jueves 21/10/21
PSICOLOGÍA

La compra compulsiva: su aumento en la etapa de confinamiento de la Covid19

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El trastorno de compra compulsiva (TCC) es una alteración que se puede incluir en el espectro del trastorno de control de los impulsos muy cercano al espectro obsesivo. Consiste en una preocupación excesiva por las compras y en especial un deseo irrefrenable de un consumo continuo, consumo de objetos que no son en absoluto necesarios para el sujeto. Esta alteración también puede considerarse dentro de las alteraciones adictivas, cuando llega a tal nivel, que si no se accede al impulso se tiene un verdadero síndrome de abstinencia, que desparece al comprar de forma compulsiva. Frecuentemente la persona después de la compra compulsiva tiene sentimientos de culpa.

Desde el punto de vista epidemiológico este trastorno tiene una prevalencia de un 5,8% de la población. Se da sobre todo en el sexo femenino, un 80% de los afectados, y tiene un amplio rango de comienzo, entre los dieciocho y los treinta años. Tiene tendencia a un curso crónico.

Las nuevas tecnologías, en especial las compras online por internet, han contribuido a aumentar la prevalencia de este trastorno psicológico. Así, hasta el 16% de las compras online, se considera que son compulsivas.

Una reflexión de León Tolstoi: “mi felicidad consiste en saber apreciar lo que tengo y no desear en exceso lo que no tengo

Dentro de este síndrome podríamos considerar un subsíndrome, el de las tarjetas de crédito. Este síndrome se caracteriza por un malestar ansioso si se sale de casa sin llevar encima la tarjeta, falta de control del gasto, tendencia a pagar cuando se está en grupo, frecuentemente números rojos en su cuenta sin tener percepción realista de este hecho.

Hay alguna personalidad predipuesta a padecer este TCC?. No se ha definido una personalidad típica para este tipo de trastornos. Sin embargo, se han definido dos subtipos de compradores compulsivos. Un primer grupo son los considerados compradores compulsivos internos, con tendencia a cambios de humor, baja autoestima, son dependientes, con rasgos de ansiedad, y deseo fácil y rápido de satisfacer sus impulsos. Su tendencia a la compra compulsiva responde a desordenes psicológicos importantes. 

Un segundo grupo lo componen los compradores compulsivos externos. Estos responden a parámetros de comportamiento sociales de imitación, no responden a problemas psicológicos graves, lo cual no implica que igualmente puedan caer en la dependencia a la compra.


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Todo esto relatado hasta este momento se ha potenciado con el confinamiento al que ha sido sometida la población por la pandemia del COVID 19. Se han aportado datos de hasta un aumento del 86% de estas compras online en el período de confinamiento. En este período una seria de factores han contribuido a ello. En primer lugar, las horas de ocio sin poder hacer actividades al aire libre. En segundo lugar, la reducción drástica de la actividad física, actividad que canaliza el control de los impulsos. Cuando esta falta o se reduce, es más fácil caer en la compra compulsiva online. En tercer lugar, utilizar este tiempo de compra para ”olvidar” momentáneamente los problemas.

Como la mayoría de lectores recordaran, en el confinamiento se produjo la compra compulsiva del papel higiénico, hasta llegar al desabastecimiento, que se explica por la necesidad de tener asegurado en períodos de incertidumbre necesidades básicas. Curiosamente en esta pandemia después de los alimentos, el segundo producto básico estuvo en relación con la higiene personal. Todo esto responde a una nueva narrativa que se generó en esas fechas formando lo que se ha dado en denominar en economía generar burbujas, que son comportamientos ilógicos desde un punto de vista económico y racional en condiciones excepcionales donde impera la inseguridad colectiva ante un peligro inminente y desconocido.

Un sencillo enfoque terapéutico conductual para este trastorno consiste en dar un dinero fijo a la persona para que compre a una hora también fija del día y es obligatorio hacerlo. Así, la obligación acaba con el placer de comprar.

Por último, una reflexión de León Tolstoi: “mi felicidad consiste en saber apreciar lo que tengo y no desear en exceso lo que no tengo”.

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