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lunes. 28.11.2022
 

Toda la producción periodística y mucha parte de la política dedica su atención a los aspectos medioambientales, sanitarios o educativos, a veces a las desigualdades de la Agenda 2030. En algunos casos, como CCOO e incluso la OIT dedican mayores esfuerzos a su ámbito de intervención: el mundo del trabajo, el desarrollo económico y el trabajo decente. El agua, la energía, y por supuesto la igualdad de género, ocupan a variadas organizaciones sociales y de las administraciones públicas. Cada cual en su sector de actuación, la salud o las desigualdades, la industria o el consumo, va difundiendo los ODS2030.

Para quienes no están  familiarizados, los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible de la Agenda 2020-2030, abarcan múltiples aspectos donde es necesario actuar para garantizar un futuro menos desigual y más sostenible. Todos y cada uno de esos objetivos se desarrollan en metas e indicadores, algunas veces un tanto escasos para los países de Europa Occidental. No obstante, su cumplimiento ha despertado expectativas de mejoras en casi todos los aspectos enumerados. En mi opinión, en educación y formación profesional por ejemplo, deberían superarse ampliamente en nuestro país.

Curiosamente, en muy escasos momentos o actuaciones, se mencionan las metas o indicadores relacionados con las personas mayores, a pesar de estar especificados en el Decenio del Envejecimiento Saludable 2020-2030 de la Unión Europea. Por eso necesitamos enunciarlos y difundirlos.

Objetivo 1.- Fin de la pobreza: Será fundamental evitar que las personas mayores caigan en la pobreza. Para ello se requerirán políticas de jubilación flexibles, pensiones mínimas financiadas con impuestos, seguridad social y acceso a servicios de salud y atención crónica. 

Objetivo 2.- Hambre cero: Las personas mayores pueden ser vulnerables a la inseguridad alimentaria, ya que las familias y los programas de asistencia suelen dar prioridad a los jóvenes. Centrarse en las personas mayores ayudará a revertir los patrones de desnutrición y a prevenir la dependencia de los servicios de atención.

Objetivo 3.- Salud y bienestar: El envejecimiento saludable significa que las personas mayores contribuyen a la sociedad durante más tiempo, con oportunidades para gozar de buena salud en todas las etapas de la vida, cobertura sanitaria universal y sistemas sociales y de salud integrados, transformadores y centrados en las personas, en lugar de sistemas basados únicamente en la enfermedad.  

Objetivo 4.- Educación de calidad: Un aprendizaje a lo largo de toda la vida, que permita a las personas mayores hacer lo que valoran, conservar la  capacidad de tomar decisiones y conservar su identidad e independencia, así como sus metas vitales. Todo ello exige alfabetización, capacitación y espacios de participación sin obstáculos, en particular en el ámbito digital.

Objetivo 5.- Igualdad de género: Hacer efectiva la igualdad de género a lo largo de todo el curso de la vida conduce a mejores resultados en etapas posteriores. Por consiguiente, los sistemas deben promover la participación equitativa en la fuerza de trabajo y en las pensiones sociales para mejorar la situación económica de las mujeres de edad y su acceso a los servicios. La violencia de género debe ser eliminada.

Objetivo 6.- Agua limpia y saneamiento: Lograr el acceso al agua potable y a los servicios de saneamiento e higiene para todas las personas mayores.

Objetivo 7.- Energía asequible y no contaminante: Acceso universal a la energía y apoyo a las personas mayores para evitar la pobreza energética (1).

Objetivo 8.- Trabajo decente y crecimiento económico: La población en edad de trabajar, que incluye a muchas personas mayores, debe tener acceso a oportunidades de empleo y contar con unas condiciones de trabajos decentes. Un personal saludable aumenta la productividad y reduce el desempleo Impulsar un crecimiento económico con justicia social va ligado al trabajo decente y a los beneficios de un modelo de derechos humanos, sociales y laborales, sostenible socialmente.

Objetivo 9.- Industria, innovación e infraestructuras: La infraestructura para un envejecimiento saludable requerirá un acceso a Internet asequible y apto para todas las edades; investigación e intervenciones basadas en pruebas que den visibilidad a las personas mayores mediante datos y análisis desglosados por edades; nuevas tecnologías y cibersalud.

Objetivo 10.- Reducción de las desigualdades: Las personas mayores no disfrutan del mismo acceso a los servicios y la asistencia en sus hogares, vecindarios y comunidades, a menudo a causa de su género, etnia o nivel de educación. El envejecimiento saludable requiere políticas encaminadas a superar esa inequidad en todos los sectores.

Objetivo 11.- Ciudades y comunidades sostenibles: Las ciudades y comunidades adaptadas a las personas mayores facilitan que todos puedan maximizar sus capacidades a lo largo de la vida. Para crearlas es necesario contar con la participación de múltiples sectores (salud, protección social, transporte, vivienda, trabajo) y partes interesadas (la sociedad civil, las personas mayores y sus organizaciones).

