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jueves 26/5/22

¿Quiénes son los Latin King?

AGNESE MARRA
Los mitos y leyendas urbanas se multiplican cuando se habla de los Latin King. Se los relaciona con la violencia y el delito. Dos profesores de la UAM han trabajado dos años con la banda de Madrid. Bárbara Scandroglio habla con nuevatribuna.es para revertir los estigmas que llevan estos adolescentes a sus espaldas. Descubrimos otras facetas, otra realidad.
NUEVATRIBUNA.ES - 02.03.2010

Hace apenas dos semanas todos los periódicos publicaban la noticia: “Desarticulan a la cúpula de los Latin King en Madrid y detienen a 54”. Se mostraba como todo un logro policial ante las bandas latinas a las que invariablemente se las vincula con la violencia.

El mismo día que se conocía la noticia dos profesores de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid denunciaban la acción policial. Bárbara Scandroglio y Jorge López llevaban dos años trabajando junto a la banda. El ministerio de Interior lo conocía y la Policía también. En numerosas ocasiones habían pedido que no se tomaran estas medidas de control: “La política de mano dura sólo genera más violencia y contribuye a estigmatizar a estos jóvenes”, le explica a este diario la profesora Bárbara Scandroglio. Sus advertencias no sirvieron de nada, y la espiral del miedo creada por los medios y la propia policía se acentúa.

Ambos profesores investigan desde hace 15 años sobre las bandas latinas. Después de dos años junto al grupo de Latin King más grande de Madrid, y el que se considera más ‘peligroso’, todos los tópicos que se conocen sobre ellos se destruyen fácilmente.

“Los Latin King son como cualquier otra banda española, su dinámica no es diferente y las razones de la formación son las mismas. No se caracterizan por la violencia. Las peleas que tienen son iguales a las de cualquier otro grupo de adolescentes”. Esta primera afirmación de la profesora Scandroglio rompe el primero de los estigmas, el de pensar que las bandas latinas traen de sus países fórmulas nuevas de violencia y delito.

El código del honor es el eje central de estos grupos. La búsqueda de respeto es su primer objetivo: “Los grupos se forman por necesidades identitarias. ‘Soy porque pertenezco a este grupo y me diferencio de los otros grupos’. Esa fórmula es muy normal”. En el caso de los Latin, que se formaron en España a partir de 1998 las razones son las mismas: “Ellos quieren respeto y la fórmula para obtenerlo es estar en grupo, así se siente más fuertes”. La necesidad de vincularse a una ‘banda’ también tiene que ver con el contexto social en el que se encuentran: “Un adolescente al que le pegan en el colegio, que se ríen de él y que sale de la clase cada dos por tres con un ojo morado, en una banda se siente protegido, es la forma que encuentran para ser respetados”.

En esta necesidad de defenderse y de conseguir un lugar visible en la sociedad surgieron los Latin Kig en Madrid. La banda inició su formación entre 1998 y 2000. Sus orígenes están en Ecuador, pero su relación con las bandas originarias es muy escasa. El perfil de los integrantes ha cambiado. Cuando empezaron a organizarse, la mayoría eran ecuatorianos de más de 20 años que habían emigrado sin su familia con el objetivo de encontrar un trabajo. Actualmente la mayoría son chavales más jóvenes, hay muchos menores de edad y a pesar de que el 80% son ecuatorianos, también hay rumanos, subsaharianos y españoles.

La violencia está dentro de la banda y con las bandas ‘enemigas’, pero no es su característica: “La utilizan para mantener ese respeto, pero no les interesa que las peleas vayan a más, no quieren tener problemas con la policía. Muestran la fuerza que tienen, a veces utilizan cuchillos, la hebilla de un cinturón, un palo, los mismos utensilios de los grupos españoles. Pero ellos nunca se meten con los autóctonos porque sienten que salen perdiendo, que están en desventaja, sólo creen que lo pueden conseguir entre otros latinos”, matiza la profesora.

LO QUE NO SE DICE DE LOS LATIN

Cuando se habla de Latin King, rápidamente se los relaciona con la violencia, el peligro, o el delito. Esa construcción social está muy lejos de la realidad de estos jóvenes. Se forman como grupo para tener una identidad. Una vez conseguido eso hay otros pasos. Reivindican un lugar físico y un lugar social. “En todos los lugares donde se ha creado la banda solicitan un espacio donde poder reunirse y después un lugar de visibilidad en la sociedad. Justamente se unen al grupo para empezar a ser visibles”, explica Scandroglio.

Ese lugar de reunión y ese status lo utilizan con fines concretos. Entre sus facetas desconocidas, la profesora de la UAM cuenta el “afán” por las causas sociales: “Son muy solidarios y siempre se plantean hacer actos para ayudar a los otros. Desde donar ropa en parroquias, ayudar a los mayores a llevarles la compra, ayudar a los mendigos…”. La banda de Madrid en una ocasión contactó con la Cruz Roja para pedirle ayuda para sacar un proyecto solidario adelante, pero al enterarse que eran Latin King les cerraron la puerta: “Ese es el problema, cuanto menos se les integra en la sociedad, más necesidad de grupo tienen, más diferentes se sienten y más fuera de lugar. Ellos buscan integrarse y si es necesario lo hacen en ‘negativo’”, señala la profesora.

