viernes. 24.05.2024

El hermano del Papa pide perdón por los abusos y justifica los 'sopapos'

Georg Ratzinger ha hecho unas declaraciones al diario Passauer Neuen Presse en las que se disculpa ante los ex cantores del Coro de Ratisbona por las palizas y abusos sexuales que algunos de ellos sufrieron. Asegura que él nunca supo nada de los abusos pero admite que sí estaba al tanto del "rigor" con el que se les trataba.
NUEVATRIBUNA.ES - 9.3.2010

"Es necesaria una clara señal para las víctimas como por ejemplo un diálogo sobre reparaciones voluntarias en los casos en los que los delitos han prescrito", declara la titular alemana de Justicia en la edición de hoy del rotativo Süddeutsche Zeitung. Esto supondría "un poco de justicia, aunque las injusticias sufridas no se puedan medir materialmente", afirma Sabine Leutheusser-Schnarrenberger, quien subraya que no puede quedar la impresión de que sólo se admiten aquellos casos que resultan indiscutibles, por lo que exige una actitud más consecuente por parte de la Iglesia católica a la hora de aclarar la totalidad del escándalo.

Mientras continúa el goteo de casos de abusos que salen a la luz, la política liberal se muestra escéptica sobre la prolongación de los plazos de prescripción penal para los abusos sexuales a menores, entre otras cosas, porque resulta difícil aclarar ante los tribunales delitos que se produjeron hace varias décadas y afirma que "en muchas escuelas había un muro de silencio, lo que permitía el abuso y la violencia”.

Por su parte, la ministra alemana de Familia y Juventud, Kristina Schröder, ha convocado una mesa redonda para tratar sobre los abusos sexuales a menores en centros educativos el próximo 23 de abril en la que ha confirmado su participación una representación de la Conferencia Episcopal alemana. El presidente de esta última, el arzobispo de Friburgo Robert Zollitsch, informará además personalmente al papa Benedicto XVI este viernes en Roma sobre el escándalo, su alcance y las medidas para evitar que se vuelvan a producir casos en el futuro.

Los informes de abuso sistemático por parte de los clérigos involucran a tres colegios en la diócesis de Regensburg, en Baviera. Uno de ellos es el muy conocido Regesburger Domspatze, un colegio que tiene mil años, para pupilos varones y coro, cuyo director coral durante los últimos 39 años fue el hermano mayor del Papa, Georg Ratzinger. Monseñor Ratzinger ha aceptado comparecer como testigoo en cualquier eventual proceso, pero afirma que no supo de ningún abuso.

Jerome Taylor, corresponsal de asuntos religiosos de The Independent, habla en la edición de este martes de otro escándalo sexual, el que involucra a la Iglesia Católica en los Países Bajos, después de que tres personas afirmaran haber sido víctimas de abusos en un internado dirigido por sacerdotes en la década del 60. Desde que se publicaron las acusaciones el pasado viernes, más de 200 personas se han dirigido a una línea de ayuda, asegurando haber sufrido también los abusos de monjes y sacerdotes.

Taylor se refiere, no obstante, de forma especial a las acusaciones que salpican a la Iglesia alemana y que surgieron por primera vez el mes pasado, cuando se empezó a investigar a escuelas jesuitas. El escándalo, dice, "aumentó durante el fin de semana en el corazón de Baviera, que es profundamente católica. Las acusaciones que surgieron de la diócesis de Regensburg son especialmente inoportunas para el Papa y su hermano, ya que es ahí donde pasaron gran parte de sus carreras en posiciones jerárquicas, lo que inevitablemente provocará preguntas sobre si alguna vez se toparon u oyeron de clérigos que abusaran sexualmente de menores".

El periodista recuerda que "durante la década de 1970, Joseph Ratzinger enseñó teología en la Universidad de Regensburg. Su hermano mayor Georg se hizo cargo de Regensburger Domspatzen en 1964 y durante los siguientes 30 años ayudó a convertir el coro masculino en uno de los mejores del mundo. Pero dice que nunca escuchó de ningún abuso en su tiempo con el coro. Cuando el diario italiano La Repubblica le preguntó si hablaría con los funcionarios alemanes, monseñor Ratzinger, de 86 años, contestó: “Obviamente estoy dispuesto a hacerlo, pero no puedo brindar información sobre algo que puede ser castigado, porque no tengo ninguna información –nunca supe nada sobre eso–”. Cualquier abuso en el Regensburger Domspatzen, dijo, ocurrió antes de que él se hiciera cargo. Admitió que los pupilos en el colegio eran sometidos a un clima de “disciplina y rigor”, pero añadió que eso era necesario para lograr “un alto nivel artístico y musical”.

Uno de los testimonios de víctimas que reproduce es el de Franz Wittenbrink, un compositor alemán que vivió en el colegio hasta 1967, que dijo que el recinto estaba dirigido por “un sofisticado sistema de castigos sádicos en conexión con la lujuria sexual”. También fue citado por el Der Spiegel, diciendo que era “inexplicable” que el hermano del Papa no supiera nada de lo que pasaba.

Sobre ese clima de "disciplina y rigor” Georg Ratzinger aporta más detalles en declaraciones al diario Passauer Neuen Presse, donde reconoce que hasta finales de los años 70 repartió "algún sopapo" entre los chavales. "Antiguamente los sopapos eran la reacción ante el mal comportamiento o una consciente bajada del rendimiento", afirma el hermano del Papa, quien asegura que celebró que el legislativo prohibiera a principios de los 80 los castigos físicos, "algo a lo que me atuve estrictamente y supuso un alivio interior".

Por otra parte, la primera cadena de la televisión alemana ARD ha revelado un nuevo caso de maltrato sistemático de menores en un centro educativo religioso, esta vez en la fundación católica Educon para niños autistas y con otros problemas psíquicos. La fiscalía de Düsseldorf ha abierto una investigación contra 17 antiguos empleados de Educon por maltrato, secuestro y coacción de menores bajo su responsabilidad, casos que tuvieron lugar en 2009 y que condujeron al despido de todos ellos.

Los fiscales cuentan con numeroso material de vídeo que muestra claramente los malos tratos contra los menores en la Fundación Graf Recke del grupo Educon y han anunciado que las investigaciones durarán meses.


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