PLAN DE INVERSIONES DE LA COMUNIDAD DE MADRID

La 'campaña' hospitalaria de Cristina Cifuentes

El plan solo parece pensado para fines electoralistas, con un guiño a los constructores sin tener en cuenta las necesidades reales de la Sanidad Pública madrileña

No podemos seguir embarcados en esta euforia del ladrillo en la que ya nos incluyó, con los resultados conocidos, el PP de Esperanza Aguirre

La Presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, está empezando la campaña electoral y para ello ha elegido las promesas de nuevas construcciones sanitarias, siguiendo la senda que ya le marcó en su día Esperanza Aguirre y que como es bien conocido se saldó con una deuda monstruosa para la Comunidad de Madrid (más de 8 veces de sobrecoste) y con un verdadero récord Guinness en construir hospitales (11) y disminuir a la vez el numero de camas hospitalarias, con los resultados que conocemos: aumento de las listas de espera y espectáculos dantescos en las urgencias cada vez que se produce un pico de la demanda asistencial.

El Plan está planteado como eminentemente propagandístico, a 10 años, sin ninguna consignación presupuestaria de momento (habrá que ver lo que se le dedica en el próximo proyecto de presupuesto para 2019), y resulta sumamente sospechoso que la inmensa mayoría del mismo (9 de los 10 años) quede condicionada a los resultados electorales de las 2 siguientes elecciones autonómicas.

Por otro lado, las cantidades que se publicitan, parecen muy importantes, 1.000 millones €, pero lo son menos si vemos que se trata de un horizonte de 10 años (es decir 100 millones anuales) y que durante más de 15 años se ha abandonado el mantenimiento y la renovación de infraestructuras de los centros públicos, que han sufrido un importante deterioro con lo que las cantidades previstas parecen claramente insuficientes.

También resulta llamativo que se trate de un plan elaborado en la mayor opacidad por la Consejería de Sanidad sin que se haya realizado ningún tipo de consulta pública ni a los otros grupos parlamentarios de la Asamblea de Madrid. Un plan de tan largo recorrido precisa primero del conocimiento y consenso de todos los grupos parlamentarios (más aún si el gobierno está en minoría) y además del de la ciudadanía y los profesionales sanitarios.

Aunque es evidente que las infraestructuras de los hospitales de gestión pública de la Comunidad precisan de importantes inversiones para paliar el deterioro a las que les han sometido muchos años de recortes y desinversión, no lo es menos que la cuantía del plan parece claramente insuficiente, como lo es también el dilatado plazo que se propone para ello, y el que algunas de las cifras ofrecidas por la Consejería no cuadren lo que pone de relieve lo chapucero de la propuesta. Por otro lado se han hecho anuncios prácticamente imposibles como por ejemplo hacer un nuevo hospital en La Paz compatibilizándolo con el normal funcionamiento del centro, otra evidencia más del profundo desconocimiento de la marcha de un hospital y la falta de reflexión de todo el plan.

El plan solo parece pensado para fines electoralistas, con un guiño a los constructores sin tener en cuenta las necesidades reales de la Sanidad Pública madrileña, repitiendo algunas promesas ya incumplidas (por ejemplo, recuperar el antiguo hospital de Puerta de Hierro, que dijeron iba a realizarse en 2018 y que se deja a fecha indeterminada).

Cualquier replanteamiento de la red hospitalaria madrileña necesita, primero, acabar con las privatizaciones y recuperar lo privatizado, paralelamente garantizar la utilización de los centros públicos al 100%, lo que precisa recobrar el empleo perdido, abrir las camas cerradas, etc., elaborando un plan para la red hospitalaria pública de región, consensuado con todos los agentes políticos, sociales y profesionales, porque no podemos seguir embarcados en esta euforia del ladrillo en la que ya nos incluyó, con los resultados conocidos, el PP en Madrid y en el conjunto del país. 

En resumen, “mucho ruido y pocas nueces”, mucha propaganda y ruido mediático, promesas electoralistas con escaso contenido real.