domingo. 23.06.2024
NUEVATRIBUNA.ES - 28.6.2010

Me citan para la entrevista con el juez de Getafe, localidad en donde llevo a cabo mi trámite. No tenía idea de lo que me aguardaba y de acuerdo con lo que me habían comentado algunas amigas, la dichosa entrevista no tenía mayor dificultad. Compis de Alcorcón, Fuenlabrada, Madrid (capital), me apuntaban un trámite sencillo y sin complicaciones. Así fui a los juzgados, sin un ápice de preocupación, tan sólo con la convicción de que las preguntas para medir mi integración serían cercanas y basadas en la convivencia diaria. ¡Qué va!. Estupefacta me quedé cuando en los pasillos la gente estudiaba textos de geografía, historia y otras cosas más e inquirían a las ‘víctimas’ salientes de aquel funcionario, intentando acentuar sus estudios en dichas respuestas. (...) Empezamos: “¿Cuándo es el día de la Constitución”, “Qué tipo de Gobierno tenemos en España?” y algunas más coherentes a mi juicio. Yo cual ‘estilista’ me desplazaba confiada en el ring. Durante un lapso de tiempo me mantuve erguida; los ganchos aún no me tocaban, hasta que la fase calentamiento quedó olvidada. Llega el momento de los golpes bajos. Suelta recto de derecho a la barbilla, combinación de ganchos: “¿Qué pasó en 1704?”, “Quienes pertenecían a la Generación del 27?”, de la misma manera se sucedían en corto, siete interrogantes más en esa línea: derecha, izquierda… volado con la velocidad de un rayo…Sin poder amortiguar los golpes caí a la lona: 1, 2, 3, 4…El juez me dejó K.O. Nunca me preguntó la relación que llevo con mis vecinos de la comunidad, cómo me desenvuelvo en la cotidianidad, las principales preocupaciones de la sociedad, según el Barómetro, o la actualidad nacional…ná de ná. ¡Absurdo!

Este relato lo firma Jessica Maridueña en un post colgado el pasado viernes 26 de junio en Hablando de Inmigración. Jessica tuvo que comparecer en el otoño de 2008 ante el juez José María Celemín, encargado del Registro Civil de Getafe, porque deseaba tramitar su nacionalidad española. Pero su caso no es el único.

Al parecer, el juez Celemín realiza de forma habitual y reiterada un cuestionario de conocimientos históricos a los inmigrantes que solicitan la nacionalidad española. La dificultad de las preguntas es de tal calibre que algunos de los que se han visto sometidos al interrogatorio aseguran que están pensadas para historiadores. Entre esas preguntas destacan mencionar el nombre de tres poetas españoles de la posguerra, en qué año tuvo lugar la transición o qué pasó en 1868. El juez también ha pedido detalles sobre pintores como Picasso, Dalí o Murillo o los deportistas Fernando Alonso, Nadal o Gasol. E incluso ha llegado a plantear qué es la tortilla de patatas o qué se celebra el 12 de octubre.

Este tipo de tramite no está amparado por ninguna ley y las asociaciones de inmigrantes ya han expresado sus quejas calificándolo de examen xenófobo. Para el Consejo de la Abogacía española esta especie de examen de integración es una extralimitación de funciones del juez Celemín porque la ley de nacionalidad española o el código civil no recoge en ningún momento ese requisito.

El portavoz de la subcomisión de extranjería del Consejo General del Poder Judicial, Francisco Solans, cree que el órgano de gobierno de los jueces debería actuar de oficio y aclarar posibles responsabilidades disciplinarias. "El propio Consejo General del Poder Judicial actuará de oficio y estoy seguro de que esto incurre en responsabilidad disciplinaria por parte de este señor. Esta responsabilidad se puede activar por cualquiera de los jueces, de los abogados o de los particulares que presenten una queja contra este juez". El ayuntamiento de Getafe también ha pedido explicaciones al juez decano de la zona.

Sin embargo el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM), ha respaldado la actuación del juez Celemín en base a los artículos 220 y 221 de la Ley del Registro Civil. El 221 establece lo siguiente: "El Encargado, en el expediente de concesión de nacionalidad por residencia, oirá personalmente al peticionario, especialmente para comprobar el grado de adaptación a la cultura y estilo de vida españoles, y procurará oír también al cónyuge por separado y reservadamente sobre el cambio de nacionalidad y circunstancias que en ello concurren". Los inmigrantes alegan, por su parte, que en ningún momento se menciona en este artículo que haya que superar un examen de historia.

La publicación para inmirantes Latino se pregunta ¿Quién le pone los límites al juez de Getafe? y cuenta el caso de la colombiana Marina Naranjo que soportó como pudo el examen histórico para obtener la nacionalidad española. Aguantó con entereza el trato discriminatorio que, a su juicio, le dio el juez. Pero estalló cuando le informaron que su expediente llevaba dos años sin salir de Getafe. (...) “No puede ser que los inmigrantes nos quedemos callados ante un juez claramente xenófobo. Voy a ir hasta la últimas consecuencias para solucionar esta injusticia”, advierte Marina.

Latino cuenta que las arbitrariedades ya se han puesto sobre la Mesa de Convivencia de Getafe de la mano de Julio César Alcántara, representante de AESCO. Allí, las asociaciones del municipio y representantes del Ayuntamiento escucharon la indignación de Marina. En la próxima reunión votarán un manifiesto para condenar la actuación del juez. “Nosotros no podemos cambiar al magistrado, pero sí contribuir a que cambie su actitud”, señala Alcántara.

Por cierto que AESCO ya denunciaba el pasado mes de noviembre que "nacionalizarse español se ha convertido en un calvario para los miles de inmigrantes que cada año intentan obtener el pasaporte español en la comunidad de Madrid -en todo su territorio-. Según asociaciones de inmigrantes, CC OO y la Consejería de Inmigración, se tarda un mínimo de dos años en conseguir la nacionalidad, y en algunos casos la demora llega hasta los cuatro años".

El periódico concluye que en Reino Unido y Alemania vivieron intensas negociaciones políticas en 2005 y 2006 antes de decidirse a aplicar una prueba de conocimientos. En España, sin embargo, un juez de un municipio mediano puede interpretar a su antojo que la integración de los extranjeros pasa por la historia del siglo XVIII.


El 'juez de la horca' en Getafe