada, ley que dejó viva, en un 70% el PP. Falta de ambición para potenciar la escuela de titularidad pública, falta de ambición para avanzar en laicidad, sacando la religión confesional de la escuela y tratando de avanzar en la línea de no financiar la Enseñanza ideológica.

En el fondo, la ambigüedad de la propuesta, una vez más, tiene que ver con leyes anteriores, cargadas de retóricas y de “buenas intenciones”, pero que, en la práctica, han seguido castigando a los más desfavorecidos y premiando a los pudientes, en escala proporcional. Cumpliendo, por desgracia, la senda que la OCDE y otros organismos internacionales vienen denunciando desde 1986". El alumnado de las escuelas privadas, fuertemente subvencionadas por el Estado,  cuentan, además, con más recursos que el alumnado de la pública...”

Pues legislatura, tras legislatura, por unas cosas o por otras, reforma tras reforma, la horquilla se agranda, con el agravante de que la escuela concertada (nada más y nada menos considerada como parte del sector público por la LOE) es una escuela ideológica, 80 por ciento de ideario católico, que segrega y discrimina. La Reforma propuesta, aun intentando colocar algunas endebles suturas, no aborda la raíz del problema, para no enfadar a los obispos.

Ya, en el Pacto firmado entre el máximo dirigente de Podemos y el del PSOE, el pasado 11 de octubre, de cara al Compromisos para elaborar y aprobar los presupuestos de 2019, ahora rechazados por el Congreso el pasado día 13 y causa de la inminente disolución de las Cámaras y convocatoria electoral para el 28 de octubre, no abordaban ningún compromiso, en base a la laicidad de las instituciones del Estado, la denuncia de los Acuerdos concordatarios con la Santa Sede, la financiación por parte del Estado de la escuela ideológicamente religiosas, sacar la religión confesional del Sistema Educativo, como SI habían respaldado, ambos grupos parlamentarios, el pasado 22 de febrero de  2018 en la Comisión de Educación, ganándose por mayoría, tanto el compromiso de denunciar y derogar los Acuerdos, como de sacar la religión de la Escuela.

Ese Pacto del 11 de octubre entre Sánchez e Iglesias, como denunciamos en su día, ya era un síntoma. En esta (breve) legislatura no se abordaría nada (trascendente) relacionado con las muy privilegiadas relaciones del Estado hacia la Iglesia católica. Y, sobre todo, en materia de Enseñanza.

El pasado 13 pasado (a la misma hora que se rechazaban los Presupuestos, en el Congreso) mantuvimos, representantes de Europa Laica, una reunión en el Ministerio de Educación y Formación Profesional, con la Secretaría de Estado (Sr. Tiana). Reunión muy cordial, pero con el documento de Reforma del Ministerio ya cerrado.

Pusimos “encima de la mesa”, desde las soluciones más maximalistas, hasta las más transitorias posibilistas que podían ser viables incluso con el actual Concordato. No fue posible. Cerrazón total.

En esta materia habían decidido volver a la LOE, nada nuevo. La religión seguiría dentro del horario lectivo, ahora sin que la nota contara para el expediente académico, ni hubiera área espejo, todo quedaría  igual, en cuanto a las personas designadas por los obispados pagadas por el Estado y con más estabilidad que el profesorado interino; la enseñanza ideológica privada se seguiría financiando como hasta ahora; al alumnado, desde los tres años, se le seguirá segregando por motivos ideológicos, aunque se contravengan todos los convenios internacionales de la infancia, firmados por España. Nada nuevo en cuanto a la filosofía, todavía fuera de la enseñanza obligatoria.

Así que Europa Laica y otras organizaciones sociales, sindicales y políticas que se adhieran, como hasta ahora y desde hace más de dos décadas, vamos a seguir, aun con más fuerza, promoviendo la Campaña: 'Por una escuela pública y Laica. Religión confesional fuera de la escuela'. Y, mucho me temo, que por mucho tiempo.

Encallan el Pacto por la Educación y la propuesta de Reforma anunciada por el PSOE
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