Martes 25.06.2019
¿Me acompañan a conocerla?

Carcassone, la vuelta a la Edad Media

Es un conjunto urbano y arquitectónico fortificado singular que constituye la parte más antigua del núcleo poblacional de la comuna francesa de Carcassonne. Constituida en gran parte por elementos conservados desde la Edad Media. Tras un período de abandono la ciudad fue restaurada con fines monumentales a partir de la segunda mitad del siglo XIX, con intervención de Eugéne Viollet le Duc. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por el programa de la UNESCO en el año 1997.

¿Me acompañan a conocerla?


La ciudad fortificada está situada sobre una elevación en la orilla derecha del río Aude, frente a la ciudad moderna, y muestra en sus diferentes edificios y elementos arquitectónicos defensivos la huella entre el período prerromano, su abandono en siglo XVII y su posterior recuperación.

Ha pasado sucesivamente por ser un enclave protohistórico, una ciudad galo-romana, una plaza fuerte visigoda, ocupada por los musulmanes, capital del condado de Carcassonne, del Vizcondado de Carcassonne, para pasar finalmente a ser cuartel general del ejército real francés, en tanto que senescalía de Carcassonne.

Rodeada por una doble muralla de tres km de longitud, en su interior se conserva el aspecto de las ciudades medievales con calles angostas y tortuosas, edificaciones de fachadas con entramados, barrios de artesanos y gremistas, junto con elementos propios, como el castillo de los condes de Carcassonne y la basílica de Saint Nazaire

Excavaciones arqueológicas, restos de cerámica (ánforas, vasos, platos, etc.) y el legado de manuscritos de autores latinos clásicos manifiestan la existencia de un oppidum fortificado con importante actividad comercial, Carcaso, en la loma del montículo donde está emplazado el castillo condal.

El opiddum se convirtió en una de las plazas fuertes de los volcas, desde donde dominaban la región, cultivaban las tierras y extraían oro de la mina de Salsigne para fabricar lingotes y joyas como ofrendas a sus dioses. El historiador romano Plinio el Viejo menciona este emplazamiento protourbano en su escrito Naturalis Historia bajo el nombre de Carcaso Volcarum Tectosage.

En el año 122 a. C., el poder de la Roma republicana llega a estas tierras, ​que muy pronto quedan incluidas en la Gallia Narbonensis, que bajo el emperador Augusto pasa a ser una provincia senatorial, es decir, puesta bajo el control del senado romano, en el año 22 a. C.

La ciudad como colonia romana con el nombre de Colonia Julia Carcaso, conoce un importante auge económico, motivado por su situación al borde de una de la vía Aquitania, que comunicaba Narbona con Burdigala, pasando por Tolosa. Por otra parte, el río Aude permitía por entonces la navegación con embarcaciones de fondo plano, lo que contribuyó al despegue comercial de la colonia.

Carcassonne es un lugar de gran atracción turística, no sólo a nivel nacional del país sino con un alcance europeo debido al excelente estado de conservación del conjunto monumental. Por ese motivo, la mayor parte de las plantas bajas del interior del recinto amurallado han sido convertidas en locales comerciales orientados al turismo, en forma de restaurantes, locales de venta de recuerdos turísticos, joyerías, pastelerías, librerías u otros.

LAS DEFENSAS DE CARCASSONNE

f11Vamos a ver cómo eran las defensas de Carcassonne

El Plano

Las partes más destacables comprenden ambas murallas y varios edificios. El plano al lado permite localizar estos edificios descritos en las secciones siguientes. La muralla interior y las puertas están señaladas en rojo mientras que la muralla exterior y las barbacanas se encuentran representadas con amarillo, el castillo en verde y la basílica en rosa:

1.- Puerta de Narbona y barbacana de Saint-Louis.

2.- Puerta y barbacana de Saint-Nazaire.

3.- Puerta del Aude.

4.- Puerta del Burgo y barbacana de Notre-Dame.

