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jueves. 29.09.2022

¿Por qué una ex monja denuncia a todo un cardenal ante el Papa?

Los motivos están ampliamente documentados en una denuncia de 400 folios, que fue presentada el pasado 22 de abril por María Victoria Gómez, religiosa redentorista de 84 años que colgó los hábitos tras haber pasado 60 en un convento de clausura.
NUEVATRIBUNA.ES - 5.7.2010

La denuncia ha sido secundada por un grupo de laicos cristianos que atribuyen al cardenal de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal, Antonio María Rouco Varela, y a los eméritos Agustín García-Gasco y Fernando Sebastián "violación del derecho canónico, omisión de deberes pastorales, coacciones y consentimiento de denuncias calumniosas". María Victoria Gómez fue quien la presentó ante el Nuncio del Papa en España, Renzo Fratini, que hizo acuse de recibo asegurando a la religiosa: "He tomado atenta nota de sus informaciones".

A Rouco y a los demás miembros de la jerarquía eclesiástica se les acusa de denuncias, chantajes y silenciamientos contra teólogos y religiosos como Juan Masiá, José Antonio Pagola o, más recientemente, José Arregi. Esta habría sido la “línea roja” que ha hecho saltar a los denunciantes que en su escrito afirman que "en las últimas semanas hemos asistido con desconcierto y perplejidad al incesante goteo de teólogos silenciados por la jerarquía de la iglesia católica española, bajo la excusa del alejamiento doctrinal en los escritos de estos profesores”.

Todo ello, aseguran, “bajo un denominador común: la coacción, por parte de algunos Obispos y Cardenales para doblegar voluntades". Entre los casos que citan, figuran las “coacciones” contra la Editorial PPC para que retirara el “Jesús” de José Antonio Pagola, las presiones para “evitar celebrar” en locales religiosos los congresos de Teología de la Asociación Juan XXIII; “intervenciones por parte del Arzobispado de Madrid para impedir que el teólogo Leonardo Boff impartiera conferencias en los locales de los Escolapios y se hiciera en los mismos la presentación del libro “Vivir en la frontera” de catedrático Juan Masiá; para suprimir la parroquia de San Carlos Borromeo; para prohibir en el colegio de los Agustinos la celebración de la primera Asamblea de Redes Cristianas, etc.”

El caso más evidente ha sido el del jesuita Juan Masiá (uno de los mayores expertos del mundo en Bioética, y que por presiones ya fue expulsado de su Cátedra en Comillas), en el que “algunos obispos, concretamente monseñor Antonio Rouco, Fernando Sebastián y Agustín García Gascó”, han llegado a “exigir que la Compañía de Jesús le silenciara y le prohibiera venir a España, siendo español, escribir en español y seguir ejerciendo cualquier tipo de actividad teológica , hablada o escrita”. Esto ya sucedió durante su última visita a España, en marzo, cuando presentó su último libro, “Pensar en la Frontera”, y ahora “se le hacen advertencias de que puede ser expulsado de la Compañía de Jesús por desobediencia en materia grave”.

Pero, además, la denuncia incluye cómo los obispos “se están sirviendo de colectivos de laicos, vinculados políticamente a la extrema derecha y que, con consignas veladas o explícitas de la autoridad eclesiástica, se sienten apoyados para que, en sus medios de comunicación hagan y escriban denuncias sin cesar contra los teólogos de forma claramente insultante”.

¿Por qué la denuncia? ¿Por qué ahora? El mismo escrito lo explica: “Es preciso romper el tabú de la obediencia ciega como arma arrojadiza contra las personas, porque va contra los más elementales derechos humanos y constitucionales”.

¿Por qué una ex monja denuncia a todo un cardenal ante el Papa?
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