Objetivo 12.- Producción y consumo responsables: Garantizar servicios de apoyo y campañas dirigidas a las personas mayores. Contar con las entidades que se dedican al envejecimiento activo. Impulsar la participación de las personas mayores, con el compromiso social existirá inclusión y una vida activa. (Metas: uso eficiente de recursos, gestión de desechos, ciencia y tecnología, educación, etc.) (2)

Objetivo 13.- acción por el clima; 14.- vida submarina y 15.- vida de ecosistemas terrestres, se desarrollan en el marco general de la vida del planeta o el calentamiento global, con el impulso a la participación de las personas mayores y su conciencia ciudadana.

Objetivo 16.- Paz, justicia e instituciones sólidas: Las instituciones para todas las edades empoderarán a las personas mayores y les permitirán lograr cosas inimaginables para las generaciones anteriores. Para ello se requerirán campañas de sensibilización contra el edadismo, una labor de promoción específica sobre el envejecimiento saludable y leyes que prohíban la discriminación basada en la edad a todos los niveles.

Objetivo 17.- Alianzas para lograr los objetivos: El envejecimiento saludable no debe dejar a nadie atrás, sino crear un futuro para las personas de todas las edades. Para lograrlo será necesario establecer alianzas activas entre numerosos sectores y partes interesadas, ignorando las fronteras tradicionales, e invertir en entornos adaptados a las personas mayores y en sistemas integrados de atención sanitaria y social.

Por otra parte, el documento del Decenio europeo plantea algunos criterios y principios a desarrollar muy interesantes para un cambio de paradigma sobre las personas mayores. Tal y como están planteando especialistas en el envejecimiento o en los cuidados, sin agotar todas sus recomendaciones: (3)

  • Cambiar nuestra forma de pensar, sentir y actuar con respecto a la edad y el envejecimiento;
  • Asegurar que las comunidades fomenten las capacidades de las personas mayores;
  • La evaluación de los servicios destinados a prestar una atención integrada a las personas mayores 
  • Contar con la participación de muchos sectores y superar las inequidades del contexto social y familiar
  • Apoyo para mejorar las condiciones de trabajo de los cuidadores y reconocer su contribución
  • Modelos apropiados y sostenibles, con opciones de financiación para entornos con diferentes niveles de recursos

Las personas mayores no son un colectivo homogéneo, existen brechas sociales relevantes en función de la clase social, el nivel de estudios, la experiencia de vida y de trabajo, el género y también por la edad. La atención y los cuidados son un derecho y como tal una obligación de las políticas públicas; no se pueden convertir en mercancía que se compra y se vende y las personas mayores en clientes de un negocio lucrativo. Las responsabilidades deben ser compartidas, cooperativamente, no son exclusivas ni individuales de la persona o de la familia. Dejarlo librado a la iniciativa privada significa quitar obligaciones a las administraciones públicas y resquebrajar el Estado del Bienestar.

En suma, reflexionar y poner en marcha instrumentos y procesos, para que las políticas públicas y la ciudadanía puedan cambiar:

"Los estereotipos (cómo pensamos), los prejuicios (cómo nos sentimos) y la discriminación (cómo actuamos) respecto a las personas en función de su edad”

Estereotipos y prejuicios que van más allá de la atención a las personas mayores, porque el cuidado adquiere la dimensión de ser una de las necesidades básicas de una sociedad. Como lo expresa con claridad Victoria Camps (4).

“Puesto que la necesidad de cuidados es básica, habrá que reconocer un derecho universal a ser cuidados y, en consecuencia, un deber universal de cuidar. Como todo derecho fundamental, el derecho a ser cuidado debe estar garantizado por el Estado.”

Además, en la contratapa de este magnífico ensayo, según Carol Gilligan:

“En un contexto patriarcal, el cuidado es una ética femenina; en un contexto democrático, el cuidado es una ética humana”

Por lo cual, perseguir el cambio de paradigma que abandone los estereotipos, los prejuicios y las discriminaciones, buscar modelos de servicios públicos que garanticen el derecho universal y sostener una ética de los cuidados, significa aportar a los principios del desarrollo humano, además de reivindicar unos derechos sociales que en parte se expresan en los ODS2030 y en el Decenio del Envejecimiento Saludable para Europa.

Estella Acosta Pérez. Orientadora y profesora asociada de la Universidad Autónoma de Madrid jubilada. Participa en la Asociación Isegoría (Instituto Europeo de Políticas Públicas) y en la Federación de Pensionistas y Jubilados de CCOO.


(1) Firmar la petición de pensionistas
(2) Redacción propia, las metas son muy interesantes
(3) María Ángeles Durán, Victoria Camps y otros equipos del CSIC.
(4) Tiempo de cuidados. Otra forma de estar en el mundo. (2021). Arpa. Barcelona

La agenda 2030: ¿y las personas mayores?