lunes 29/11/21

En España hay cientos de balsas como la que ha provocado el vertido tóxico de Hungría

Greenpeace ha alertado sobre el riesgo de que en España se produzcan desastres similares al causado por la ruptura del depósito de lodo rojo en una planta de aluminio en el oeste del país que ha afectado a siete ciudades.
NUEVATRIBUNA.ES / AGENCIAS - 6.10.2010

El ministro del Interior de Hungría, Sandor Pinter, ha dicho que de momento se ha evitado que el vertido de fango rojo que se originó el pasado lunes por el desbordamiento de la balsa de una fábrica de aluminio llegue a otros ríos. El torrente de fango rojo, un residuo resultante del refinamiento de bauxita para producir aluminio, ha provocado la muerte de cuatro personas, tres desaparecidos y unos 120 heridos.

El Gobierno declaró el estado de emergencia en tres condados, después de que el vertido afectara a varias poblaciones del oeste del país, entre ellas Kolontar y Devecser. Muchas personas sufren quemaduras e irritaciones en los ojos a causa del plomo y de otros elementos altamente corrosivos. Aún no se conoce la causa del vertido, pero el Gobierno ha señalado que no hay pruebas que apunten a causas naturales y ha dicho que lo más probable es que se deba a un error humano.

Entretanto, Greenpeace-España ha manifestado su profunda preocupación por sus impactos ambientales y en la salud y ha recordado que en España existen, diseminadas por toda la geografía, cientos de balsas mineras, de las cuales más de una decena superan el millón de metros cúbicos, como la de Hungría.

Casos como la catástrofe de Aználcollar están todavía muy presentes. En el año 1998, la ruptura de uno de los muros de una balsa de residuos de pirita descargó 5 millones de metros cúbicos de lodos y aguas tóxicas en la comarca de Doñana. Hoy en día no existen responsables penales del accidente, por lo que los costes han tenido que ser sufragados con dinero público.

Greenpeace recuerda que en varias ocasiones ha denunciado la dejadez y permisividad de las administraciones en lo relativo al control y clausura de las balsas mineras en nuestro país. Además de Aználcollar, en los últimos años la organización ecologista ha denunciado el peligro que suponen explotaciones como son la mina de Las Cruces en Sevilla, Cerro Colorado y Aguzaderas en la comarca de Río Tinto, Aguas Blancas en Badajoz o algunas de las balsas de estériles de la industria minera del oro en Asturias.

“Desgraciadamente, este tipo de accidentes siguen produciéndose, a pesar de las advertencias de los grupos ecologistas que exigen un mayor control de estas instalaciones”, ha declarado Julio Barea responsable de la campaña de Contaminación de Greenpeace. “Tras la rotura de una de estas balsas, las consecuencias son siempre trágicas. Y, como hemos visto en Hungría, ha costado la vida de varias personas”, ha añadido Sara del Río de la campaña de Contaminación de Greenpeace.

Un equipo de expertos de Greenpeace se ha desplazado inmediatamente a la zona para documentar el desastre, tomar muestras y poder así proporcionar una evaluación independiente de los daños ocasionados por este accidente. Dada la gran cantidad de residuos vertidos con elevados contenidos en metales tóxicos que se ha lanzado a las aguas superficiales y los suelos, las consecuencias podrían ser graves y de larga duración para los ecosistemas de la zona.

En España hay cientos de balsas como la que ha provocado el vertido tóxico de...
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