martes. 23.07.2024

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España ha ascendido alarmantemente en el ranking de crimen organizado en Europa, ubicándose actualmente en la quinta posición entre los países con mayor actividad criminal de este tipo, según el último índice publicado por la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional (GI-TOC). Este aumento representa un avance de dos posiciones desde la última medició, situándose solo detrás de potencias criminales como Rusia, Ucrania, Italia, y los Balcanes, específicamente Serbia y Montenegro.

La organización, que analiza la situación en 193 Estados miembros de la ONU, ha revelado un incremento preocupante en la puntuación de España, alcanzando los 5,90 puntos sobre 10. Este aumento de 0,13 puntos con respecto al último informe se debe en gran parte a la inclusión de delitos financieros y ciberdelincuencia en los mercados ilícitos monitoreados, sumándose a otros ya vigilados como la trata de personas, el comercio de mercancías falsificadas y el tráfico de drogas.

Esta integración permite conectar las políticas de sanciones por posesión con el amplio contexto del tráfico de drogas y la lucha contra el crimen organizado en España

Cambio en la naturaleza del crimen organizado

La evolución del crimen organizado en España ha mostrado un cambio significativo hacia actividades que reflejan la era digital y la globalización de las finanzas, como el fraude financiero y las estafas en línea. "El fraude financiero se ha convertido en una actividad clave de la delincuencia organizada en España y las estafas en línea representan también gran parte de todos los delitos denunciados", señaló Laura Adal, analista de la GI-TOC. Esta transformación se evidencia en la diversificación de las técnicas empleadas por los criminales, incluyendo la usurpación de identidad para cometer fraudes con tarjetas de crédito y estafas piramidales dirigidas especialmente a menores. Estas últimas atraen a jóvenes con promesas de dinero fácil y rápido, exponiéndolos a riesgos legales y económicos significativos.

Además, la analista apunta a una sofisticación creciente en los métodos de ciberdelito, tales como phishing, malware y ransomware, que no solo afectan a individuos, sino también a grandes corporaciones y entidades gubernamentales. La adaptación de los criminales a las plataformas en línea y su habilidad para explotar la seguridad cibernética insuficiente se han convertido en una fuente importante de ingresos ilícitos, y un área de creciente preocupación para las autoridades.

Paralelamente, en el sur de Europa, particularmente desde 2021, ha habido un incremento notable en el tráfico de estupefacientes, con Italia y España encabezando como los principales centros de tráfico de drogas dentro de la Unión Europea. La ubicación estratégica de España, con sus extensas costas y su proximidad a África del Norte y a las rutas marítimas clave, ha sido un factor clave en este aumento, convirtiéndola en un corredor de tránsito esencial para estas redes ilícitas. El país no solo actúa como punto de entrada de drogas a Europa sino también como un centro de distribución hacia otros destinos europeos, aprovechando las infraestructuras logísticas avanzadas y las zonas de libre comercio en sus puertos.

Impacto del narcotráfico y trata de personas

Claro, puedo incluir información sobre las multas por posesión de estupefacientes en España en el contexto del apartado que discute el tráfico de drogas y las políticas relacionadas. Aquí está el párrafo modificado:

Los puertos españoles, como Valencia y Algeciras, han sido identificados como puntos críticos en la entrada de cocaína procedente de América Latina

Además de los delitos financieros, España sigue siendo un punto neurálgico para la trata de personas y el tráfico de drogas, incluyendo cocaína, cannabis y drogas sintéticas. El reciente informe de la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional (GI-TOC) indica un preocupante aumento en estos delitos, particularmente en el tráfico de cocaína y cannabis. Esta tendencia se ve exacerbada por la influencia de organizaciones criminales de Turquía y Albania, que controlan los flujos de heroína y otras drogas potentes hacia y a través de España. En el marco de las políticas nacionales para combatir este problema, España ha implementado un régimen estricto de multas por la posesión de estupefacientes, buscando disuadir el consumo y la posesión ilegal. Estas multas son parte de un esfuerzo más amplio para reducir la demanda de drogas ilegales y mitigar su impacto en la sociedad.

Los puertos españoles, como Valencia y Algeciras, han sido identificados como puntos críticos en la entrada de cocaína procedente de América Latina, sirviendo como puertas de acceso para que esta droga no solo entre en España sino también se distribuya por toda Europa. Los actores extranjeros, incluyendo a notorios carteles colombianos, desempeñan roles importantes en su distribución, utilizando España como un trampolín para actividades logísticas y financieras. Esta posición estratégica ha transformado algunos puertos españoles en centros neurálgicos de actividad criminal, donde la vigilancia y la seguridad deben ser intensamente coordinadas.

Por otro lado, el hecho de que España sea descrita como el primer productor de cannabis en Europa presenta otro conjunto de desafíos. Esto ha atraído a redes criminales basadas en Francia pero originarias del norte de África, que buscan explotar las rutas comerciales existentes y las vastas áreas agrícolas aptas para el cultivo ilegal de cannabis. Estas redes utilizan España no solo como un lugar de producción, sino también como base para la expansión de sus operaciones en otros mercados europeos.

Esta integración permite conectar las políticas de sanciones por posesión con el amplio contexto del tráfico de drogas y la lucha contra el crimen organizado en España, mostrando tanto las medidas punitivas como las estratégicas en un esfuerzo por controlar y disminuir la incidencia de estos crímenes.

El crimen organizado escala en España, alcanzando el top cinco en Europa