domingo 07.06.2020
PEOR DATO REGISTRADO DESDE 1998

La caída de valoración ciudadana del sistema sanitario público exige un cambio en la política

El Barómetro Sanitario de 2014 refleja los peores datos sobre la valoración del sistema sanitario desde 1997, al tiempo que aumenta el porcentaje de población que considera que la atención ha empeorado en los distintos niveles de atención: primaria, especializada, hospitalaria y urgencias.

La caída de valoración ciudadana del sistema sanitario público exige un cambio en la política sanitaria

Los tiempos en la gestión y la espera constituyen el aspecto más crítico del sistema, junto a las carencias de información

El Secretario de Protección Social y Políticas Públicas de CCOO, Carlos Bravo, ha denunciado el deterioro de la sanidad que percibe la población en los últimos años. De acuerdo con el “Análisis crítico de CCOO sobre el Barómetro Sanitario de 2014”, sólo un 62,7% considera que el sistema sanitario funciona bien o bastante bien, el peor dato registrado desde 1998. Hay que remontarse a 1997 para encontrar un dato de valoración positiva tan bajo como el de 2014, apreciándose una fuerte caída del porcentaje desde 2010, cuando el 74% de la población consideraba que el sistema sanitario público funcionaba bien o bastante bien. Desde el inicio de la crisis se disparan los porcentajes de población que consideran que la asistencia está empeorando: un 30% lo ven así en atención primaria, cuando en 2010 este porcentaje no superaba el 8%; un 37% considera que la situación ha empeorado en la atención especializada, cuando cuatro años antes era sólo el 9%; igualmente se aprecia este giro en la atención hospitalaria, pasando del 7% en 2010 al 36% en 2014; y el 43% considera que en urgencias las cosas han empeorado, cuando el porcentaje era el 28% en 2012 (primer año con datos disponibles en este apartado).

En contraste con estas cifras, el sector sanitario público es un sector bien valorado, en conjunto, por la población. Es, entre los diferentes servicios públicos, el área de mayor interés para la población (un 28,3% así lo consideran), sólo por detrás de la inquietud por el empleo incrementada en los largos años de crisis. La sanidad pública tiene un fuerte apoyo en los porcentajes de personas que dicen estar satisfechas con su funcionamiento. Así lo expresan el 88% en atención primaria, el 83% en especializada, el 84% en hospitalaria y el 80% en urgencias. La proximidad de los centros de atención primaria, la oferta y los medios en la atención especializada y la hospitalaria, así como el buen trato recibido por los profesionales sanitarios son los aspectos mejor valorados. Por el contrario, los tiempos en la gestión y la espera constituyen el aspecto más crítico del sistema, junto a las carencias de información, según se refleja en el Barómetro Sanitario.

Por último, debemos destacar que al estar las competencias sanitarias transferidas y gestionadas por los diferentes servicios públicos de salud, hay una gran variación territorial. Por ejemplo, ateniéndose a la valoración global, puede señalarse que Canarias y Ceuta están por debajo del umbral que podría considerarse mínimo, mientras que Asturias, Navarra y Euskadi se encuentran por encima del umbral máximo.

El Barómetro señala un fuerte deterioro de la situación en Canarias, región en la que el 14% considera que el sistema sanitario está tan mal que habría que rehacerlo. No sólo supera ampliamente la media estatal del 6%, sino que debe recordarse que desde hace años registra valores negativos elevados. También hay que destacar Castilla-La Mancha, que pasa del 3% en 2010 al 9% en 2014, tras haber alcanzado el máximo negativo en 2013 con el 14% de los encuestados opinando que el sistema sanitario debía reformarse en profundidad. Y junto a ellas, aparecen en 2014 Ceuta y Melilla, el INGESA, con un fuerte deterioro al menos desde la percepción ciudadana.

Por otro lado, pueden verse diferencias al preguntar para saber cuántas personas consideran que ha empeorado la atención. El 44% lo aprecia así en Cataluña en relación con la atención primaria, y no es el único ámbito de esta Comunidad en la que se ve así. De hecho, en especializada el porcentaje es el 49% y en hospitalaria el 48%. Igualmente destaca el empeoramiento en atención primaria percibido en Baleares (37%), Castilla-La Mancha (35%), Madrid (33%) y Comunidad Valenciana (33%). En atención especializada se ve en Castilla-La Mancha (43%), Baleares (42%) y Navarra (39%). En hospitalaria hay que destacar también el caso de la Comunidad Valenciana (44%), Baleares (44%), Castilla-La Mancha (43%) y Navarra (41%). De nuevo conviene recordar que en 2010 estos porcentajes solían estar por debajo del 10%.

En definitiva, se percibe un deterioro en todas las CC.AA. y en todos los niveles de atención, aunque con distinta intensidad en los servicios autonómicos de salud. Quizás esto explique que se perciba la Comunidad de residencia como el origen de diferencias en la atención y que sea tan amplio (83%) el apoyo de la población a la necesidad de ponerse de acuerdo entre todas las CC.AA. para ofrecer nuevos servicios a los ciudadanos.

Hay un buen servicio sanitario público que en estos años de crisis y recortes se percibe que ha empeorado respecto a los años anteriores. Sin embargo, se está todavía a tiempo de reconducir la situación por medio de un amplio consenso político y social que fortalezca el sistema nacional de salud garantizando su sostenibilidad, suficiencia, equidad y gobernanza. Un viejo reto para una futura etapa.

La caída de valoración ciudadana del sistema sanitario público exige un cambio en la...
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