martes 26.05.2020

Pinochet todavía decide en las elecciones

AGNESE MARRA
El pasado pinochetista de Sebastián Piñera, ha puesto en jaque al candidato conservador que se presentaba como favorito de los comicios del próximo domingo. El socialista Eduardo Frei ha conseguido a conmover a la izquierda más escéptica y sólo le separa de su rival un 1’9% de los votos. El mano a mano está más ajustado que nunca.
NUEVATRIBUNA.ES - 15.01.2010

Tres semanas después de las primarias chilenas, los pronósticos han dado un giro de 180 grados. Si los primeros resultados daban casi como vencedor al candidato conservador Sebastián Piñera, dos días antes de los comicios definitivos, el derechista ha empezado a ponerse nervioso.

Las últimas encuestas están más ajustadas que nunca. Piñera aventaja a su rival por 1,9 punto porcentual, por lo que el candidato socialista (de la Concertación), Eduardo Fey, debería sumar unos 140.0000 votos que hasta hace una semana estaban del lado de Piñera.

Pero parece que a Frei se le da bien el contrarreloj. Tres días antes del final de campaña ha sacado todo el carisma que tenía soterrado. La ayuda que le han brindado ha sido crucial. En la última semana el candidato de la izquierda independiente (tercera fuerza en las elecciones de diciembre), Marco Enríquez-Ominami le ha dado todo su apoyo y ha pedido a sus votantes que elijan a Frei.

El empujón definitivo ha venido de su compañera de la Concertación, la presidenta Michelle Bachelet. La chilena con un popularidad del 80% a sus espaldas, ha sabido jugar sus cartas para convencer a los indecisos y a los que amenazan con el voto en blanco, principal enemigo del candidato socialista.

Hace quince días que Bachelet se metió de lleno en campaña. Comenzó impulsando una agenda legislativa de urgencia con la mayor cantidad posible de leyes que promovió Enríquez Ominami durante su campaña. Mandó al Congreso un proyecto de ley federal de aguas para nacionalizar el uso de recursos, otro de reforma política para la inscripción obligatoria de nuevos votantes y la instrumentación del voto voluntario, ley educativa para reforzar el sistema público, creación del Ministerio de Medio Ambiente.

El acto más conmovedor se produjo durante la inauguración del Museo de la Memoria que presidió al lado de Frei y de los demás ex presidentes de la Concertación. La presidenta tuvo el ingenio de no invitar a Piñera, con un gesto en el que recordaba las relaciones del conservador con el fantasma de Pinochet.

Las jugadas de Bachelet no han pasado desapercibidas para el conservador, quien no supo entrar en el juego: “Como ciudadana (Bachelet) tiene derecho a tener su opinión y su preferencia, pero creo que un Presidente nunca, nunca, ni siquiera a dos o tres días de la elección tiene que olvidarse que es Presidenta de todos los chilenos”, dijo Piñera cometiendo uno de los mayores errores de su campaña: ponerse en contra de la poderosa Bachelet.

Pero los mayores dolores de cabeza de Piñera se los ha dado su pasado. Sus relaciones con el pinochetismo han sido la principal baza de los socialistas para criticar a su oponente. El multimillonario conservador no ha sabido dónde ubicarse. Primero dijo que no tendría ex funcionarios de Pinochet en su gobierno, después se defendió argumentando que no era “pecado haber trabajado con el general”, para después decir que no tenía pensado incorporar pinochetistas pero que “no lo descartaba”. La última frase puede haberle cavado su propia tumba. Sus contradicciones en uno de los temas que más afecta a la sensibilidad de la sociedad chilena ponen en riesgo el voto de 700.000 electores del pinochetismo duro a los que no les gustan los gestos dubitativos. Pero los 140.000 votantes indecisos también podrían irse al lado de Frei unidos por su rechazo al oscuro pasado dictatorial.

A pesar de todo, el candidato conservador no ha abandonado su omnipresente sonrisa. Su táctica ha sido la de proclamarse como favorito y ha jugado con el desgaste de la Concertación, la única agrupación que ha gobernado desde la llegada de la democracia. “No podemos permitir que nos sigan gobernando los mismos, hay que romper las cadenas y pido que me den una oportunidad”.

La campaña ya se ha cerrado. Las cartas están sobre la mesa. El mano a mano entre la continuidad socialista y la derecha más conservadora será ajustado hasta el último momento. Frei todavía necesita más apoyo para vencer a Piñera. El voto en blanco es el gran problema de la Concertación. Pero el derechista necesita cada uno de los votos porque la diferencia con su oponente es mínima. El próximo domingo los chilenos tendrán que decidir por su futuro y dejar a un lado sus vacaciones de verano para poner su papeleta en la urna. El resultado es impredecible.

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