jueves. 04.06.2026
TRIBUNA

De visita en Alemania: rearmamento mental en la televisión y el transporte público

Los medios de comunicación públicos son un quebradero de cabeza cuando se cruzan los temas de Ucrania e Israel.
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Estudios de la cadena pública alemana (ARD) en Berlín.

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Alguien que vive la mayor parte del tiempo en el extranjero tiene una percepción especialmente sensible a los cambios cuando visita Alemania, concretamente Berlín. Lo primero que llama la atención desde la última estancia hace cuatro meses, y que alcanza al visitante casi como un choque, es a primera vista algo banal: El uso del transporte público en Berlín y sus alrededores ya era un calvario desde hacía años, pero esta vez las vivencias son casi traumatizantes: dos horas desde el aeropuerto BER hasta el destino, después de un vuelo de dos horas y media entre Madrid y Berlín. Y así continúa todos los días: no hay un solo día sin retrasos masivos o cancelaciones de trenes. El mensaje «servicio de autobús sustitutivo del tren» resuena en los oídos. Al menos, algunos de los pasajeros que esperan letárgicos en el andén expresan su enfado: uno grita: «Esto es peor que en Bangladesh». Otro habla de las ventajas y desventajas de emigrar. El resto guarda silencio: ¿un programa de endurecimiento para aumentar la „aptitud para la guerra“ – término del pasado militarista de Alemania reciclado por Boris Pistorius, Ministro de Defensa? En Madrid o Barcelona se produciría una revuelta.

No son traumáticos, pero sí inquietantes, los encuentros con la televisión que se producen en los descansos en casa, entre la espera del transporte público. Motivo principal es la curiosidad por las noticias y los debates alemanes. Un cambio positivo, aunque sorprendente, desde abril: ahora se puede utilizar la palabra «crimen de guerra», e incluso a veces «genocidio», en relación con Israel, aunque sin consecuencias concretas como el cese del suministro de armas (anunciado más tarde durante la estancia, aunque de forma imprecisa: "reducción del suministro de armas“) o la suspensión del acuerdo de asociación entre la UE e Israel, siempre envuelto en el mantra de la «razón de Estado» alemana. En las manifestaciones semanales de solidaridad con Palestina en España, Alemania es considerada desde hace tiempo cómplice del genocidio en Gaza. Al menos, Wadephul, Ministro de Exteriores, ha adoptado recientemente un tono más crítico hacia el Gobierno israelí, y los «medios de comunicación de calidad» alemanes se apuntan al nuevo tono. En mayo, fueron necesarias varias solicitudes a los periódicos alemanes hasta que un medio «alternativo» se declaró dispuesto a publicar un desesperado llamamiento de Olga Rodríguez, conocida activista española de derechos humanos, sobre las atrocidades cometidas en Gaza. Cabe señalar que no se trataba de identificarse con su punto de vista, sino simplemente de mostrar, a modo de ejemplo, un contraste con lo que es posible en los medios de comunicación alemanes.

Acto seguido, de nuevo: ante la reciente aprobación por parte del Gobierno israelí del proyecto de construcción E1 en Cisjordania, que consistirá en una expansión masiva de los asentamientos israelíes, tras la expulsión de los palestinos que allí residen, todo eso contrario al derecho internacional, las noticias de la cadena pública ARD hablan de una decisión «controvertida». Igualmente «blanda» es la cobertura informativa sobre el inicio de la ofensiva israelí contra la ciudad de Gaza. Afortunadamente, todavía hay otras fuentes de noticias, reporteros «sobre el terreno» en Gaza, que no han sido eliminados por bombas israelíes, como los de Aljazeera.

Luego el tema de Ucrania: los indestructibles «expertos militares» que llevan tres años prediciendo en la televisión pública la inminente derrota de Putin, han pasado un poco a un segundo plano. A cambio, los espectadores pueden disfrutar ahora de los reportajes del corresponsal de la ARD Vassili Golods, que podría asumir sin esfuerzo la función de portavoz del Gobierno de Volodímir Zelenski. Estos días, cada hora en punto, él se entusiasma en «Tagesschau 24» con las hazañas de los soldados en un barco en el Mar Negro, que localizan artefactos explosivos rusos gracias a un dron submarino alemán llamado «Fisch». Cuando se le pregunta por la posible implicación del Gobierno ucraniano en el acto terrorista contra los gasoductos Nord Stream, prefiere esquivar una respuesta.

