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NUEVATRIBUNA.ES/AGENCIAS - 07.11.2010

El Papa Benedicto XVI no pretendía provocar "una confrontación" con la comparación del laicismo de la sociedad española actual con los años 30, fruto de la pregunta de un periodista en el avión que le llevaba de Roma a Santiago de Compostela, según ha subrayado el portavoz de la sala de prensa del Vaticano, el jesuita Frederico Lombardi.

En una atención a los medios este domingo tras la ceremonia de dedicación de la Sagrada Familia, Lombardi ha remarcado que las afirmaciones del Papa no son resultado de un "estudio ni análisis histórico".

"En cada país --al que viaja el Pontífice-- vemos tensiones y todos lo sabemos", ha subrayado el portavoz, que ha apostillado: "No es ninguna sorpresa".

Sobre España, el Papa ha recordado la tradición cristiana que ha aportado tantos santos a la Iglesia, como Santa Teresa de Jesús, y a la vez vive momentos de "anticlericalismo y laicismo" que han dado lugar a tensiones como en los años 30.

"Hoy hay tensión entre la dimensión cristiana y el laicismo, y no queremos oposición, sino encuentro", ha subrayado para explicar el sentido de las palabras del Papa.

Con todo, ha destacado que Benedicto XVI se ha sentido muy acogido en Barcelona, tras la calurosa recepción que le ofrecieron un millar de jóvenes en la Catedral.

El Papa se llevó una "impresión muy positiva" tras esa imagen, como también se lo ha llevado este domingo en su recorrido en Papamóvil por las calles de la ciudad, seguido por 250.000 personas.

MOMENTO SIGNIFICATIVO DEL PONTIFICADO

Según Lombardi, la ceremonia de dedicación de la ya basílica de la Sagrada Familia ha sido un momento "extraordinario" y un "momento único" en el Pontificado de Benedicto XVI, por la ejemplificación de la grandeza y mensaje de Dios en un monumento realizado a través de elementos de la naturaleza.

En su mandato, la primera prioridad manifiesta fue "Dios, el ecumenismo y llevarlo a la vida cotidiana", y ello ha quedado claramente articulado en la liturgia solemne de este domingo, a la que han acudido los Reyes y numerosos fieles y autoridades.

Benedicto XVI no buscaba una confrontación