domingo 26/9/21

Casi 100 años de la Juventud Obrera Cristiana (JOC)

Eugenio Royo Errazquin (Rentería 1930. Madrid 2001)

Reconocimiento a Eugenio Royo, Susperregui, Aida, Marino, Morera, Álvaro, Veronique, Virginio, Parra, Eli ….  y a tantos y tantas jocistas, de la USO o no, que dieron lo mejor de sí mismos por la Libertad, la Justicia Social y el Progreso de la Clase Trabajadora de España y de sus respectivos países.


El 25 de Mayo de 2021,  hubo celebraciones en muchos puntos de Europa, América Latina y África occidental sobre el Centenario de la JOC. Como es dolorosamente habitual, silencio total en los medios de comunicación. Como me joden mucho la ignorancia y el desprecio mediático con todo lo que tiene que ver con la Clase Obrera y su Trabajo, motores de la Historia en mi modesta opinión,  he decidido escribir estas líneas por si a alguien pudieran interesar.

La JOC nació hace casi un siglo en Bélgica. El primer Congreso Internacional del que se tiene constancia es de 1925. Fue su fundador un sacerdote valón, Joseph Cardijn, nacido en una humildísima familia de obreros mineros y textiles.

Cardijn pretendía, y logró, que accedieran al mundo del trabajo y al movimiento obrero jóvenes cristianos bien formados, con una fuerte conciencia de clase y un compromiso consciente con los valores cristianos que ponen a los más desfavorecidos y explotados en el centro del proceso de lucha y liberación por la justicia y la igualdad.

Cardijn resumía su ideario en una frase que cualquier jocista adoptó como premisa de lucha y de conducta: “la vida de un joven trabajador vale más que todo el oro del mundo …”. Así mismo, la otra gran seña de identidad de la JOC era su pasión por la formación de militantes conscientes, con capacidad propia de análisis, discernimiento y decisión, resumido todo ello en los tres pilares de ese método jocista ya mítico: Ver, Juzgar y Actuar.

La JOC tuvo una notable influencia en los movimientos obreros y sindicales de raíz cristiana que se desarrollaron en Europa en el periodo entre la 1ª y la 2ª Guerra Mundial. Tras esta última, con la “guerra fría”, la polarización de los imperialismos norteamericano y ruso impuso mapas sindicales y políticos a la medida geopolítica de esa polarización, que supuso una pérdida de influencia del sindicalismo cristiano en los países democráticos y su forzosa extinción en las dictaduras satélites de la Rusia soviética.

En España, la JOC conoció un fuerte relanzamiento y modernización con el liderazgo de Eugenio Royo Errazquin (Rentería, 1930, Madrid, 2001), que fue Presidente nacional e internacional de la misma durante la década de los 50.

Royo, al frente de un equipo de jóvenes dirigentes obreros de las zonas más industrializadas del país -País Vasco, Asturias, Madrid, Catalunya, Valencia, Cádiz- imprimió una gran dinámica y combatividad a la JOC. Por gentileza de Eugenia, su compañera, obra en mi poder alguna carta que Royo, con poco más de 20 años, envió a Vicente Enrique Tarancón, a la sazón Obispo de Solsona, denunciando las condiciones de vida, la explotación y la falta de libertades de la juventud trabajadora en aquella España. Como es sabido, o debiera serlo, me refiero al Cardenal Vicente Enrique Tarancón, de lo mejorcito de la Iglesia Católica en el último siglo y hombre clave en el proceso de Transición de la dictadura a la Democracia. Sí, el mismo al que la extrema derecha fascista regalaba gritos de “Tarancón al paredón” cada vez que tenía ocasión.

Eugenio Royo y aquellos grupos de excelentes militantes obreros alumbraron la Carta Fundacional de la USO en 1961 y el proceso de fundación y extensión de la misma. Aquella Carta, un texto precursor que sigue teniendo plena vigencia hoy a mi juicio, enfatizaba el carácter laico y aconfesional de la USO, además de los fundamentos de su proyecto histórico: la Autonomía Sindical, la conquista de las Libertades y la Democracia, y la lucha por la construcción de una Democracia plena en todos los campos socio-económicos y socio-políticos, a la que se define como una Democracia Socialista. Espero profundizar en dicha Carta a través de un trabajo que tengo en mente ahora que se cumplen 60 años de su enunciado.

Yo, que algo tuve que ver con la USO, nunca estuve en la JOC; hay que ver. Estaba en un partido, “el partido”, ya extinto, que yo creía socialista y no lo era. Me mandaron a hacer “entrismo” en la JOC para llevar a aquellos muchachos descarriados la doctrina verdadera. Me dí un par de garbeos por Lauria 7, sede de la JOC en Barcelona, pero allí todos sabían más y estaban más preparados que yo, con lo cual … me entraron a mí. Un día uno  pasó la Carta Fundacional de la USO y ahí empezó todo. Corría 1967.

Con el paso del tiempo, gente procedente y formada en la JOC fue ingresando en otros grupos además de en la USO, todos ellos de carácter progresista y activos en la lucha contra la dictadura franquista.

Me importa destacar el magnífico periódico que publicaba la JOC, JUVENTUD OBRERA. En un país con los medios de comunicación amenazados permanentemente por la represión, el periódico de la  JOC era un vendaval de información y denuncia sobre las luchas y reivindicaciones obreras. Pese al amparo legal de la Iglesia, en el marco del Concordato, de vez en cuando la policía secuestraba alguna edición de JUVENTUD OBRERA y se reprimía a sus responsables.

Lo traía a casa mi compañero, y desde entonces cuñado, Germán. A mi padre le encantaba JUVENTUD OBRERA. Solía leerlo en el hall del Cine Ducal, y yo también pues trabajaba con él, y se lo pasaba con gesto cómplice a Fernando, un valenciano medio rojo que venía cada semana al cine.

En mi larga etapa de dirigente de la USO siempre cuidé las relaciones institucionales y humanas con los responsables de la JOC, y de sus superiores en edad y experiencia, la Hermandad Obrera de Acción Católica, HOAC. Y ellos me correspondían con su afecto y el honor de dirigirme a ellos en varios de sus congresos. En el último de la HOAC que yo estuve, por cierto, el otro secretario general que tomó la palabra fue el compañero Cándido Méndez en nombre de la UGT.

Deseo, por último, todo el éxito del mundo a las y los jóvenes que hacen hoy por hoy la JOC en España, en América Latina, en Europa … Y que no olviden nunca lo que decía Joseph Cardijn sobre el valor de un joven trabajador y que ellos son parte de una cadena humana que nos lleva a todos a ser continuadores de lo que otros continuaron … Que no se detenga nunca esa cadena de lucha y esperanza por un mundo y una vida fundada en los seres humanos y no en el egoismo sin límite de unos pocos de ellos.

Manuel Zaguirre- ExSecretario General de la USO. Afiliado al PSC.

                                                                                                

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