Cinco frutos secos con sus respectivos cinco beneficios

Los frutos secos, además de un bajo contenido en agua, poseen muy pocos hidratos de carbono, pero sin embargo nos proporcionan muchas proteínas y grasas de buena calidad, como ácidos grasos Omega-3.

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Entendemos por frutos secos aquellos que en su composición contienen menos de un 50% de agua y, por lo general, vienen recubiertos de cáscara (aunque en ocasiones podamos comprarlos ya pelados). No debemos confundirlos con las frutas desecadas o deshidratadas, como por ejemplo las uvas y ciruelas pasas o los orejones (manzana deshidratada). Este tipo de frutas tienen otras características muy diferentes a las de los frutos secos.

Los frutos secos, además de un bajo contenido en agua, poseen muy pocos hidratos de carbono, pero sin embargo nos proporcionan muchas proteínas y grasas de buena calidad, como ácidos grasos Omega-3.

Los beneficios que obtendremos de tomar una o dos raciones de frutos secos al día, dependerán de qué tipo de fruto seco consumamos:

–       Las nueces son ricas en Omega-3 y en proteínas. Este alimento no debe faltar nunca en las dietas vegetarianas por su gran aporte proteico, además, sus grasas son muy saludables para el corazón y para el buen funcionamiento del sistema nervioso.

–       Las almendras son una gran fuente de calcio, lo que las convierte en un alimento de gran importancia para las personas que no toman leche ni productos lácteos. También son muy ricas en fibra. Se recomienda especialmente su consumo en la infancia (para favorecer el crecimiento y el desarrollo óseo), en embarazadas, mujeres lactantes, en la menopausia, en vegetarianos y personas con intolerancia a la lactosa.

–       Los pistachos son ricos en vitamina A, vitaminas del grupo B, y ácido oleico.

–       Los cacahuetes son también ricos en proteínas y en folatos.

–       Las pipas de girasol son muy ricas en fibra y vitamina E. Se recomienda tomarlas sin sal.

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¿Consumes frutos secos?

Todos los frutos secos contienen también gran cantidad de antioxidantes.

Su única pega es, quizá, su gran valor energético, por lo que se recomienda consumirlos con moderación a media mañana o a media tarde. Raciones orientativas serían, por ejemplo, un puñado de almendras o 6 u 8 nueces. Tomar frutos secos es uno de los puntos de la Dieta Mediterránea.

Fuente: Come con Salud