Miércoles 26.06.2019

La Comunidad de Madrid pretende limitar el horario de atención pediátrica en atención primaria

La pertinencia de la atención primaria en nuestro país parece razonable, aunque no hay que olvidar que existen otros modelos en muchos países del mundo con situación económica, social y sanitaria similar a la nuestra.

El sistema sanitario español esta situado en el último lugar de la UE en cuanto a ingresos hospitalarios por habitante y año, hecho este que se mantiene en los últimos 20 años, es decir tenemos un sistema sanitario con pocos ingresos hospitalarios y muchas consultas

Recientemente la Gerencia de Atención Primaria de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid acaba de hacer publico el documento 'Atención Pediátrica de Atención Primaria. Propuestas de mejora en el modelo de atención de la Comunidad de Madrid' para reorganizar la Atención Primaria Pediátrica (APP) en esta Comunidad, ante el mismo habria que hacer algunas consideraciones:

El documento de fecha 5 de abril de 2018 contiene datos inexactos y desactualizados. Por ejemplo en la pagina 7 señala que España es el país de la UE donde mas veces se visita al médico de AP por año, con una media de 8,1 visitas por habitante, datos estos de hace mas de 10 años y totalmente inciertos en la actualidad. Según los últimos datos de la OCDE (Health Data 2017) y de Eurostat (enero de 2018) el numero de consultas por medico en España era en 2014 de 7,6 superado en ese año por Alemania, Hungría, Holanda, Polonia y Eslovaquia entre los países europeos de la OCDE, y asimismo según los datos de Eurostat, España estaba situada en el lugar catorceavo en cuanto al numero de visitas al médico entre los 28 países de la UE. Por otro lado el sistema sanitario español esta situado en el último lugar de la UE en cuanto a ingresos hospitalarios por habitante y año, hecho este que se mantiene en los últimos 20 años, es decir tenemos un sistema sanitario con pocos ingresos hospitalarios y muchas consultas (no el que mas tiene, sino situado por encima de la media) probablemente por la potencia de la AP en el país.

La pertinencia de la APP en nuestro país parece razonable, aunque no hay que olvidar que existen otros modelos en muchos países del mundo con situación económica, social y sanitaria similar a la nuestra.

Los problemas del déficit de pediatras en AP provienen de tres cuestiones que son de responsabilidad de las administraciones publicas: Primero, insuficiencia de plazas de formación pediátrica en las convocatorias MIR que se ha agravado durante los años de crisis; Segundo, escasa formación en AP durante el MIR de pediatría enfocado sobre todo a la práctica hospitalaria y la superespecialización; y Tercero, política de contratación de las administraciones públicas que favorece a los hospitales, de manera que, según el propio documento solo el 30% de los pediatras que acaban la residencia acaban contratados en AP.

También llama la atención que un informe que pretende proponer soluciones a los problemas de la pediatría de AP en Madrid no incluya información detallada y actualizada sobre la situación de la misma, así faltan datos concretos sobre las TSI por pediatra, la frecuentación y la presión asistencial, tanto general como por direcciones asistenciales y por distritos (que según los últimos datos públicos, de 2012, muestran una gran disparidad) lo que es preciso para hacer cualquier plan de mejora.

Entre las medidas que se proponen destaca la reducción del horario de atención pediátrica en AP durante el turno de tarde que acabaría a las 18, 30 hs. Entendemos que se trata de una propuesta inaceptable e injustificada, por los siguientes motivos:

1. La mayoría de la demanda de pediatría en AP se produce en el turno de tarde porque los niños están generalmente escolarizados durante la mañana, en ocasiones hasta las 17-18 hs, y por otro lado sus familiares suelen tener mayoritariamente su horario laboral también por la mañana e incluso hasta media tarde, por eso restringir el horario de tarde daña seriamente la accesibilidad del servicio que es una de las características fundamentales de la AP.