5.- Castillo condal rodeado por un foso y construido a lo largo de la muralla interior.

6.- Barbacana del este que protege la entrada del castillo.

7.- Barbacana del Aude, actualmente destruida.

8.- Basílica de Saint-Nazaire.

Murallas y torres

La protección exterior de la ciudad la aseguran dos recintos amurallados concéntricos, separados por una liza, con cincuenta y dos torres, que suman en total tres km de murallas. Por la parte alta de las murallas transcurre un camino de ronda, protegido por almenas y merlones y reforzado por cadalsos.

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La muralla interna, cuyas partes más antiguas son de época galo romana, de finales del siglo III, en época del llamado Imperio Galo, y sirvió de defensa frente los visigodos en el siglo V. Fue utilizada en la época feudal por la familia de los Trencavel, para ser posteriormente reconstruida cuando la ciudad fue ocupada por los reyes de Francia.

Posee un perímetro de 1.070 m y se caracteriza por un paramento de piedra de gran tamaño y mortero duro, interrumpido por hileras de ladrillos que garantizan la estabilidad de la construcción, por sus propiedades de flexibilidad y recuperación, ante posibles impactos.

Posee ventanas en arco de medio punto recalcadas por claves de ladrillos. Está flanqueada por torres en forma de herradura, cuadradas en el lado interno, el de la ciudad, y en semicírculo en la parte externa que da a la liza. La pared de este recinto tiene de dos a tres metros de grosor.

Esta muralla interna fue reforzada por un recinto exterior, una segunda muralla, construida durante el siglo XIII, durante el reinado de Felipe III, fácilmente identificable por el uso de piedras en almohadilla en lugar de paramento.

Cabe destacar el espacio, llano, existente entre ambas murallas: las lizas, que comportaban un importante papel defensivo en la época de su construcción antes del uso de artillería.

Por una parte, se podía defender de sus atacantes desde dos líneas altas de tiro, las dos murallas; si era traspasado el recinto exterior, los atacantes quedaban en el espacio llano, retrasando su ataque y en situación especialmente vulnerable desprovistos de refugio, al que accedía la caballería y jinetes fácilmente.

Elementos galorromanos

La primera muralla fue construida sobre el promontorio rocoso en el periodo galorromano, permitía dominar el curso de río Audel y su valle. Tenía un perímetro de 1.070 m y protegía una ciudad de siete hectáreas. ​ La base o fundamentos de esta construcción es visible desde las lizas: fue construida con grandes bloques de piedra y mortero duro, formando un muro de un espesor de dos a tres metros, ​ el resto está formada por morrillos regulares e hileras de ladrillos.

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Existen aún diecisiete torres galorromanas, más o menos alteradas y reformadas posteriormente, de las treinta originales del recinto, con alturas que varían de los 11,65 m a 13,70 m y cubiertas por tejas planas. ​

Todas tenían forma de herradura de caballo en la parte externa del recinto y plana en el interior, excepto la torre Pinte, de estructura únicamente rectangular. La parte inferior de las torres, cuyo diámetro es de entre cuatro metros y medio y siete, es especialmente sólida debido al cuidadoso trabajo de albañilería. ​

Los niveles superiores poseen grandes aspilleras adaptadas al uso de armas de tiro, con una determinada inclinación que garantizaba a la vez la defensa interior y la protección exterior ante tan amplias aberturas.

Construcciones y reformas en la Edad Media

A partir del siglo XIII, los reyes de Francia ordenaron la construcción de un segundo recinto exterior con una altura entre diez y doce metros, ​ rodeado por un foso excepto en los lugares donde la pendiente del promontorio ya actúa como defensa natural.

Las torres se construyeron con forma redonda, en su mayoría con menos altura que las predecesoras galorromanas y sin techo para evitar refugio a asaltadores que las pudieran conquistar y así quedando al descubierto de los tiros de los defensores, desde la muralla interior más elevada.

