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miércoles. 01.02.2023

El consumo de alcohol, un problema para la salud pública

El consumo de bebidas alcohólicas forma parte de las costumbres de la Humanidad desde tiempos inmemoriales y hay incluso quien refiere que forma parte de nuestra “cultura”

Alcohol-Navidad

Recientemente el fallecimiento de una niña de 12 años por coma etílico ha disparado las alarmas de la opinión pública sobre el consumo de alcohol en los adolescentes y como suele ser habitual las autoridades sanitarias han anunciado medidas indeterminadas que no se conocen en concreto y que es probable que pasen a mejor vida cuando  el “ruido mediático” se desvanezca.

El consumo de bebidas alcohólicas forma parte de las costumbres de la Humanidad desde tiempos inmemoriales y hay incluso quien refiere que forma parte de nuestra “cultura”, en todo caso se trata de una droga legal que frecuentemente produce adicciones y que tiene en su haber el ser la causa reconocida de numerosos problemas de salud, de morbilidad y de mortalidad. La OMS calcula que en 2012 un total de 3,3 millones de muertes en todo el mundo estaban relacionadas con el consumo de alcohol, las más debidas a enfermedades cardiovasculares y diabetes, enfermedades digestivas, cáncer y accidentes (tanto de circulación como laborales), siendo también importante a tener en cuenta su relación con las muertes violentas, entre otras las de violencia de género. El coma etílico que tanto ha dado que hablar es una causa infrecuente de muerte debida a la ingesta de alcohol, porque la mayoría de los casos mortales son el resultado de un consumo crónico elevado, que en muchos casos produce y/o es un resultado de marginación social y pobreza extrema.

El consumo en España es bastante elevado (72,6 grs/ persona y día de consumo de bebidas alcohólicas en 2014), aunque es cierto que hay una tendencia consistente a su disminución (78,4 en 2000; 145 en 1964), en parte debido a que el porcentaje de población que bebe alcohol a diario también esta lentamente disminuyendo aunque el porcentaje que ha bebido alcohol en los últimos 12 meses permanece prácticamente estable (78,5% en 1997 versus 78,3% en 2013). Un dato algo esperanzador es que entre los jóvenes de 14 a 18 años este porcentaje se ha reducido claramente (del 82,7% en 1994 al 76,8% de 2014).

Con todo es evidente que el modelo de consumo ha cambiado en los últimos 20-30 años y ha pasado de un consumo diario, fundamentalmente de vino, a otro más ocasional (de fin de semana o de vacaciones) y mucho más variado, el 50% del consumo es cerveza, el 8% vino y el 28% licores generalmente en combinados. El consumo ocasional de grandes cantidades favorece las borracheras, porque como en tantas otras drogadicciones el consumo habitual propicia la tolerancia (y la dependencia) y puede pasar mas desapercibido.  Estas intoxicaciones  agudas son  las más llamativas, especialmente en jóvenes (un 22% señala haberse emborrachado en el último mes).

Pero conviene no olvidar que las borracheras tienen mucha visibilidad y si se dan a edades tempranas son mediáticamente muy llamativas, y aunque por supuesto son importantes (las intoxicaciones etílicas agudas son entre el 0,5 y el 1,1% del total de urgencias atendidas),  no son el principal problema de salud producido por el consumo de alcohol que está relacionado con el consumo crónico elevado que es el responsable de la mayoría de la  mortalidad (el 10% de la mortalidad total de la población española entre 15 y 64 años es atribuible al consumo de alcohol) y de los trastornos por abuso de alcohol que sufre el 0,8% de la población, más un 5% más que se calcula tiene un consumo considerado de riesgo. Otro problema de salud importante son los accidentes, el alcohol está implicado en el 30% de las muertes por accidente de tráfico y en un porcentaje no bien conocido de los accidentes laborales y de otro tipo, calculándose que alrededor del 5-15% de las lesiones por accidentes de cualquier tipo están relacionados con el consumo. Su relación con la violencia de género es bien conocida pero no está cuantificada en nuestro país (la OMS en 2006 señala que el consumo de alcohol es el principal factor de riesgo para la violencia de género, en USA en el 55% de los casos). Se ha calculado que los costes sociales del consumo de alcohol en España pueden situarse en el 1% del PIB (más de 10.000 millones €) (Revista Española de Salud Pública 2014).

Siendo conscientes de esta situación es evidente que hay que abordar el problema del consumo de alcohol en nuestro país y hay que hacerlo de una manera integral, entendiendo en primer lugar que todas las bebidas alcohólicas, sin excepción, tienen su parte de responsabilidad en el problema y que aunque haya muy potentes intereses económicos ligados a la producción, distribución y consumo del alcohol, deben de primar los intereses generales de salud de la población. Luego debemos ser conscientes de que como en cualquier otra droga las políticas de prohibición y/o ilegalización no tienen efectos positivos y que como ya se vio con la “ley seca” en USA sus resultados pueden ser mucho peores, y por fin que hay que plantearse el tema sin ningún tipo de “moralina” porque todas las drogas funcionan como un mecanismo de escape ante una realidad insatisfactoria.

¿Qué se puede hacer? El afrontamiento del tabaquismo (la otra gran droga legal de uso significativo en el país) deja claro cuales son las vías de actuación, la primera la concienciación de los riesgos que conlleva el uso y abuso de la sustancia, la segunda es limitar  la publicidad del alcohol en los eventos públicos y especialmente en los deportivos, la tercera  incrementar el precio (en España tenemos el alcohol más barato de Europa), y por supuesto en todas las bebidas alcohólicas sin excepción, aunque no estaría mal hacer un gradiente impositivo en relación con la graduación, luego controlar la dispensación, especialmente a los menores, y regular los lugares de consumo. Y por fin hay que tener en cuenta que estamos tratando de una sustancia que consume más del 75% de la población y que esta históricamente vinculada a muchas de festividades tradicionales(por ejemplo las navideñas, pero también prácticamente todas las fiestas locales y regionales, cumpleaños, etc) desde hace muchos siglos, por lo que hay que empezar por amplias campañas de información /concienciación, de restricción de la publicidad y de subida de los precios mediante impuestos especiales (el precio tiene una gran repercusión sobre el inicio del consumo de los jóvenes), y que lo importante es  tener conciencia de la magnitud del problema, avanzar en la buena dirección, y hacerlo consolidando tendencias a  medio y largo plazo de disminución del consumo.

El consumo de alcohol, un problema para la salud pública
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