sábado 21.09.2019
REDES SOCIALES | EUGENIO HERNáNDEZ

Campañas políticas digitales de usar y tirar

Integrar las redes sociales en la actividad política es uno de los mantras que sin descanso repiten los gurús de la comunicación política. 

Campañas políticas digitales de usar y tirar

Sólo en un mes, Barack Obama obtiene más de 600.000 menciones de media en Twitter

Eugenio Hernández | @ebarcala | Integrar las redes sociales en la actividad política es uno de los mantras que sin descanso repiten los gurús de la comunicación política. Prácticamente no ha habido lista electoral en competición que no haya recurrido a Facebook o Twitter en la carrera por un asiento en la Eurocámara, o que no haya caído en la tentación de sumarse, con desigual éxito, a fenómenos como la locura por colgar autorretratos desde la cámara del móvil, los famosos selfies. Pero, en un alto porcentaje, la presencia digital sigue siendo un recurso de usar y tirar.

Los ejemplos más evidentes de su utilización como mera herramienta coyuntural los ofrecen los perfiles de los candidatos de los dos partidos mayoritarios. Arias Cañete (PP) abrió cuenta en Twitter expresamente para la ocasión, el 25 de abril, y su último mensaje en la red social está fechado el 23 de mayo: El día 25 los españoles tienen que dar una lección al socialismo, reza el tuit. Sólo 92 mensajes, básicamente para difundir el programa entre sus casi 20.000 seguidores, ya que el porcentaje de retuits o de conversaciones con otros usuarios es irrelevante.

Elena Valenciano (PSOE) cerró su perfil personal en 2013, pero se reincorporó a Twitter meses antes de las elecciones. Desde entonces, 13.634 mensajes, con más diálogo que su rival, quizás por la experiencia previa en estas lides. Desde el 25 de Mayo, tan sólo ha añadido un nuevo tuit: Fuerza de cariño para Concha Velasco. Muchos besos y mucho ánimo!.

Ninguno de los dos candidatos informa de si la cuenta es mantenida por ellos mismos o por sus colaboradores. Willy Meyer (también novato en la red) incluye esa aclaración, y mantiene junto a su equipo la actividad en una cuenta que, a pesar de un número menor de seguidores, ha destacado en frecuencia de actualizaciones y en lo relativo a menciones en medios de comunicación y blogs.

En cuanto al resto, con la excepción de Sosa Wagner (UPyD), todos los candidatos han abierto o utilizado Twitter en campaña, lo que la convierte en la red social preferida para estos menesteres. Sólo el 18 por ciento ha usado Facebook, un 10 por ciento Youtube y porcentajes aún menores otras redes como LinkedIn o Google+, según el estudio Augure.

Y, quizás por no disponer de otros medios, han sido las formaciones minoritarias las que han volcado sus esfuerzos en la campaña digital. Vidal-Quadras (Vox), con casi 25.000 seguidores o Ramón Tremosa (CiU) con 38.000 tienen fuerte presencia en Twitter, muy alejados sin embargo de Elpidio Silva (movimiento RED) con 82.000 seguidores y de Pablo Iglesias, que no sólo alcanzó los 150.000 seguidores antes del 25 de mayo si no que ha llegado a los 321.000 apenas una semana después.

Los candidatos a la presidencia de la Comisión Europea también han introducido Twitter como eje de su campaña digital. En este caso, ha sido el socialista Martin Schulz el que ostenta el mayor número de tuits y seguidores. Aunque el impacto es relativo. Frente al millón doscientas mil menciones al hashtag #EP2014 durante toda la campaña, monitorizadas por el portal electionsnight2014.eu, destaca el hecho de que el festival de Eurovisión obtuviera en sólo 24 horas más de 5 millones de tuits en toda Europa.

Hablando de comparaciones odiosas, los datos de la campaña europea palidecen ante las cifras que se manejan al otro lado del Atlántico. Según el estudio citado y sólo en un mes, Barack Obama obtiene más de 600.000 menciones de media en Twitter. Redes, perfiles, conversación, frecuencia, impactos, nuevos formatos, métricas… Son muchas las tareas pendientes y las variables a mejorar en las campañas políticas digitales cuando sólo resta un año para las citas autonómicas y locales. 

Campañas políticas digitales de usar y tirar