Los 'medios públicos' son un quebradero de cabeza cuando se cruzan los temas de Ucrania e Israel

Los «medios públicos» son un quebradero de cabeza cuando se cruzan los temas de Ucrania e Israel: con motivo de la reunión de Trump y Putin en Alaska, durante días se repitió la «no noticia»: ¿por qué, a pesar de la orden de detención de la CPI contra Putin, este no es detenido en Estados Unidos? El espectador informado ya conoce la respuesta: porque Estados Unidos no reconoce la CPI. Por otro lado, una se frota los ojos ante las noticias de los medios públicos sobre las supuestas conversaciones casi diarias del canciller Friedrich Merz y el Ministro de Exteriores Wadephul con el Sr. Netanyahu: ¿no había también una orden de detención de la CPI contra Netanyahu? Y Alemania, a diferencia de EE. UU., sí reconoce la CPI? ¿Y no está Netanyahu acusado de crímenes que van mucho más allá del secuestro de niños? Es más, el Gobierno alemán se ha mantenido en silencio hasta la fecha sobre el tema de su detención en el caso de pisar territorio alemán. Ni una palabra sobre todo esto en las noticias. ¿Quizás un doble rasero de los «medios públicos»? El espectador se queda solo con esta contradicción.

Luego el ataque aparentemente inminente de Rusia contra la OTAN: en el documental «Die Kampfschwimmer: Immer einsatzbereit» (Los buzos de combate: siempre listos para la acción), emitido por la cadena pública ZDF, los ciudadanos descubren que, por el momento, pueden seguir durmiendo tranquilos gracias al trabajo heroico de estos soldados de élite, incluso bajo condiciones meteorológicas muy adversas. Este es solo uno de los frentes de la implacable guerra «híbrida» que Putin libra contra nosotros.

A pesar de la heroica lucha de nuestros soldados, los alemanes deben estar preparados para lo peor, y entonces solo les ayudarán los refugios antiaéreos. Como ha mostrado estos días la televisión pública, Alemania tiene mucho que mejorar en este aspecto. El consejo: quien se propone construir una casa no debe ahorrar en el lugar equivocado: a partir de 40 000 euros se puede adquirir un búnker para la familia que resiste las armas ABC. Se ve el bonito interior de un búnker apto para familias: parece estar amueblado al estilo IKEA. El tema de este tipo de búnkeres familiares ya se trató hace tiempo, en una acertada parodia de Gerhard Polt. La diferencia: ahora todo muy en serio.

El 'rearme mental' tampoco se detiene ante canales de televisión de más alto nivel como Phoenix

Este «rearme mental» tampoco se detiene ante canales de televisión de más alto nivel como Phoenix: un tema reciente en «phoenix runde»: «Rearme en tiempos de guerra: ¿qué fuerza debe tener el ejército alemán?». En la mesa redonda, con todo el esplendor de su uniforme, está sentado André Wüstner (presidente de la Asociación del Ejército Alemán). Se debate sobre el ejército alemán como una perspectiva profesional atractiva para los jóvenes en tiempos de crisis económica. Otro reportaje trata de la visita de una oficial en un instituto donde informa a los alumnos de carreras profesionales dentro de las fuerzas armadas. Etcétera.

Con estos cambios desde la última visita a Alemania hace cuatro meses, ya es suficiente por ahora. Al menos un fenómeno permanecerá sin duda inalterado hasta la próxima visita: la miseria del transporte público en Berlín.

Para añadir un último cambio: el semanario alemán para el que escribo desde hace muchos años y al que ofrecí este artículo, me dio largas durante bastante tiempo: Pasados diez días al final lo rechazó. Parece que hablar de Alemania en este lenguaje irónico-crítico no les gusta.

Eckart Leiser

De visita en Alemania: rearmamento mental en la televisión y el transporte público