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Se dejó un espacio de separación considerable entre ambas murallas, las lizas, allanando el terreno con pendiente. La nivelación supuso rebajarlo dejando zonas con parte de los cimientos de la muralla exterior al descubierto, con las consecuentes obras llevadas a cabo sobre ellos como consolidación.

Bajo los mandatos de Felipe III y Felipe el Hermoso se construyen elementos que resaltan por sus grandes dimensiones y altura, además del empleo de la piedra en almohadilla.

Otros elementos son incorporados o construidos durante la Edad Media, como la forma en la base de las torres, más amplia en su diámetro que el resto de la estructura, a fin de que los proyectiles lanzados desde el exterior reboten volviéndose contra los atacantes. También se construyeron en las murallas cadalsos, que son estructuras de madera suspendidas sobre el vacío a modo de refugio, a la vez que permite el aumento de precisión del campo de tiro de los ballesteros, o diversas garitas aprovechando salientes en los muros de las murallas.

Puertas de acceso

En las murallas se encuentran cuatro puertas principales de acceso al interior, situadas cada una de ellas en uno de los puntos cardinales.

La puerta de Narbona

La entrada principal al recinto amurallado se encuentra en su sección oriental, denominada Puerta de Narbona, orientada hacia la ciudad de la costa mediterránea que le da el nombre.

Fue construida hacia el año 1280 en el reinado de Felipe III de Francia y se compone de dos imponentes torres de tres niveles además de la planta baja, equipadas con un frente en forma de tajamar para el desvío de los proyectiles atacantes.

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La puerta de acceso está reforzada por un doble rastrillo y protegida por matacanes. Se podían arrojar verticalmente objetos y materiales defensivos como aceite hirviendo, y por troneras, desde donde se podían disparar proyectiles de manera protegida.

La planta baja de las torres y su primer nivel poseen techos abovedados, mientras que el resto de los niveles se construyeron planos. Para poder soportar los períodos prolongados de asedio, en la torre norte se habilitó una estancia para la reserva de víveres mientras que la torre sur se equipó con una cisterna de agua.

La barbacana llamada “San Luis”, se encuentra justo enfrente de la puerta como puesto defensivo de vanguardia y que, a su vez, está defendida en su flanco derecho por una atalaya desde donde se podía hostigar directamente a los atacantes en caso de que estos hubieran tomado esta posición.

El conjunto se encuentra rematado por un pequeño altar coronado en forma de trébol y donde se emplaza una representación de la figura religiosa de la Virgen María.

La rehabilitación emprendida por Viollet-le-Duc entre los años 1859 y 1860 la dotó de una imitación de puente levadizo que no existía originalmente, mientras que el almenado y la cubierta fueron reconstruidos con pizarra.

La puerta del Aude

La puerta del Aude, que se abre hacia el río en el sector occidental del conjunto, por una de las zonas en las que el acceso al recinto fortificado resulta más difícil, se encuentra protegida por una barbacana, un castillete y un enorme matacán.

Emplazada en las cercanías del castillo condal, queda prolongada por la barbacana del Aude, que en el año 1816 fue parcialmente destruida con motivo de la construcción de la iglesia de Saint-Gimer, subsistiendo únicamente la rampa de acceso, que queda rodeada por muros almenados.

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La configuración de la puerta pone de manifiesto un complejo sistema defensivo, ya que existen arcos que aparentemente contienen puertas en realidad inexistentes, tratándose únicamente de un modo de burlar los esfuerzos del presunto atacante por penetrar las defensas de la fortificación.

Además, se encuentran diversos pasillos con recovecos y entrecruzamientos, que pretenden coger en una trampa a los atacantes quedando expuestos a disparos desde todos los ángulos posibles. Se combinan con gran sofisticación en la puerta del Aude diversos sistemas de defensa activa y pasiva de la época.

La rampa de acceso se iniciaba en la barbacana y se encuentra desaparecida. La pendiente asciende no en línea recta sino mediante diversas curvas y giros, para penetrar en la fortaleza atravesando en realidad dos puertas sucesivas.

