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domingo. 03.07.2022
CRÓNICAS DE AMÉRICA LATINA | JAVIER M. GONZÁLEZ

Piñera en sus horas más bajas

Con un serio problema de credibilidad, ningún presidente de la democracia tuvo tan bajo nivel de aprobación.

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, ha propuesto un “Gran Acuerdo Nacional por la Educación”, como respuesta a la crisis abierta por las protestas estudiantiles que llevaron a cientos de miles de jóvenes a las calles estas pasadas semanas. El paquete de reformas que ofrece incluye, entre otras cosas, un Fondo para la Educación de 4.000 millones de dólares, más becas y créditos más económicos para los estudiantes, así como definir un nuevo marco institucional para las universidades. Dejando claro que se opone a la estatización total de la educación, como pedían en las calles los estudiantes, deja abierta la discusión sobre la existencia de centros superiores con fines de lucro, posibilidad que también rechazan los alumnos movilizados.

Los 4.000 millones de dólares saldrían del presupuesto del Estado, de un Fondo de Estabilización Económico y Social que Chile mantiene en el exterior y que alcanza los 24.000 millones de dólares, y de los excedentes del cobre, del que Chile es el primer productor mundial.

La discusión quedará ahora en manos del Congreso, donde el gobierno no tiene mayoría: 55 diputados, frente a 53 de la Concertación, a los que pueden sumarse los 3 comunistas, 3 regionalistas y 2 independientes. Pero también será fundamental la reacción de los estudiantes, cuya respuesta puede volver a agitar las calles con sus protestas.

La oferta de Piñera se produjo horas después de que la última encuesta del Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea (CERC) diera a conocer un sondeo que coloca al presidente chileno como el peor valorado en estos 20 años de democracia: Sebastián Piñera, recibe el aprobado de solo el 35 % de los consultados, lo que supone un 12 % de caída respecto al mes de diciembre.

Y esto cuando ha transcurrido poco más de un año de su llegada al Palacio de la Moneda (marzo de 2010), después de derrotar en la segunda vuelta a Eduardo Frei con el 51,61 % de los votos. Pero los datos negativos no se limitan a los citados. Solo un 28 % de los ciudadanos encuestados dice tener una buena opinión del presidente y, lo que es peor, el 57 % dice creerle poco o nada.

Nada ha cambiado mucho en Chile con la llegada de la derecha al gobierno, después de 20 años de los gobiernos progresistas de la Concertación. La política económica no ha experimentado grandes transformaciones, pero lo que revela esta última encuesta es que una gran mayoría (64%), cree que este es un gobierno de los empresarios.

Como botón de muestra, cabe recordar que la fortuna personal del presidente ha sido estimada por la revista Forbes en 2.400 millones de dólares, ocupando el lugar 448 en el ranking mundial. Al llegar a la presidencia era el mayor accionista de la aerolínea LAN, dueño de Chilevisión, uno de los canales de televisión más vistos del país, y era el mayor accionista del popular equipo de fútbol Colo Colo, entre otras muchas empresas. A pesar de que se deshizo de sus participaciones en estas compañías, en su primer año de mandato sumó 200 millones de dólares a su fortuna.

En esta línea, esta última encuesta indica que el 83 % cree que los ricos son aún más ricos y que no hay disminución de la brecha social, mientras que el 65 % no cree que el importante crecimiento que ha experimentado el país les haya beneficiado en nada.

El director del CERC, Carlos Huneeus, explica que los gobiernos de la Concertación, aún siguiendo políticas económicas conservadoras, representaban sectores sociales diferentes. En cambio Piñera y su gobierno “representan a una parte del país que ha tenido una mayor participación en los beneficios del crecimiento”.

El desgaste del gobierno se ha visto además acelerado por las grandes protestas de los últimos meses. En primer lugar las que disparó la polémica e impopular construcción de cinco represas en la Patagonia. HidroAysén, la empresa que está detrás del proyecto, es una sociedad en la que la española ENDESA tiene el 51 % de las acciones.

El otro gran movimiento popular es el de los estudiantes, que tuvo en la multitudinaria manifestación del pasado 30 de junio su punto culminante, aunque la crisis sigue abierta y amenaza con seguir poniendo en jaque al gobierno, si los anuncios del presidente Piñera, el Gran Acuerdo Nacional por la Educación, no llegan a buen puerto.

Entretanto, ¿qué pasa con la oposición? Pasado el primer choque de la derrota electoral, después de 20 años gobernando, la primera prueba serán las próximas elecciones municipales, en octubre de 2012. Parece avanzarse en el consenso para que la Concertación dé muestra de unidad presentando una sola lista, para lo que habrá que superar las tradicionales luchas internas entre la Democracia Cristiana (DC) y el Partido Radical Social Demócrata (PRSD), que abarcan el espectro de centroderecha, y el Partido Socialista (PS) y Partido Por la Democracia (PPD), más a la izquierda. Para ello será vital que se sume el Partido Progresista, que en las pasadas elecciones generales llevó a MarcoEnríquez-Ominami como candidato propio, debilitando las opciones de la Concertación.

Y, aunque falta mucho para las próximas elecciones presidenciales, en el 2014, la encuesta del CERC tiene una buena noticia para la oposición. La ex presidente Michelle Bachelet es vista como la más probable vencedora de estos próximos comicios. Así lo estima el 35 % de los encuestados. Bachelet, que no podía repetir dos mandatos consecutivos por ley, dejó el cargo con una popularidad superior al 80 %, muy por encima del 53,5 % que había logrado en la segunda vuelta de las presidenciales.

Piñera en sus horas más bajas
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