Otros de los fines que tienen como organización es ayudarse para encontrar trabajo: “Están muy interesados en el mundo empresarial, sueñan con tener su propia empresa. Les interesa todo lo relacionado con la música rap y con la ropa también rapera”. La banda de Latin King de Barcelona, la cual está legalizada y apoyada por agentes sociales, gracias entre otras cosas al trabajo de los investigadores, consiguió sacar adelante un disco de música rap, ‘Unidos por el Flow’, en el que cantaban tanto los Latin King como los Ñetas. En Quito, el centro de estudios FLACSO consiguió que se integrara la banda en la sociedad y que se constituyeran legalmente, estos jóvenes han sacado adelante una discográfica y una empresa de serigrafía, donde hacen camisetas. “Se ha demostrado en muchas ocasiones que si se les integra son una un grupo organizado de jóvenes como cualquier otro, que pueden desarrollar proyectos interesantes”.

LEYENDAS URBANAS

Poco se sabe de sus proyectos o ideas. Lo que si se conoce es que tienen una serie de símbolos, de collares, de ritos de entrada…. también se escucha que invaden los parques o las canchas de baloncesto de algunos barrios, incluso que sus ritos de iniciación se basan en palizas. Estas ideas que se asocian con la banda suelen no ser ciertas o estar muy distorsionadas.

“Es cierto que tienen una literatura específica, con unos principios y manifiestos. También tienen sus collares y símbolos, pero los mismos que pueden tener los skaters, los punkies, los heavies o los skin”, dice Scandroglio.

La estructura de la banda es piramidal y el mismo respeto que piden fuera también se pide dentro. “El que haya una jerarquía no quiere decir que haya violencia”, explica Sacandroglio, quien nos dice que en ocasiones las construcciones que han hecho los medios y que eran meras leyendas han pasado a convertirse en hechos: “Hemos visto como ritos que ellos no tenían después de haberlos visto en los medios los han incorporado. En este sentido el trabajo de los mass media es muy perjudicial porque incluso entran chicos nuevos a la banda pensando que el grupo es tal y como lo cuentan en los periódicos cuando no es así. Es más, la imagen de violencia por lo que les dan a conocer refuerza la idea de que la violencia les distingue, todo esto es realmente peligroso”.

La invasión de los espacios públicos también es otro mito: “En los dos años de trabajo hemos visto que necesitan reunirse en la calle, en parques, que juegan al baloncesto. Es cierto que cuando ellos están allí nadie se acerca, pero es más por miedo a lo desconocido que porque ellos no compartan el espacio. La gente les tiene miedo por todo lo que se cuenta de ellos”.

La Policía también contribuye a las falsas imágenes. Las autoridades les acusan de ser narcotraficantes, de vender armas, de robar chales: “Todo eso es mentira, la banda no tiene esa intención. Si dentro del grupo hay un joven que vende hachís eso no quiere decir que sean narcotraficantes. Y eso sucede igual entre los españoles”. La profesora confiesa que ha llegado a ver como la policía “construía toda una historia con falsas acusaciones”. Integrantes de los Latin King de Madrid asesinaron en 2003 a dos personas, mientras que la de Barcelona mató a una: “Es a es la razón porque consideran más peligroso al grupo de Madrid, pero esto no es suficiente para ilegalizar una banda de jóvenes”, explica la profesora de psicología social de la UAM.

Tanto Sacandroglio como Jorge López, empezaron sus investigaciones entrevistándose con las fuerzas policiales, quienes conocen bien su proyecto y sus conclusiones: “Les hemos pedido que abandonen el control policial, cuando no se producen delitos. Sería más efectivo que agentes sociales o tutores de la policía, estén con ellos y les tengan confianza. Esa es la mejor medida de prevención, el control policial indiscriminado sólo genera más rabia y violencia, y eso se ha visto en otros países. Pero tanto el ministerio de Interior como la comunidad autónoma madrileña tienen la misma política de persecución”.

Desde la Universidad proponen políticas de participación para todos los jóvenes, no sólo para los integrantes de bandas: “No tenemos que demonizar la calle, es un espacio de educación no formal muy importante. Pero también se necesita que la sociedad informe a los jóvenes y les de recursos para desarrollar proyectos, no tanto recursos orientados al ocio, sino más bien vinculados con la inserción laboral”.

Según la profesora, la inserción en bandas no tiene que ver con el fenómeno de la inmigración, es más, el porcentaje de adolescentes que se vinculan a grupos violentos en España, el 4% son inmigrantes, mientras que el 14% son españoles. Todos ellos están unidos por el código del honor y del respeto, esas son sus reivindicaciones y el origen de decidir juntarse a las bandas. “Lo que habría que preguntarse es por qué unos jóvenes y no otros necesitan de esta cultura del respeto”.

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