lunes 24/1/22

La Psicología Política es una disciplina con una extensa variedad de marcos teóricos, sensibilidades sociales y prácticas profesionales que reciben distintos tratamientos y valoraciones según la perspectiva adoptada. La Psicología Política constituye una disciplina científica interdisciplinar que permite colaborar en el desarrollo de las sociedades democráticas y participar activamente en la política profesional.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que la violencia es un problema de salud pública, y en este contexto surgen y se desarrollan diferentes trastornos psicológicos. Experimentar situaciones o acontecimientos de naturaleza traumática implica la posibilidad de generar respuestas emocionales y/o conductuales muy diversas (algunas adaptativas, otras perturbadoras), como por ejemplo el estrés postraumático, ansiedad, depresión, somatizaciones, modificación de esquemas cognitivos, consumo de alcohol y drogas, entre otras.

El narcotráfico es una actividad delictiva que se refiere al cultivo, producción, distribución y venta de sustancias ilícitas La presencia del narcotráfico se traduce en violencia, especialmente homicidios dolosos y enfrentamientos armados.

 En más allá del principio del placer, Freud plantea la pulsión de muerte como una necesidad inconsciente de morir, que se expresa a través de la crueldad y la destrucción. La cultura aparece como un factor de inhibición de esa agresividad hacia el otro, heteroagresividad. En la cultura del narcotráfico esto no se presenta así, se utiliza la violencia como herramienta para intimidar tanto a nivel individual como colectivo.  Por tanto, en la violencia del narcotráfico se da un fracaso del elemento cultural en términos freudianos. La violencia sería una estrategia psicológica para alcanzar un fin determinado; eso significa que la violencia requiere por parte del sujeto que la efectúa, la utilización de diferentes recursos y procesos que convertirán deliberadamente esta estrategia, en un comportamiento o serie de comportamientos dirigidos a lograr un objetivo.

En la cultura del narcotráfico la agresividad se manifiesta de una forma especialmente cruel, convirtiendo a aquél que materializa la violencia en un sujeto empoderado por el dominio que le da sobre el otro, apareciendo un sentimiento de omnipotencia. Así, este empoderamiento hace que no tenga necesidad el agresor de ninguna justificación moral, y neutraliza cualquier sentimiento de culpa por el acto cometido.

La violencia sobre otros, como otros sucesos negativos vividos de manera súbita, producen temor e indefensión, poniendo en peligro la integridad física o psicológica de una persona, y dejan a la víctima en tal situación emocional que es incapaz de afrontarla con sus propios recursos psicológicos. Por tanto, toda acción de violencia tiene consecuencias a nivel psicológico. El daño psicológico se refiere, en una parte, a trastornos psicológicos agudos producidas por el impacto de padecer un acto violento; y por otro, a las secuelas emocionales que persisten en el sujeto de forma crónica como secuencia del suceso sufrido, y que interfieren muy negativamente en su vida cotidiana.

Las secuelas psicológicas, se presentan debido a que el acto violento es una vivencia de sometimiento irracional que desemboca en eventos traumáticos que tienden a confundir a la víctima, generando incertidumbre, conllevando a la desorganización conductual, presencia de alteraciones cognitivas (alteración de la memoria y la concentración, desorientación, pensamientos intrusivos, negación, hipervigilancia y alta activación), problemas emocionales (shock y embotamiento, miedo, ansiedad, desesperanza, disociación, ira, anhedonia, depresión y culpa), así como repercusiones a nivel social, que incluyen aislamiento y evitación.

Existe una alta prevalencia de trastorno de estrés postraumático (TEP) y trastorno depresivo mayor. Afecta también a sus familias, manifestándose en síntomas de desesperanza, pasividad, depresión, sentimiento de indefensión, ansiedad, culpa, temor a padecer nuevos episodios de violencia. Todas estas reacciones vivenciales deterioran las relaciones interpersonales y los vínculos afectivos, generando a los familiares sentimientos de soledad y frustración.

Por último, compartir esta reflexión del Papa Juan Pablo II:”la espiral de la violencia sólo la frena el milagro del perdón”.

El narcotráfico