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David Buxens Escorihuela |
Hoy toca, estimado lector, escribir sobre algo muy maligno y muy dañino que históricamente ha afectado a más de la mitad de la población mundial y que en los tiempos actuales ya no debería tener cabida en nuestra sociedad, la criptoginia.
Se trata de un término adoptado por investigadores de la Universidad de Valencia en 2022 para nombrar algo, que se había normalizado, gracias sobre todo a la ideología neocon y nacionalpopulista en auge en los últimos tiempos. La palabra viene del compuesto griego kryptos, ocultar y ginia que como saben los más cultivados hace referencia a lo femenino. Por tanto, puede entenderse en un sentido más amplio como “todo intento de ocultar o borrar los hechos atribuibles a las mujeres mediante cualquier medio físico o intelectual”.
No es nada desconocido, como se puede ver, pero sí altamente peligroso, veamos a continuación cómo se produce esta ocultación interesada y cobarde de los hechos reseñables de las mujeres:
Primera vía, eliminación directa desde las fuentes históricas, fácil de observar cómo hasta pasada la Ilustración, bien entrado el Siglo XVIII, el papel de las mujeres según las fuentes es meramente residual en política, cultura, milicia…y algo más relevante en lo que a la religión y el ámbito privado se refiere.
Segunda vía, cuando el talento femenino sólo puede hacerse notar bajo subterfugios en un ámbito cultural excesivamente masculinizado, ejemplo de ello, los seudónimos usados por Cecilia Bohl de Faber (Fernán Caballero), Caterina Albert (Víctor Català) entre tantas otras, ya entrado el Siglo XIX.
Tercera vía, apropiación del hecho reseñable, obra o teoría de la mujer y presentarlo como propio por parte de un hombre, de nuevo, dos ejemplos claros, “Los hechos del Rey Arturo”, obra inicialmente atribuida a John Steinbeck, pero de la cual éste sólo incluyó el capítulo del amor imposible entre Lanzarote del Lago y la Reina Ginebra, un amor imposible tan del gusto del Romanticismo literario y que debería atribuirse a Leonor de Aquitania, reina de Inglaterra que transformó su nación dejándola como un proto-estado y que además es una de las mentes más brillantes en cuanto a estrategia militar del Medievo. El otro caso, es el de la Teoría General de la Relatividad, de la que Albert Einstein se considera autor en su totalidad, pero en realidad, su mujer Elsa, es autora de muchos de los atributos principales.
Como socialista, me preocupa profundamente la criptoginia, que genera feminifobia dentro de la misoginia clásica y añado, si el socialismo progresista no combate esta lacra que afecta a las mujeres de todo el mundo y sin distinguir la edad, se encamina sin remedio hacia su autodestrucción.
Veamos cómo afecta la cuestión a dos ámbitos muy concretos.
En el ámbito de la educación, se puede observar con alarma que los alumnos de ESO y Bachillerato tienen muy escasos referentes femeninos en sus libros de texto, por orden cronológico y de Primero de ESO a Segundo de Bachillerato, el porcentaje de referentes femeninos entre el total es el siguiente: 16%, 14%, 11%, 10%, 17% y 19%. Luego nos extrañamos del aumento de la violencia machista entre los jóvenes o de los mensajes absolutamente deleznables de muchos streamers.
En el ámbito de la empresa, se ha avanzado más en cuanto a formación en políticas de igualdad, pero aún estamos lejos de que las mujeres puedan acabar con los micromachismos que les afectan día a día, de romper techos de cristal y derribar escaleras mecánicas de vidrio, de abolir dobles jornadas y de guiar a sus compañeros masculinos hacia la corresponsabilidad.
Por tanto, hay mucho que hacer, desde la cultura, trabajando en la protección y difusión de la creación en femenino, desde el deporte, luchando porque las mujeres puedan facturar lo mismo que sus colegas hombres, en la economía, combatiendo la feminización de la pobreza.
En resumen, y para todos aquellos que se declaran de derechas y conservadores. ¿Es sostenible un mundo en el cuál se ocultan los valores y logros de sus madres, abuelas, tías o hijas? ¿Es viable un mundo que para defender los privilegios de unos pocos hombres indignos se fomente el miedo, odio, violencia e ignorancia contra las mujeres? Yo desde luego tengo claro que no deseo que mi hija tenga miedo de volver a casa tras tomar algo con sus amigos, no quiero que tenga que mirar hacia atrás por callejones mal iluminados. ¿Y tú?