2. El documento, a pesar de que esta elaborado por la Gerencia Asistencial de AP no cuantifica el numero de niños atendidos durante este margen horario en que se propone eliminar la atención pediátrica en AP, pero lógicamente serán alrededor de 155.000 anuales.

3. Tampoco se indica a donde acudirán a recibir asistencia estos niños, aunque obviamente hay 2 alternativas, a las urgencias hospitalarias, saturando un servicio ya de por si saturado, o, los que tengan medios económicos, a las consultas privadas, fomentando así la privatización y la desigualdad

4. Aunque se señala que el objetivo es favorecer la conciliación familiar de los pediatras, que no de la población como ya se ha señalado, este supuesto objetivo esta en contradicción con la medida incluida en la pagina 26 “permitir compatibilizar AP con guardias hospitalarias, tanto en pública como en privada, sin exigir tantos requisitos para la compatibilidad” y “permitir el trabajo público en dos comunidades autónomas sin penalización”. Es decir no se pretende la conciliación sino favorecer el trabajo en el sector privado y/o en los hospitales en detrimento del horario de AP.

5. Y por fin reducir el horario de AP pediátrica tendría un efecto domino sobre el resto de la AP y seria un importante obstáculo en la accesibilidad de la población.

Tampoco parece logico que se pretenda que los administrativos de los centros de salud realicen el triaje pediátrico porque se trata de personal no sanitario y esta labor deberían efectuarla profesionales sanitarios, razonablemente de enfermería.

Otras cuestiones parecen razonables como potenciar el papel de la enfermería  (en contradicción con las escasas plazas de formación EIR en pediatría que salen convocadas), mejorar la formación en AP en la residencia de pediatría, etc.

En resumen, hay que rechazar totalmente cualquier intento de reducir el horario de atención pediátrico en AP, que solo tiene sentido en la deriva de privatización silenciosa en la que esta inmersa la administración sanitaria del PP madrileño y que va a producir desigualdad e incremento de la presión inapropiada sobre las urgencias hospitalarias.

Por el contrario las medidas para abordar la atención pediátrica en AP deberían de ser las siguientes:

La primera es dotar económicamente y sacar en los concursos MIR todas las plazas de formación pediátrica acreditadas, porque las necesidades de pediatras a corto, medio y largo plazo exceden con mucho a las ofertas de formación especializada, y el problema, si se mantiene la actual oferta de plazas MIR, tiene tendencia a empeorar.

La segunda, poner en funcionamiento una especialización de pediatría de AP, dentro del tronco general de Pediatría, que se considere como mérito preferente a la hora de adjudicación de las plazas de Pediatría en el primer escalón asistencial. Esto tendría tres ventajas claras: la primera es una formación más adaptada de los pediatras a la AP; la segunda, cubrir preferentemente las plazas de AP con médicos  vocacionales que han elegido este ámbito asistencial; y la tercera, el facilitar la cobertura de las plazas de Pediatría de AP de manera diferenciada a las hospitalarias.

La tercera, incrementar el protagonismo de la Enfermería en la atención primaria pediátrica, porque es evidente que en la AP en nuestro país se ha potenciado poco el papel de la enfermería y muchas de las actuaciones que podrían realizar profesionales de enfermería con una cualificación apropiada están siendo asumidas por profesionales médicos especialistas en pediatría. El desarrollo de la especialidad de enfermería pediátrica en el EIR favorecería esta mejor distribución de tareas.

Finalmente, está claro que estas medidas solo tendrán efecto en el medio y largo plazo y, por lo tanto, a corto plazo solo parece que puedan ser efectivas tres actuaciones: por un lado, permitir la prolongación de la vida laboral de los pediatras que voluntariamente estén dispuestos a posponer su edad  de jubilación, establecer mecanismos estrictos de contratación eventual en los hospitales para que estos no acaben captando sistemáticamente la mayoría de los pediatras que acaban el MIR, y adecuar la organización de los recursos pediátricos madrileños a la población infantil.

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