Se trata de una parte de la muralla de origen visigodo, que quedaba reforzada en ese lugar por el hecho de estar sobre elevada la propia muralla. A su vez se reforzaba con tres contrafuertes edificados en el siglo XIII.

La puerta es en forma de arco de medio punto, en el que quedan alternados sillares de piedra y ladrillo, como medio de reforzar aún más el conjunto, por la capacidad de absorción de impactos del ladrillo.

El matacán no forma parte de la construcción original, sino que es un añadido efectuado por Viollet-le-Duc durante su restauración.

La puerta del burgo o de Rodez

Situada en la parte norte, la puerta del Burgo o Rodez comunicaba la ciudad con el antiguo burgo de Saint-Vincent. Se hallaba defendida por la barbacana Notre-Dame y la torre Mourétis.

La puerta es bastante sencilla y se encuentra en las murallas entre dos torres. Durante la época de los visigodos se encontraba protegida por una especie de pabellón cuya muralla se prolongaba hacia el burgo de Saint-Vincent. Fue ​ sustituido posteriormente por una barbacana adelantada a la muralla exterior, la denominada Notre-Dame.

La puerta de Saint-Nazaire

La puerta Saint-Nazaire está situada al sur y se encuentra emplazada en la torre de planta cuadrada del mismo nombre. Originariamente fue construida siguiendo un planteamiento defensivo muy complejo y cuya estructura fue modificada durante las obras de rehabilitación de Viollet-le-Duc a mediados del siglo XIX.

Da acceso a la muralla es mediante un pasillo que da un giro de noventa grados y en el que cada entrada se encuentra protegida a su vez por matacanes y aspilleras.

Las Torres

Merecen especial atención:

Torre de Saint Nazaire. Es una torre de planta cuadrada, con función protectora y defensiva de la basílica de Saint-Nazaire, situada a veinticinco metros de ella, en la que se encuentra la puerta del mismo nombre.

Sólo se podía acceder originariamente por una escalera de madera que se retiraba en caso de peligro y se encuentra equipada con cuatro garitas. Tiene dos plantas acondicionadas para la estancia de las guarniciones y cuerpos de mando, con chimenea.

Torre del Tresau o del Tesoro. Está situada al noroeste. Con salas abovedadas y ventanas de estilo gótico. 

Torre de la Justicia. Es una torre redonda con abovedado en ojiva. Refugio durante la época de la familia Trencavel. Fue reforzada posteriormente por los ingenieros reales de Luis IX. En ella se encontraban probablemente el Tribunal de la Inquisición y las mazmorras.

Desde ella se accede a una galería que dirige a la puerta del Aude, y en la que se encuentra una serie de ventanas geminadas románicas y una construcción defensiva en voladizo sobre la puerta de entrada: un saliente de mampostería con función de lanzar proyectiles en vertical.

Torre del Obispo. Es una torre cuadrada construida en la liza existente entre las dos murallas, que impide la comunicación entre las murallas de la zona norte y las meridionales. Posee en cada una de sus cuatro esquinas atalayas. 

Castillo condal

El castillo condal está situado en el oeste de la ciudad fortificada, se encuentra adosado a la muralla más externa, en la zona del montículo donde la cuesta es más empinada. Fue construido en dos fases, con forma de paralelogramo extendido de norte a sur, con dos salidas, una al oeste contigua a la puerta del Aude y otra al este.

El castillo está constituido por dos cuerpos de edificio formando una “L” y dominado por una atalaya, la torre Pinte. En la zona norte se encuentra una capilla dedicada a María, en la que se observa el ábside de la época románica. Sólo una empalizada separa el castillo del resto de la ciudad amurallada.

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Durante la época de dominio real francés, entre los años 1228 y 1239, el castillo fue completamente rediseñado a fin de convertirse en una fortaleza dentro de la ciudad. Se construyeron varias estructuras. Una barbacana con un camino de ronda y una muralla de parapeto merlonado vigilaba la entrada del castillo, justo antes del foso que rodea completamente la pared interna.

