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lunes 16/5/22

Bolonia, bajo el yugo del mercado

¿Por qué existe una controversia tan fuerte en torno a Plan Bolonia? A esta pregunta da respuesta un informe elaborado por la Fundación 1 de Mayo en donde se pone de manifiesto que pese a que el proceso nació como una declaración de buenos propósitos de los ministros de Educación de la UE va camino de pervertirse por las políticas neoliberales.
> FORO: ¿A favor o en contra de Bolonia?
ISABEL G. CABALLERO / NUEVATRIBUNA.ES - 06.05.2009

¿Qué es el Plan Bolonia? El establecimiento de un Espacio Europeo de la Enseñanza Superior (EEES) que armoniza los actuales sistemas nacionales y que permite incrementar el conocimiento científico, compatibilizar u homologar las titulaciones, reestructurar las carreras y facilitar la movilidad del alumnado y el profesorado lo que favorecerá a su vez la integración en el mercado laboral europeo-; sin olvidar, en su expresión más humanista, la contribución a la construcción de la Europa Social.

Esto es en síntesis la declaración conjunta que firmaron los ministros de Educación de la UE en Bolonia el 19 de junio de 1999. Una declaración de principios con los que difícilmente se puede disentir pero que, una década después, está generando una de las mayores controversias sociales a nivel europeo, con protestas estudiantiles y una estéril polarización del debate: por un lado los antiBolonia, por otro, los proBolonia.

¿Pero cuál es el trasfondo del asunto? ¿En qué situación se encuentra España a la hora de aplicar en su totalidad el proceso? ¿Cuáles son los peligros que asoman en la letra pequeña de las normativas? Estas son algunas de las cuestiones que intenta aclarar el informe elaborado por la Fundación 1 de Mayo En torno al Plan Bolonia, un estudio exhaustivo sobre los pros y los contras que intenta aportar soluciones a la confrontación que ha generado dicho debate.

EMPRESAS, LAS GRANDES BENEFICIADAS

Porque el espíritu Bolonia en sí no es pernicioso, lo que resulta preocupante es la aplicación normativa cuyo germen está en el objetivo que se marcó la Estrategia de Lisboa y en las distintas Comunicaciones elaboradas con posterioridad por la Comisión Europea, auténtico trasfondo en materia de política educativa de todos los Estados miembros al margen de su control y autonomía. Los planteamientos de la Comisión se centran más en el papel económico de la Universidad y que en su papel social. Así lo cree Elvira S.Llopis, coordinadora del estudio y vicepresidenta de la Fundación que advierte de que “las universidades no pueden dar respuesta a las necesidades de las empresas porque no forman parte del entorno de las mismas”.

Y es que una de las conclusiones que se sacan de este estudio es que las empresas pueden llegar a ser las principales beneficiarias del Plan Bolonia. Así se desprende de las “orientaciones” que ha hecho la Comisión Europea, al proponer una mayor financiación privada (siguiendo el modelo de EEUU y Gran Bretaña), a través de donaciones, venta de servicios, explotación de los resultados de la investigación, y con contribuciones que, eufemísticamente se han venido a denominar como “inversión de los particulares”, es decir, a través de tasas de matrícula y estudio.

Esto conduce a una cada vez mayor privatización de los servicios públicos educativos, al dar entrada a la empresa como activo financiero y al mercantilizar dichos servicios por el aumento de las tasas. En España, las tasas universitarias suponen nada más que el 20% del gasto general, mientras que en Estados Unidos (país de referencia para la reforma universitaria en Europa), representan el 56% del gasto total. La paradoja radica que mientras que Europa genera más licenciados científicos y técnicos que USA, las empresas de la UE no les contratan ni están dispuestas a innovar desdeñando una mano de obra de alta cualificación. ¿Por qué entonces se insta a la reforma de la universidad y no de las empresas?

LA ‘VAMPIRIZACIÓN’ DE LA UNIVERSIDAD

El problema es determinar quién debe ser el protagonista, la universidad o la empresa, porque el interés de éstas no siempre coincide con el interés social, dice el informe que incide en que la reforma universitaria “va más allá de los cambios institucionales o académicos y supone una intervención en el sistema productivo y el mercado de trabajo”, una verdadera “refundación” de la Universidad, y lo que se califica como una auténtica “vampirización” de la investigación universitaria por parte de la empresa. A esto hay que añadir que puesto que el objetivo es lograr un mercado laboral europeo, resulta cada vez más necesario como recuerda Llopis- crear un “espacio europeo de derechos laborales”, que hasta ahora no se ha acometido.

Por todo ello, el principal problema de la aplicación del Plan Bolonia (cuyo referente en España es el Informe Bricall del año 2000) es la financiación. “Todas estas reformas no se pueden hacer a coste cero”, afirma Llopis, y mucho menos sin un acuerdo entre todos los agentes implicados: sindicatos, estudiantes y también Comunidades Autónomas, labor esta que se ha comprometido a llevar a cabo el nuevo ministro de Educación, Ángel Gabilondo.

Normativamente hablando, España está preparada para el cambio, pero como bien recuerda este informe, el principal problema en nuestro país en materia educativa siguen siendo los altos porcentajes de abandono escolar entre la población de 18 a 24 años, tan solo superados por Malta y Portugal.

BOLONIA, UNA ENTELEQUIA

Sin embargo, la financiación es el gran tema pendiente para la aplicación del Plan Bolonia. El proceso de modernización de las universidades españolas ha supuesto ya una inversión extraordinaria de cerca de 130 millones de euros, el 1,9% del presupuesto consolidado para 2009 que asciende a 6.939 millones de euros.

Dado que no se está planteando un aumento de la financiación pública la aplicación del proceso puede conllevar desigualdades sociales, ya que estudiarán los que más dinero tengan y los que puedan permitirse no trabajar. Ello es porque la reforma implica una dedicación casi exclusiva a los estudios (1.500 horas por año) y no en horas lectivas sino en trabajo individual. Los créditos ECTS valoran el tiempo invertido por el alumno que deberá ser asesorado por un profesor, quien a su vez deberá reciclarse para realizar esta nueva labor, lo que precisará además un aumento notable de la plantilla.

El informe concluye que el plan Bolonia es una entelequia si no se asumen la necesarias reformas previas, tales como la convergencia en las anteriores etapas educativas; si no se garantiza y amplia la financiación pública en todos sus tramos; si no se promueve el bilingüismo desde etapas tempranas de escolarización; si no se incrementan las becas; y si no se impide que la Enseñanza Superior en Europa se convierta en un “mercado libre de titulados universitarios a merced de las empresas”.

> PDF: Estudio de la Fundación 1 de Mayo sobre el Plan Bolonia

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