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jueves 19/5/22

El G-20, líder en vulneración de Derechos Humanos

AGNESE MARRA
El mismo grupo que se reúne con urgencia para resolver la crisis económica financiera, está formado por los países que más vulneran los derechos humanos. Se preocupan por salvar a los bancos mientras entregan a la pobreza a millones de personas. El último informe anual de Amnistía Internacional ofrece cada uno de los datos.
NUEVATRIBUNA.ES - 28.05.2009

Todos los años Amnistía Internacional (AI) publica un informe en el que se analizan el estado de los derechos humanos en el mundo. Sin embargo esta vez (el informe ofrece datos de 2008) sabían que las cifras iban a ser más dolorosas de lo habitual. Los desastres humanitarios de la crisis financiera mundial daban un vuelco trágico a todas las expectativas de los 157 países analizados.

“El mundo está sentado bajo una bomba de relojería social, política y económica agravada por una crisis de derechos humanos”, aseguraba la secretaria general de AI, Irene Khan. Las contradicciones económicas y sociales de los gobiernos están a la orden del día, pero en el contexto de una crisis financiera mundial la situación es mucho más grave: “La recesión económica ha agravado los abusos, ha hecho que se desvíe la atención de ellos y ha creado nuevos problemas”, señalaba Khan.

La otra crisis, derivada de la económica y del papel irresponsable de los Gobiernos, toma forma de escasez de alimentos, de agua no contaminada, de empleo, de tierra y de vivienda. Pero con ella también emerge con violencia la privación, el aumento de la desigualdad, la xenofobia, el racismo y la represión.

Las protestas que ha generado la crisis económica en determinados países donde los ciudadanos han salido a la calle exigiendo a sus gobiernos alimentos, han sido duramente reprimidas y se han cobrado varias vidas. Países como Camerún, Túnez o Egipto le han dado una impunidad generalizada a sus respectivas fuerzas del estado responsables de las masacres de las manifestaciones.

La fuerte subida de los alimentos ha provocado un aumento de la pobreza y de las enfermedades, y en países como Myanmar, Corea del Norte y Zimababue, el reparto de alimentos se ha utilizado como arma política. Ya son 903 millones de personas las que se mueren de hambre.

EL DOBLE RASERO DEL G-20

El papel de los estados en materia de Derechos Humanos es imprescindible, son los responsables de que se cumplan. Sin embargo AI denuncia “la tibieza” de la comunidad internacional en relación al número de vidas que se han perdido en los cientos de conflictos armados que se producen en el mundo.

Desde AI también hacen especial hincapié en el “doble rasero” de los países que forman el G-20, los mismos que se erigen responsables del liderazgo mundial: “El G-20 sufre el desprestigio de enfoques anticuados y vacíos de los derechos humanos. Los abusos, las palabras vacías, la promoción de los derechos humanos en el extranjero, ignorándolos en el propio país, la protección a los aliados para que no tengan que rendir cuentas no son factores que generen precisamente confianza en el liderazgo colectivo del Grupo de los 20”, alertaba Irene Khan.

Las cifras corroboran la denuncia. En el último año el 78% de las ejecuciones ocurrieron en los países del G-20 (al menos 2.930 personas perdieron a vida a causa de la pena de muerte). El 47% de las personas ejecutadas en el mundo extra judicialmente o víctimas de homicidio ilegítimo se producen en este grupo, mientras que en el resto del mundo el porcentaje es de un 35%. Las personas torturadas o sometidas a malos tratos en el transcurso de un interrogatorio son del 79% en el Grupo de los Veinte y del 50% en el resto del mundo. Las personas sometidas a juicios injustos en el resto del mundo son un 32%, en los países que forman los veinte, el porcentaje asciende al 47%. Y por último, las personas detenidas injustificadamente sin cargos ni juicio son de un 57% en el mundo, y de un 74% para el grupo líder mundial.

En este sentido Amnistía Internacional pide que no se releguen los derechos humanos a favor de solucionar una crisis económica, ya que ambos problemas van de la mano, ignorar a uno de ellos nunca se va a conseguir un aumento de la calidad de vida de los más desfavorecidos.

Diversos ejemplos demuestran que el crecimiento económico con el que se llenan la boca algunos políticos y economistas, poco tiene ver con el desarrollo social, y menos aún con el aumento de igualdad o de cuidado de los derechos humanos. En el último año, cientos de miles de personas de barrios marginales y comunidades urbanas se han visto forzadas al desarraigo en nombre del desarrollo económico.

Pero ese ‘desarrollo’ es un arma de doble filo, porque mientras Perú crece al 7% anual (uno de los mejores momentos que vive el país andino) se mueren entre sus fronteras más mujeres que nunca a causa de embarazos poco cuidados, o de la nula asistencia médica. Mientras Brasil se perfila como líder económico y social de la región, en este estado se asesinan a más indígenas que nunca, se les expropian las tierras y crece el número de asesinatos extrajudiciales y de esclavos agrarios.

‘EXIGE DIGNIDAD’

Amnistía Internacional ha aprovechado la publicación de este último informe para presentar su última campaña: ‘Exige Dignidad’. Se centrará en denunciar la pobreza como una de las mayores vulneraciones de los derechos humanos y tienen como objetivo conseguir que las iniciativas que se tomen para erradicar esta ‘enfermedad’, tengan como eje central el cuidado de los derechos humanos.

“Estamos acostumbrados a pensar que la pobreza se termina con dinero, pero las familias pobres no piensan en ganar más, sino que se preocupan por saber si sus hijos podrán ir a la escuela, si tendrán asistencia médica o si una multinacional no arrasará con sus tierras dejándoles sin viviendas. Así es como entienden los pobres la pobreza”, decía Eva Suárez, directora de AI España.

> PDF: Informe de Amnistía Internacional

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