Martes 18.06.2019
CRÓNICAS DE AMÉRICA LATINA | JAVIER M. GONZÁLEZ

Presos kirchneristas salen de prisión para actos políticos

Denuncian al jefe del Servicio Penitenciario Federal.

Borombombom, borombombom, esos tambores, son de Perón”, se cantaba en un acto supuestamente cultural, en el que participaron presos que integran el “Vatayón (sic) Militante”, en un local del barrio porteño de Chacarita. En el escenario se ve una imagen de Néstor Kirchner como el Nestornauta, una figura de cómic con la cara del fallecido presidente, habitual en los actos de La Cámpora, la agrupación juvenil del kirchnerismo. Los presos que integran este grupo no solo organizan en prisión recitales, talleres y charlas con funcionarios del gobierno, también coordinan salidas de prisión, aparentemente sin los permisos exigidos por la justicia.

La primera noticia que se tuvo de esta agrupación carcelaria ligada al kirchnerismo fue por declaraciones de Sergio Schocklender -el ex apoderado de las Madres de la Plaza de Mayo que está siendo investigado por desvío de fondos públicos-, cuando hace pocos días salía de prisión en libertad provisional Según Schocklender, el “Vatayón Militante” sería una fuerza de choque que controlaría el diputado Andrés “el Cuervo” Larroque, secretario general de La Cámpora, y el titular del Servicio Penitenciario Federal, Víctor Hortel.

El antiguo hombre de confianza de Hebe de Banafini, la presidente de las Madres, sostiene que este batallón militante, de unos 50 miembros, se mueve como pez en el agua en las prisiones reclutando militantes. Y que recibieron charlas en la cárcel de altos funcionarios del gobierno, como el vicegobernador de la provincia de Buenos Aires, Gabriel Mariotto, y el ministro de Trabajo, Carlos Tomada.

El Vatayón se escribe con V porque es la V de la Victoria y la V de la Vuelta, es también la V de la Verdad, la V del Valor y la V del Voto, es la V del Vino, la V de la Verga, la V de la Vagina y la V de la Vida”, puede leerse en su página en Facebook.

Entre sus miembros y, por tanto, entre los presos que han salido de prisión con estas actividades se encuentra el músico Eduardo Vázquez, batería del grupo Callejeros, que el pasado 14 de junio fue condenado a 18 años de cárcel en un caso de violencia de género: roció con alcohol y quemó a su mujer, Wanda Taddei, que murió tras una agonía de once días.

El abogado de la familia Taddei, Leonardo Rombola, declaró que en el expediente de Vázquez no había ningún pedido de autorización para que saliera de prisión, como es obligado, por lo que su salida no habría sido legal. Abandonó la prisión al menos en dos ocasiones, según el diario Clarín. La segunda solo diez días después de ser condenado. Mientras esperaba el juicio por la muerte de su esposa, la jueza de instrucción negó reiteradamente las peticiones de libertad de su abogado defensor, por considerar que existía peligro de fuga.

Uno de los actos en que participó Vázquez se desarrolló en el Museo Penitenciario del barrio de Palermo. Se trató de una fiesta con música, organizada por los militantes kirchneristas, que portaban camisatas con la K de Kirchner y la V de Victoria, emulando las pintadas del “Perón Vuelve”, durante los años de exilio del fundador del justicialismo. En este acto la seguridad fue escasa. Según las imágenes que se subieron a Facebook, no estaban los furgones de traslado de presos ya que al ser domingo y al estar el recinto en medio de la Feria que los domingos convoca decenas de miles de visitantes, toda la zona es peatonal. Según el diario Clarín, que publicó en su página web algunas imágenes de estas salidas carcelarias, “miles de personas transitaron por la puerta del edificio a lo largo de esa tarde (…) Si bien se trata, en principio, de presos de buena conducta, la seguridad del evento se limitó a un puñado de agentes de civil”.

El padre de la víctima del músico de Callejeros, Jorge Taddei, mostró su estupor por las salidas de prisión de Vázquez y exigió que se identifique a los culpables. El diputado Carlos Comi, de la Coalición Cívica, anunció la presentación de una demanda penal contra Víctor Hortel, jefe del Servicio Penitenciario Federal: “es un agravio a las víctimas, que detenidos que deberían cumplir sus condenas participen de actividades que no están previstas en la ley”, señaló. Y agregó que “una cosa es una política estratégica de reinserción en la sociedad de los condenados y otra muy diferentes es la arbitrariedad manifiesta de utilizar un cargo público para trasladar detenidos con el único fin de animar actos políticos”.

El ministro de Justicia, Jorge Alak, calificó de disparate suponer que se lleve a los presos a un acto político. Y sobre el hecho de que Vázquez pudiera salir de prisión dijo que fue porque un juez lo autorizó. “La asistencia a todas las actividades de la que participan los internos fuera de los penales son debidamente autorizadas por la autoridad judicial correspondiente”, añadió, al tiempo que enmarcó estas actividades en la resocialización de los detenidos: “el Servicio Penitenciario Federal actúa en sintonía con las políticas de inclusión social que lleva adelante el gobierno nacional”.

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