lunes. 15.07.2024
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En este texto comparamos las propuestas que realizan los principales partidos políticos relativas a la personas en situación de dependencia en sus programas electorales de cara a las próximas elecciones del 20-D. En primer lugar, analizamos la importancia que le dan al tema de la dependencia en sus programas, así como sus concepciones y enfoques sobre la misma. En segundo lugar, valoramos sus propuestas concretas y, en función de las mismas, establecemos dos grandes categorías: la de los partidos que proponen consolidar el actual sistema de dependencia y la de los que plantean un modelo alternativo al mismo. 

Según el CIS (estudio número 3117) los partidos con posibilidades de obtener uno o más escaños, por orden decreciente, serían PP, PSOE, IU, Ciudadanos, Podemos, Democracia i Llibertat, ERC, EH-Bildu, CC, Compromis-Podemos-És el moment, En Comú Podem, En Marea. Por lo tanto, serán sus programas los que centren el foco de nuestra atención.

Relevancia y enfoque sobre la dependencia 

Para valorar la importancia del tema de la dependencia se han tenido en cuenta tanto el número de menciones a la misma así como la posición que ocupa en la estructura de los programas electorales.

Según este análisis el único partido que no le ha dedicado atención al tema en su programa es EH-Bildu.

En un segundo bloque se agrupan los partidos que prestan poca o escasa atención a la dependencia: PNV, C.C, ERC y En Marea, que se refieren muy pocas veces a dicho término y cuentan con pocas medidas o sitúan en un lugar poco destacado este tipo de propuestas.

En tercer bloque se concentran los partidos que le conceden una atención moderada, cuentan con una sección específica y con una batería de medidas más o menos organizada: Ciudadanos, Partido PopularDemocrácia i LLibertat

El Partido Popular incluye sus propuestas en el capítulo titulado “Primero las Personas”. Le dedica seis medidas dentro del subcapítulo titulado “Nuestros mayores, el valor de la experiencia con pensiones garantizadas”. Llama la atención esta concepción patrimonialista y paternalista de los mayores, que no son de nadie y a los que no hay que garantizar las pensiones porque ya las tienen garantizadas normativamente y no están en peligro.

Democracia y Llibertarat se refiere a esta política en el subcapítulo “Un nuevo estado de bienestar para todos y que invierta en el futuro”. En concreto, en el apartado “Por un nuevo contrato social y generacional”, como un subpunto concreto denominado “Personas en situación de dependencia”. Éste contiene medidas para recuperar la financiación estatal y mejorar el poder adquisitivo de las personas en situación de dependencia y sus cuidadores. Curiosamente estas propuestas les sirven para reivindicar la autonomía catalana y los fondos que el Estado le debe a su juicio transferir.

Ciudadanos trata del tema en el capítulo “Políticas sociales, dignidad sin exclusión”, como un subpunto denominado “Dependencia y autonomía personal” que desarrolla trece medidas. Parecería que el enfoque de las políticas sociales de Ciudadanos se constituyen más como eslóganes de mercadotecnia que como un verdadero esfuerzo por articular políticas públicas de corte social adecuadas y rigurosas.

Un cuarto y último bloque lo integran los partidos que parecen conceder mayor importancia a las políticas de dependencia: PSOE, Podemos, Izquierda Unida-Unidad Popular, En común Podem y Compromís-Podem-es el moment.

El PSOE contempla medidas dispersas en diversos capítulos. Pretenden garantizar el acceso en igualdad de condiciones de las personas en situación de dependencia a la educación, sanidad, empleo, etc. O al menos así sostienen en el apartado “Recuperar la atención con las personas mayores”, dentro del subcapítulo “Consolidar los servicios sociales” del capítulo “Estado social”. El PSOE parece apostar por recuperar lo que para ellos fue el adecuado nivel y desarrollo de la Ley de Dependencia de la época de Zapatero.

Podemos aspira a situar la dependencia como un componente de la aspiración de democracia social que implica un cambio de enfoque destacable hacia los derechos de cuarta generación. Refiere sus medidas dentro de capítulo denominado “Democracia social”, bajo la innovadora denominación de “Dependencia y Diversidad”, donde opta por un cambio de modelo. No explican, sin embargo, las medidas específicas que adoptarían para transitar desde el modelo actual de dependencia al modelo danés, que no concretan. 

