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jueves 26/5/22

El debate sobre los transgénicos, más vivo que nunca

AGNESE MARRA
En el Día Mundial Contra los Transgénicos diferentes ONG, profesores universitarios y agricultores comienzan una campaña para pedir al Gobierno que prohíba este tipo de cultivos. Defensores y detractores ofrecen sus argumentos y el debate está muy lejos de cerrarse.
NUEVATRIBUNA.ES - 08.04.2009

Hablar de transgénicos es hablar de polémica. La rumorología y la falta de conocimiento a cerca de la materia complican el debate. Sin embargo estas semillas artificiales suscitan odios y alegrías. Mientras sus detractores señalan sus consecuencias negativas medio ambientales o en la salud de los ciudadanos, sus defensores aseguran que es una herramienta que ayuda a paliar el hambre en mundo.

Este miércoles 8 de abril se celebra el Día Mundial contra los Transgénicos. Asociaciones y ONG reciben más que nunca el apoyo de la sociedad civil. Un estudio del Centro de Investigaciones sociológicas afirma que el 70% de los españoles considera la modificación genética de ciertos cultivos peligrosa para el medio ambiente. A su vez sólo el 34% de los españoles, según una encuesta del Eurobarómetro 2006, está de acuerdo con que se fomente la biotecnología aplicada a la producción de alimentos.

Las preocupaciones de los españoles no se reflejan en la normativa vigente. Mientras varios países de la Unión Europea prohíben su cultivo, España sigue siendo el principal productor de maíz transgénico de la UE. En 2008 se cultivaron 80.000 hectáreas de este cultivo, de las cuales 31.857 se plantaron en Aragón, convirtiéndose en la primera comunidad autónoma española en llevar a cabo estas prácticas. Por este motivo diversas ONG han elegido la ciudad de Zaragoza para celebrar una manifestación estatal el próximo 18 de abril, en la que se pedirá al Gobierno que prohíba este tipo de cultivos.

Las movilizaciones en contra de los transgénicos tendrán lugar en todas las comunidades autónomas y a lo largo de todo el mes de abril. Protestas, acciones informativas y reivindicativas en la calle, en supermercados, en campos de cultivo experimentales, conferencias y charlas, proyecciones de películas, debates y reuniones con agentes sociales.

A FAVOR Y EN CONTRA

Los organismos modificados genéticamente (OMG) se obtienen mediante la ingeniería genética, que permite crear plantas, animales y microorganismos manipulando sus genes. Esta técnica se ha utilizado para introducir nuevas características en los cultivos, y desde hace una década, se siembran en algunos países variedades modificadas principalmente de soja, maíz, algodón y colza.

Sus defensores aseguran que con el crecimiento de población mundial es necesaria la utilización de transgénicos ya que la propia naturaleza no podría alimentar a todos los consumidores. Por otro lado aseguran que estos cultivos son resistentes a las plagas y a los herbicidas lo que asegura que los productos se puedan utilizar y disminuye el uso de insecticidas.

Desde Greenpeace, Amigos de la Tierra, Palataforma Rural, Ecologistas en Acción y Entrepueblos, junto con 450 científicos han firmado un manifiesto en el que rebaten muchos de los argumentos. Aseguran que después de 11 años de trabajo se ha comprobado que no se reduce el empleo de productos químicos en el campo, sino todo lo contrario. Según Greenpeace, los tres principales cultivos modificados genéticamente (MG) en Estados Unidos han conducido a un aumento del uso de agrotóxicos en 55.000 toneladas. También afirmas que sus rendimientos son menores o equivalentes al resto de cultivos no MG y se respaldan en el Departamento de Agricultura estadounidense.

Las denuncias de los ecologistas se centran en la contaminación medioambiental de especies silvestres, reducción de la biodiversidad, contaminación química del suelo y de los acuíferos. “Es imposible la coexistencia entre cultivos MG y los tradicionales, acaban hundiendo a los agricultores y contaminando sus productos no modificados”, dicen desde Amigos de la Tierra. Por otro lado alertan que al ser los cultivos MG más resistentes a las plagas, se obliga a aplicar insecticidas más agresivos en los productos tradicionales.

Respecto al argumento más fuerte de sus defensores, relativo a paliar el hambre en los países más pobres, los ecologistas se llevan las manos a ala cabeza y aseguran: “Las aplicaciones comerciales de la biotecnología están aumentando la brecha entre ricos y pobres, ya que los únicos beneficiados son las corporaciones y multinacionales agro-biotecnológica”, aseguran en el manifiesto.

La Premio Nobel alternativo, Vandana Shiva, estuvo en España apoyando el manifiesto contra los transgénicos. Shiva no perdió la oportunidad para contar como en su país (India) se arruinaron miles de campesinos debido al uso de transgénicos, industria que considera con un gran poder de influencia para conseguir sus objetivos, nada claros: "Los transgénicos no son la solución al hambre. El futuro de la alimentación no pasa por el control de las multinacionales, que actúan como dictadores de lo que comemos y cultivamos, sino porque las semillas permanezcan en manos de los pueblos", afirmó.

¿SALUD EN PELIGRO?

Otro de los grandes argumentos que han utilizado los detractores de este tipo de cultivos es el de las posibles consecuencias negativas en la salud de los consumidores. Según un informe publicado en Austria, mostraba que la fertilidad de ratones alimentados con el maíz de Monsanto NK603 x MON810, se veía profundamente dañada, además de tener efectos en los riñones y en el hígado.

Sin embargo hasta ahora la incertidumbre puede ser la palabra que mejor defina la falta de conocimiento que se tiene en relación a los perjuicios sanitarios. Ecologistas y agricultores denuncian que “la falta de transparencia y de control" que hay en torno a los transgénicos en España. "No se sabe dónde se plantan; no hay estudios de impacto y se pretende introducir cultivos experimentales de nuevas variedades sin análisis previos a la implantación", señalan desde Amigos de la Tierra.

No conocer las consecuencias de los cultivos implica un peligro en sí, sin embargo los defensores de los cultivos MG aseguran que no hay ningún peligro para la salud humana. Los ecologistas responden: “Sólo llevan diez años, veremos a largo plazo lo que nos puede suceder”. El debate seguirá abierto.

El debate sobre los transgénicos, más vivo que nunca
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