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lunes. 26.09.2022
OPINIóN | MERCè RIVAS TORRES

Niños completamente solos

Comenzamos el año intentando asimilar que mil quinientos niños de Gaza quedaron huérfanos en los bombardeos del pasado verano y que más de ocho mil salieron de Siria completamente solos.

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En el mundo hay alrededor de 170 millones de huérfanos

De los menores que llegaron solos  a los países limítrofes a Siria no se sabe exactamente si sus padres murieron o si en la huida se perdieron, mientras que los mil quinientos de Gaza se encuentran  acogidos por sus familiares,  organizaciones humanitarias o en algunos casos vagabundeando por las ruinas pero sus padres ya no están. Las cifras son escalofriantes y eso que sólo estamos poniendo el foco en dos conflictos.

¿Cómo crecerán estos niños? En primer lugar, creo que su principal lastre serán los problemas psicológicos que arrastrarán toda su vida. Han vivido de cerca la muerte, el sufrimiento, la tortura, la soledad y el desamparo.

“Siria es el país más peligroso del mundo para ser niño” afirma Unicef en sus informes. Y los datos lo corroboran. En el momento de escribir este artículo, Naciones Unidas calcula que más de diez mil niños han muerto en esta cruenta guerra mientras que menores de once años eran detenidos como si fuesen adultos y torturados para que proporcionasen información. Una generación perdida” afirma el citado organismo internacional.

En uno de los informes llevados a cabo por Unicef podemos ver el cráneo de un feto con un disparo de bala incrustado. Obviamente tanto la madre como el hijo murieron tras los disparos del francotirador en la ciudad siria  de Alepo. Pero ese no fue un caso aislado tal como relataba  el médico británico, Dr. David Nott, en 2013.

Junto a estos hechos salvajes las cifras en Siria se duplican y triplican con facilidad. Unicef afirma que desde marzo de 2013 el número de niños afectados por la guerra ha pasado de 2.3 millones a 5.5 millones. Los niños desplazados dentro del país se han triplicado de 920 mil a tres millones. Y los refugiados (los que han huido a otros países) se han cuadriplicado y han pasado de 260 mil a más de 1.2 millones. Casi medio millón de estos niños tienen menos de cinco años.

Por mucho esfuerzo que hagan organizaciones humanitarias, la realidad para estos menores  es trágica. Las ayudas internaciones no dan abasto y la mayoría de ellos están sin escolarizar, sin protección médica y con un futuro inquietantes.

Si algo les beneficia tanto a los sirios como a los niños que quedaron huérfanos en Gaza este verano es el concepto de solidaridad familiar. Un niño no estará sólo si tiene tíos, primos, hermanos pero las guerras superan incluso estas situaciones. Y hablando de vulnerabilidad nos encontramos con los palestinos que vivían como refugiados en Siria y que ahora han tenido que volver a huir, según la agencia de Naciones Unidas para Palestina (UNRWA). La cifra podría superar las 420 mil personas.

Los bombardeos israelíes en la franja de Gaza que comenzaron  el 8 de julio del año pasado  y que duraron 50 días tuvieron  un terrible impacto en la población civil. “Murieron más de 2.000 gazatíes, aproximadamente el 70% civiles, según un informe de  OCHA (Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios),  más de 500 eran niños. 10.200 personas resultaron heridas, de ellos más de 3.000 niños. Se calcula que alrededor de 1.000 niños de Gaza tendrán discapacidades y alrededor de 1.500 quedaron  huérfanos”,  aunque el Ministerio de Asuntos Sociales de la Autoridad Palestina aumenta la cifra a 1.800.

Los tratamientos de ayuda psicológica se llevaron a cabo al finalizar los bombardeos y sólo llegaron a un 20% de la población.

Sólo existe un importante orfanato en Gaza, Al Amal. Su director Iyad al-Masri, dice tener las puertas abiertas pero la realidad es que como mucho este centro tiene capacidad para unos 150 niños. Ahora mismo el orfanato solo tiene 31 habitaciones, pero al-Masri promete: "Vamos a construir un edificio suplementario para acoger a los nuevos huérfanos". Una promesa que no sabe si se va a poder cumplir ya que Gaza sufre un bloqueo total que no deja entrar los materiales necesarios para ampliar el centro.

Bissane Daher perdió este verano a sus padres y a sus hermanos en un bombardeo. "Estábamos todos en casa. No teníamos ni bombas ni cosas de esas. Ahora mamá, papá y mis hermanos están en el paraíso", dice. Tiene la cabeza vendada, la huella de aquel ataque a la casa familiar del norte de la ciudad de Gaza.

 Como bien dice UNICEF estamos hablando de una generación que crecerá en medio del horror, con grandes problemas psicológicos y si no son bien tratados y educados, con un trauma que sólo puede conducir a más violencia.

Pero desgraciadamente ninguno de estos datos conmueve a los responsables de los conflictos.

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