Domingo 16.06.2019

La salud de Madrid está en el aire

Los organismos internacionales han calculado que se producen 14,83 muertes diarias de promedio como resultado de la contaminación en Madrid

La contaminación es un grave problema de Salud Pública señalado por todas las entidades internacionales relacionadas con la salud. Se sabe que es responsable de un elevado porcentaje de la mortalidad y morbilidad, que se concreta no solo en las enfermedades respiratorias (exacerbaciones del asma, EPOC, cáncer de pulmón, etc.) sino que además está implicada en  muertes por infartos de miocardio y otros eventos cardiovasculares, así como en otros tumores, enfermedades neurodegenerativas, diabetes tipo 2, alteraciones en la espermiogenesis y la capacidad cognitiva, etc.

Los efectos de la contaminación sobre la salud comienzan incluso intrautero y son responsables de microcefalia, bajo peso al nacer, alteraciones en la capacidad pulmonar, prematuridad y cambios en el epigenoma que pueden ser muy peligrosos en el desarrollo posterior. Por otro lado las secuelas sobre la salud son progresivas, muchas de ellos a medio y largo plazo, tienen  carácter sumatorio y están relacionadas de manera progresiva con las concentraciones de contaminantes, de manera que incluso concentraciones menores de las consideradas límites pueden tener efectos negativos.

La Comunidad de Madrid tiene el dudoso honor de concentrar elevados niveles de contaminación del país. En 2017 en ella se concentraron los mayores niveles de NO2, partículas PM2,5, partículas PM 10, ozono, dióxido de azufre y benzopiréno, siendo la única CCAA donde concurría la elevación de todos ellos.

De hecho, los organismos internacionales han calculado que se producen 14,83 muertes diarias de promedio como resultado de la contaminación en Madrid. También se ha señalado que podrían evitarse hasta 3.900 ingresos pediátricos y 384.000 consultas infantiles al año en la Comunidad si los niveles de contaminación no hubieran superado los límites establecidos.

Sobre lo dicho hay consenso científico internacional, de autoridades sanitarias y sociedades científicas, aunque es obvio que hay negacionistas, cada vez menos, que siguen empeñados en que la contaminación es buena y/o inexistente, o no tiene relación el trafico, la Tierra es plana o que todas las vacunas son malas. Lo curioso es que estos, descalificados en casi todo el mundo, parecen ser legión entre los dirigentes del actual gobierno de la Comunidad de Madrid y entre quienes desde la derecha neoliberal se presentan a las próximas elecciones.

Porque la realidad es que cuando el Ayuntamiento de Madrid, de una manera modesta y a nuestro entender insuficiente, empezó a tomar medidas concretas y serias para limitar esta intolerable situación, el gobierno de la Comunidad de Madrid, presidido por el señor Garrido (un centrista “de toda la vida”) y la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad (esto sí que es una “fake” como diría la señora Arrimadas), pusieron en marcha toda una serie de iniciativas, por suerte fracasadas, para abortar el proyecto, anteponiendo los intereses partidistas sobre el derecho de la ciudadanía a respirar un aire sano.

Los resultados de “Madrid Central” han supuesto una disminución significativa de la contaminación en la zona afectada, sin que se hayan observado ni problemas de aumento de la misma sobre las zonas limítrofes, ni el cataclismo económico anunciado. Un avance indudable para la salud de la población, pero muy limitado y que debería extenderse al menos al interior de la M30 de manera escalonada si queremos obtener resultados relevantes.

La salud está en el aire y por eso hay que actuar con rapidez, porque nuestra salud y la de nuestros hijos está en juego y el tema merece que nos lo tomemos muy en serio. Las próximas elecciones autonómicas y municipales son un buen momento para hacerlo.


Carlos Sánchez Fernández y Marciano Sánchez Bayle, Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Madrid

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