jueves 3/12/20
camino al eliseo francés

Digamos que gana Le Pen

2016 nos trajo que la alternativa del cambio al establishment es la “nueva política” del neofascismo de Trump, Farage…

Cambiemos de caballo para apostar y digamos que gana Le Pen, gana esta ultraderechista, gana esta nueva forma de populismo, a ver si con “el gafe” que tenemos “eligiendo candidatos” los periodistas, hacemos que pierda Le Pen

2016 cerró y estamos en 2017. 2016 nos trajo que la alternativa del cambio al establishment es la “nueva política” del neofascismo de Trump, Farage… Esa nueva política, que no tiene nada de nueva puede darnos nuevas desgracias con las elecciones en Francia y Alemania. Alemania parece que no provocará mucha desestabilización y todo parece indicar que Merkel revalidará su cancillería. El problema es más en Francia. Por lo que parece, Marine Le Pen ganará la primera vuelta de las elecciones pero perderá la segunda vuelta contra el candidato conservador, supuestamente.

En los últimos días Francois Fillon, el candidato conservador ha tenido un escándalo por desvíos de dinero público a su mujer. Curiosamente la que se beneficia de esto es Marine Le Pen, la líder de Frente Nacional, el partido ultraderechista. Llama la atención que esta mujer coja el voto desencantado por corrupción cuándo ella misma tiene un caso de corrupción por desvío de dinero del Parlamento Europeo a diferentes cargos de su partido.

¿Por qué no les afectan sus casos de corrupción? ¿No estáis cansados de este esquema en el que todo el establishment, entre ellos los medios, nos lanzamos a los candidatos de ultraderecha, muchas veces con razón, y ese candidato acaba ganando? Es probable que empezamos a repetir el mismo esquema de la campaña con Donald Trump, dónde nadie predijo que Trump fuera a ganar eh, y empezamos a transmitir todo lo que decía sin interpretarlo. Gracias a estos altavoces que les dimos todo lo que decía el precandidato era noticia dando a entrada a su famosa posverdad, esta palabra moderna con la que se refiere a la mentira de toda la vida. Sin embargo después de no interpretarlo, lo criticábamos desde nuestro cómodo sillón en las televisiones sin atender a las repercusiones que tenía su mensaje.

Ya se ha hecho un mal y los votantes estadounidenses han elegido a Trump. Vamos a intentar cambiar el guión, nos despreciemos las consecuencias de los mensajes de los populistas. Cambiemos de caballo para apostar y digamos que gana Le Pen, gana esta ultraderechista, gana esta nueva forma de populismo, a ver si con “el gafe” que tenemos “eligiendo candidatos” los periodistas, hacemos que pierda Le Pen. 

Digamos que gana Le Pen
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