La puerta de entrada al castillo, enmarcada por dos torres, con matacán, solo es accesible por un puente con una parte fija de piedra seguido por una parte levadiza impulsada por contrapesos. Las murallas sustituyeron a la empalizada original y rodeaban completamente los edificios.

El castillo y sus murallas incluyen nueve torres, dos de las cuales son de época visigoda, la torre de la capilla y la torre Pinte, cuadrada, la más alta de la ciudad. Todas las demás, construidas a lo largo del siglo XII, poseen idéntica composición interna y externa: constan de tres pisos y una planta baja.

En la planta baja y primer piso se encuentran techos abovedados, mientras que en los pisos superiores son simples. La comunicación entre los pisos se hace por medio de los agujeros que sirven de portavoz en las bóvedas y los pisos.

El acceso al castillo tras pasar la puerta principal conduce a un patio rectangular rodeado de edificios alternados de entre el siglo XII y el XVIII. Las paredes septentrionales están flanqueadas por simples pórticos mientras que al sur y al este se encuentran dos edificios.

Se encuentra la cocina y la torre Pinte en el del sur, que da acceso a una segunda tribuna; poseía otra edificación, destruida, de la que son visibles las vigas del primer piso y varias ventanas.

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La leyenda de la Dama Carcas: origen del nombre

Según una tradición el topónimo Carcassonne deriva del nombre de una princesa sarracena cuya historia, elevada al rango de leyenda, remonta a los tiempos de la ocupación musulmana y del emperador Carlomagno a principios del siglo VIII.

Tras ser ocupada por las fuerzas musulmanas que acababan de conquistar el reino visigodo de Hispania y sus posesiones de Septimania, la plaza fuerte de Carcassonne se dispuso a afrontar un asedio emprendido por el ejército de Carlomagno que se extendió durante cinco años. Al frente de los caballeros, que defendían la ciudad, se encontraba la dama Carcas, pues su esposo había resultado muerto.

Al inicio del sexto año del sitio las provisiones de alimentos y agua comenzaron a escasear y Carcas ordenó entonces realizar un inventario de los recursos todavía disponibles. La población le presentó como únicos víveres un cerdo y un saco de trigo, pero a pesar de ello la dama Carcas ideó una estratagema, ordenando que se cebara el animal con todo el trigo contenido en el saco y a continuación, que se lanzara al pie de las murallas desde la torre más alta de la fortificación.

La reacción de Carlomagno y sus tropas ante el espectáculo del animal lleno de trigo que acababa de ser desperdiciado fue la de interpretar que los habitantes disponían de víveres en abundancia por lo que cayendo en el engaño y considerando inútil el ataque, dispusieron retirarse poniendo fin al asedio.

A la vista del ejército imperial en retirada, Carcas ordenó que se hicieran sonar todas las campanas de la ciudad y fue en ese momento que uno de los hombres de Carlomagno exclamó:

¡Carcas sona!

BASILICA DE SAINT NAZAIRE

Es una basílica menor francesa, que ostentó el carácter de catedral de la ciudad hasta el año 1801, momento en el que fue reemplazada por la catedral de San Miguel.

La primera iglesia, edificada en el siglo VI, ha desaparecido totalmente. Las primeras alusiones escritas sobre la actual basílica datan del año 925, cuando el obispo Gimer traslada la sede episcopal al lugar elevándola al rango de catedral.

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El papa Urbano II, en el año 1096, se hospedó en Carcassonne en su regreso desde Auvernia en predicación por la cruzada, bendiciendo los materiales que se iban a utilizar para realizar el nuevo edificio.

Una comunidad de canónigos vivía en edificaciones adyacentes a la catedral, con una sala capitular, un dormitorio, el refectorio, cocinas, bodegas y establos. Pero el conjunto de los edificios se demolió en el año 1792, al igual que el claustro. 

Saint-Nazaire mantuvo el estatus de catedral hasta el año 1801 cuando el obispo de Carcassonne, traslada la sede episcopal a la catedral de San Miguel.