Izquierda Unida le da un peso importante al tema de la dependencia. Lo hace con medidas que pretenden garantizar económica y jurídicamente el derecho garantizado en la ley dentro de su capítulo “Derechos sociales” y del subcapítulo “Dependencia y servicios sociales”, bajo la denominación “Dependencia”. Su enfoque, similar al de Podemos, vincula dependencia con democracia social. Pretende avanzar en la búsqueda de una alternativa al actual modelo de dependencia sin perder los logros alcanzados hasta la fecha y buscando la recuperación de prestaciones y derechos limitados por los recientes recortes.

Finalmente, estaría En Comú Podem y Compromis-Podemo-es el moment. Estos partidos le conceden mucha importancia al tema de la dependencia en sus programas. Apuestan por un enfoque innovador, en el que enfatizan la participación de la ciudadanía en general y de las propias personas dependientes en particular. Pretenden que éstas se constituyan como sujetos de derecho más que como meros beneficiarios. En sus programas se establecen una amplia batería de medidas en este sentido.

Teniendo en cuenta esta primera aproximación y analizando el contenido material de las diversas propuestas, es posible concluir que existen dos enfoques en pugna:

El primero en el que se engloba la atención a la dependencia dentro de las políticas de servicios sociales bajo la óptica de la Ley de dependencia actual: ya sea para evaluarla (PP) o para recuperar sus estándares, competencias y recursos anteriores a los recortes post-crisis (PSOE, ERC, Democracia y Llibertat, CC).

El segundo, que coincide con el de los partidos situados más a la izquierda, que reivindica un cambio de modelo hacia otro más participativo, con mayor protagonismo de las propias personas en situación de dependencia y de la ciudadanía. Aportan medidas de co-construcción de las políticas públicas de dependencia. En este grupo se encuentran Podemos y sus denominaciones en Cataluña o Comunidad Valenciana y en menor grado IU.

Dos enfoques en pugna

Los partidos “tradicionales” se sitúan en un enfoque que pretende consolidar el marco de la ley de dependencia existente. Aceptan como idóneo el actual marco regulatorio y proponen meras reformas, ya sea para consolidar las prestaciones, mejorar los baremos y la financiación, eliminar trabas burocráticas, mantener el poder adquisitivo de los beneficiarios y cuidadores, incluir a estos últimos de nuevo en la seguridad social, etc.

En el otro extremo se encuentran los partidos que parten de un enfoque alternativo, en busca de un modelo que supere el actual marco regulatorio. En este caso encontramos a IU, Podemos y sus agregados.

Uno de los puntos centrales que establece esta diferencia es el papel que unas y otras propuestas dan a la participación y al reconocimiento de las personas en situación de dependencia como sujetos activos de las nuevas políticas públicas.

Para los partidos tradicionales estas personas tienen una consideración de meros beneficiarios. Los verdaderos interlocutores de las políticas de dependencia son los profesionales, cuidadores, sindicatos y asociaciones del Tercer Sector. Para los que aspiran a un cambio de modelo, las personas en situación de dependencia deben formar parte activa de la deliberación y desarrollo de estas políticas y trascender la categoría de usuarios para ser sujetos activos de las mismas.

En definitiva, la principal controversia entre los programas se da entre lo que prefieren mantener el marco actual (los partidos llamados tradicionales con pequeñas o más ambiciosas reformas) y los que abundan en la necesidad de trascenderlo e ir hacia un modelo de comprensión de la dependencia diferente. Un debate estimulante pero que, sin embargo, no ha merecido la atención necesaria.

A nuestro juicio, los partidos políticos deberían ir más allá de la participación política convencional y abrir las políticas de dependencia a una implicación, en primer lugar, de quienes se encuentran en una situación de dependencia y, en segundo lugar, a la ciudadanía en general como sujetos activos en la deliberación y gestión de estas políticas.


Gracia Escalante y Andrés Arias

Programa de Doctorado en Trabajo Social de la Universidad Complutense de Madrid.

Las personas dependientes en los programas electorales del 20D