martes. 23.07.2024

“Incluso si lo hubiera vuelto a fallar, eso le ayudaría a seguir sumando información para poder superarse”

Cuando el jugador de la selección española y del Real Madrid, Sergio Ramos, se acercaba al punto de penalty para tirar el cuarto de la tanda que resolvería el pase a la final, no hubo aficionado español sobre el que no planeara el recuerdo del chut que mandó al limbo hace escasamente dos meses en la eliminatoria contra el Bayern de Munich.

Considerada la presencia de este suceso traumático, ¿corrió Ramos un riesgo excesivo asumiendo la responsabilidad de ejecutar la pena máxima en un momento tan crucial y hacerlo como lo hizo? Más allá de los argumentos deportivos, desde el punto de vista psicológico, la decisión del defensa sevillano fue totalmente acertada. “Sin duda, lo peor para el jugador habría sido no enfrentarse al problema”, comenta el profesor de Psicología de la Universidad CEU San Pablo, Fernando Miralles. Y es que, incluso en el caso de que el lanzamiento se hubiera resuelto en fallo, eso le habría permitido a Ramos “seguir sumando información para poder superarse”.

“Cualquier persona, cuando tiene un problema, puede actuar de dos formas: enfrentándose a él, que fue el caso, o tomar una actitud de huída”. Optar por este segundo camino no lleva sino a un agravamiento de las inseguridades, tal como explica Miralles. “En este caso el problema será cada vez mayor y llegará el momento en el que la persona reconfigure toda su vida para no tener que enfrentarse a ello”. Llevado al caso de un futbolista de élite, una evitación extrema derivaría en actitudes como “intentar no jugar partidos decisivos o tratar de que el entrenador le saque del campo de juego lo últimos minutos de la prórroga”.

Todo ello no quita para aceptar que la asimilación de los problemas conlleva un proceso que debe ser respetado. Esto pasa por la reflexión y la asunción del fallo cometido, lo cual exige cierto tiempo. “Es decir, que un jugador que haya fallado un penalty, en el mismo partido no debería tirar otro”, matiza Miralles.

¿Cuál es la clave para la aceptación y posterior superación de la comisión de un error? “El proceso de asimilación de la culpa se basa en que el jugador admita el fallo como suyo, si el fallo es de él, él mismo tiene la posibilidad de poner las herramientas para volver a meter gol”. Llegar a la convicción de que está en nosotros mismos la posibilidad de corregir antiguas equivocaciones nos libra de la “indefensión basada en pensar que se haga lo que haga, las cosas no saldrán como deben salir”.

“Lo peor para Ramos habría sido no enfrentarse al problema”