Las renovaciones realizadas por Eugéne Viollet le Duc transformaron ampliamente el exterior de la basílica, pero en el interior el cambio fue más notable. Dos estilos, el románico y el gótico conviven en la arquitectura de la iglesia.

La basílica posee un órgano, del que se encuentran referencias del año 1637, considerado de los más antiguos del sur de Francia. Ha sufrido diversas restauraciones y solo se pueden ejecutar piezas clásicas en él.

Se encuentra así mismo la denominada Piedra del asedio, una representación esculpida en una losa de piedra del sitio de Toulouse en el siglo XIII durante la cruzada albigense, y la lápida sepulcral atribuida a la tumba de Simón de Montfort, jefe de la cruzada albigense y posterior vizconde de Carcassonne y Béziers, inhumado en la basílica inicialmente, aunque luego fueron trasladados sus restos a Toulouse.

Saint-Nazaire era originariamente una iglesia románica, influida por la evolución de la arquitectura sacra proveniente de Cluny. Se puede observar sobre todo en la nave principal cubierta con bóveda de cañón, que reemplazó la antigua iglesia visigoda.

Contemporáneas a la primera construcción románica de finales del año 1096 son la cripta y los dos primeros pilares situados al este de la nave, más cortos que los demás y coronados por capiteles esculpidos con personajes y rematados con formas vegetales.

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La segunda construcción románica se realizó a mitad del siglo XII. La nave central actual con seis bóvedas, en arco de medio punto, con dos naves colaterales y alternancia de pilares redondos, que se alzan hasta el nacimiento de los arcos y cuadrados que llegan hasta la cornisa de la bóveda. Los capiteles están esculpidos con motivos vegetales, animales y máscaras humanas. En la puerta norte, sólo los dos primeros capiteles son de esta época.

Al pasar la ciudad a senescalía francesa, la basílica se agrandó introduciendo nuevas formas arquitectónicas importadas por los maestros del reino francés. Entre los años 1269 y 1330 se construyeron la cabecera, el crucero, nuevos ábsides y un coro góticos que reemplazaron al presbiterio románico y seis capillas con impresionantes vidrieras que representan escenas de la vida del Cristo y los apóstoles.

Del coro cabe destacar sus pilares, adornados por estatuas esculpidas en las columnas, forma inusual. En las fachadas norte y sur se encuentran dos rosetones datados respectivamente en los siglos XIII y XIV.

CATEDRAL DE CARCASSONNE

Es una iglesia catedral de estilo gótico del siglo XIII. Edificada por orden del rey de Francia Luis IX, en el año 1247, a fin de reemplazar un antiguo santuario, fue modificándose y ampliándose a partir del año 1283.

Durante el incendio de la bastida de Saint-Louis por las tropas del Príncipe negro en el año 1355, la iglesia Saint-Michel sufrió graves deterioros. Durante la reconstrucción se decidió incorporarle nuevas fortificaciones: a nivel del ábside. Se construyó una torre cilíndrica con aspecto militar y se cavaron fosos alrededor del edificio de diez metros de anchura.

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Se le transfirió la sede en el año 1803, que se ubicaba desde la Edad Media en la catedral de Saint Nazarie, convirtiéndose así en la nueva catedral de Carcassonna. En el año 1857, se decidió realizar profundas modificaciones con el fin de adaptar el edificio a su nueva función.

Su exterior es bastante sobrio, sobre todo si lo comparamos con otras catedrales europeas del Gótico; es curioso que siendo una catedral esté fortificada y se cavasen fosos a su alrededor. Además, tiene una torre de vigilancia cilíndrica con ventanales góticos.

Este fuerte carácter militar se originó en plena Edad Media. Se decidió realizar profundas modificaciones en el año 1857 con el fin de adaptar el edificio a su nueva función. Ha ido experimentando numerosas modificaciones en siglos posteriores, especialmente cuando fue declarada catedral de Carcassonne.

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