#TEMP
viernes. 01.07.2022

Pasión deriva etimológicamente del latín passio ("sufrimiento"), derivado de passus, participio perfecto pasivo de patior, patī ("sufrir"), verbo emparentado con el griego antiguo πάσχειν (paskhein, "sufrir") y el sustantivo πάθος (pathos) ("dolor, sufrimiento, condición, muerte").

La Real Academia de la Lengua Española (RAE) define la pasión de distintas maneras. Por un lado, dice que es ‘una acción de padecer’, por otro que es ‘lo contrario a la acción’, además: ‘un estado pasivo del sujeto’, ‘una perturbación o afecto en el estado de ánimo’, ‘inclinación o preferencia muy vivas de alguien a otra persona’ o ‘apetito o afición vehemente a algo’. Definiciones que nos invitan a ver las dos caras de la pasión. Por un lado, se muestra como algo que nos perturba; por otro, como un impulso que nos proyecta hacia una actividad o meta.

Aristóteles en su Metafísica, libro V, 21 comenta de la pasión las cualidades que pueden alternativamente revestir un ser; como lo blanco y lo amargo, la pesantez y la ligereza, y todas las demás de este género. En otro sentido, es el acto mismo de estas cualidades, el tránsito de una a la otra. Pasión, en este último caso, se dice más bien de las cualidades malas, y sobre todo se aplica a las conductas deplorables y perjudiciales. Cada uno juzga bien aquello que conoce, y de estas cosas es un buen juez; pues, en cada materia, juzga bien el instruido en ella, y de una manera absoluta, el instruido en todo. Así cuando se trata de la política, el joven no es un discípulo apropiado, ya que no tiene experiencia de las acciones de la vida, y los razonamientos parten de ellas y versan sobre ellas; además siendo dócil a sus pasiones, aprenderá en vano y sin provecho, puesto que el fin de la política no es el conocimiento, sino la acción. Y poco importa si es joven en edad o de carácter juvenil; pues el defecto no radica en el tiempo, sino en vivir y procurar todas las cosas de acuerdo con la pasión.

Nelson Mandela dijo: “todos pueden superar sus circunstancias y alcanzar el éxito, si tienen dedicación y pasión por lo que hacen”

Descartes dedicó sus últimos días a escribir su Tratado de las pasiones del alma donde definía a las pasiones como “percepciones, sentimientos o emociones del alma, que se refieren particularmente a ella, y que son motivadas, mantenidas y amplificadas por algún movimiento de los espíritus”. Descartes no rechaza en principio las pasiones; en cambio, subraya su papel beneficioso en la existencia humana. Sostiene que los humanos deben trabajar para comprender mejor su función para controlarlos en lugar de ser controlados por ellos. Por lo tanto, " incluso aquellos que tienen las almas más débiles podrían adquirir un dominio absoluto sobre todas sus pasiones si trabajaran lo suficiente como para entrenarlos y guiarlos".

Gilbert Ryle, autor de The Concept of Mind, este trabajo se asocia comúnmente con una aplicación moderna de la filosofía de Descartes tal como se expone en las Pasiones. Ryle describe al verdadero hombre como el "Fantasma en la máquina", separando completamente el cuerpo físico y  la "mente", metafísica que en realidad también encapsula el espíritu. La confusión que une a Ryle con Descartes se deriva de una poco clara mezcla de metáforas; Descartes y sus contemporáneos conceptualizaron la mente como una cosa de proporciones físicas (aunque inconcebibles), lo que permitió una diferenciación entre el sentido "interno" y el "externo". Esto se vincula con el discurso de Descartes, que derivó el conocimiento y la comprensión de las realidades externas sobre la base de la certeza interna.

Lacan dirá que la brújula del análisis en la vía del sufrimiento en las neurosis y las psicosis es, para nosotros, “la escuela de las pasiones del alma”, y la pasión del alma por excelencia para el hombre es “el narcicismo”, que impone su estructura a todos sus deseos, aún los más elevados.

Robert J. Vallerand, en su libro The Psichology of passion (Oxford, 2014) hace la siguiente definición de pasión“es la fuerte inclinación hacia una actividad que nos define y que nos gusta (o incluso amamos) y en la que invertimos energía y tiempo de forma regular”. Comenta que hay dos formas de vivir la pasión: la armónica y la obsesiva. 

La Pasión armónicaes aquella que se integra en nuestro self auténtico; ya que nos valoramos y elegimos las actividades por nuestra propia voluntad. Para ello, nos hace falta, tanto dominarnos, como estar atentos a nuestro desempeño para mejorar las habilidades. Por otro lado, la pasión armónica, está vinculada con el estado de flujo. Entonces, cuando estamos inmersos en una actividad por el placer de participar, podemos llegar a perder el sentido de nosotros, por lo tanto, los resultados, carecen de importancia. No se trata de un asunto negativo, más bien, de que nos permitimos estar conectados con el momento presente. Así, sentimos que sin esfuerzo mejoramos nuestra concentración, somos flexibles y abiertos; lo que al final conduciría a una mayor satisfacción. En este sentido, la pasión armónica refuerza nuestro bienestar integral: el psicológico, físico, y social.

La Pasión obsesiva: la obsesiva implica perseguir sin descanso aquello que nos apasiona. Por lo tanto, podríamos sentir que la actividad podría llegar a dominarnos. Entonces, se trata de una compulsión a la actividad. De este modo, perdemos el sentido de autocontrol, y al no cesar, llega a causarnos daño, agotamiento, sentimientos de culpa y de vergüenza. No se trata de emociones en esencia negativas, pero sí cuando las experimentamos con mucha frecuencia y no les concedemos espacio a otras. La pasión obsesiva involucra rigidez a la hora de realizar la actividad. Por lo tanto, hay dificultad para adaptarnos o alejarnos cuando es necesario para nuestro bienestar. Un hecho que podría afectar no solo la actividad en la que nos estemos desenvolviendo sino también a otras áreas de nuestro bienestar. Entonces, al contrario de lo que sucede con la pasión armónica, nos resulta difícil estar conectados con el momento presente, pues nuestra mente se centra en la actividad. Incluso, podría resultar difícil definirnos al margen de esta pasión.

Por último, compartir esta reflexión de Nelson Mandela: “todos pueden superar sus circunstancias y alcanzar el éxito, si tienen dedicación y pasión por lo que hacen”.

Aspectos cuasiexistenciales de la pasión