domingo 22.09.2019
BRICS | EDMUNDO FAYANáS ESCUER

Los pies de barro de Rusia

Rusia se nos presenta como una potencia mundial, después de haber sufrido la caída de la Unión Soviética, la desaparición del Pacto de Varsovia y una profunda crisis económica, debido a la transformación de un mundo económico centralizado, al neoliberalismo imperante actualmente. Tras el desastroso balance de Boris Yeltsin, llegó al Kremlin el dúo Putin-Medveved en el año 2000, con la finalidad de recuperar el prestigio ruso.

¿Qué ha pasado en Rusia desde el año 2000?

Son unos años de gobierno en los que hay unos cuadros macroeconómicos magníficos, con tasas de crecimiento muy elevadas. En el año 2002, su PIB creció un 6,5%. En el año 2003 fue del 6,8% y el Banco Central  de Rusia tenía unas reservas de 77.000 millones de dólares. Su presupuesto estatal presentaba superávit de miles de millones de dólares y se pagaba de forma regular su deuda pública. Se había contenido su crónica inflación en un 12%, que no es alta para esta zona del mundo.

El petróleo supone el 30% de los ingresos totales de su presupuesto. Mientras se mantengan los precios elevados mundiales en los hidrocarburos, su economía funcionará. Rusia produce una media de 8,4 millones de barriles de crudo diarios, estando al mismo nivel que Arabia Saudí.

Se ha convertido ya en una economía de mercado. El sector privado representa, como mínimo el 70% de su PIB. Esto ha sido posible tras un doloroso y escandaloso proceso de privatización, que se inicia en el año 1992, por el cual más de 140.000 empresas estatales son privatizadas a precio de saldo.

¿Cómo se inició el proceso de privatización?

En agosto de 1992, se procede al reparto de bonos de privatización de las empresas estatales entre todos los rusos (no estaban ni las empresas petroleras, ni las de materias primas). Esto fue justificado, como una forma de redistribución equitativa de la riqueza estatal entre el pueblo ruso. El máximo ideólogo de esta privatización fue el todopoderoso viceprimer ministro, Anatoli Chubais. Como las empresas no eran competitivas por su gran retraso tecnológico, estos bonos que poseían los ciudadanos rusos fueron cayendo en manos de fondos, que eran dirigidos por personas sin escrúpulos y mafiosos.   Así surgieron las actuales elites  económicas rusas.

Fue en los años 1995-1996 cuando se sacaron a subasta las joyas de la corona, que eran las empresas petroleras y de materias primas. Sus precios fueron ridículos y encima estas privatizaciones fueron financiadas por medio de préstamos estatales, que posteriormente no han sido reembolsados al Estado ruso.

Así han surgido los nuevos millonarios rusos como Abramovich (propietario del equipo de fútbol Chelsea), Berezovski, Gusosoki, Fridman que era el dueño del barco Prestige, Potanin que es el rey del níquel…Todos ellos con miles de millones de euros, obtenidos en muy poco tiempo. Para que se sea consciente de las consecuencias de esta privatización y del saqueo que ha sufrido el Estado ruso. Las treinta y seis principales fortunas de Rusia disponen del 24% del PIB nacional, mientras que en Estados Unidos, que es un país terriblemente desigual, las 227 principales fortunas suponen el 6% del PIB norteamericano.

Moscú ha desbancado a Nueva York como primera ciudad del mundo, por el número de personas millonarias. Todos estos nuevos ricos rusos, hace veinte años eran personas sin ningún patrimonio reconocido, pero su cercanía al poder político y a la especulación los han convertido en los nuevos millonarios de la pobre Rusia.

El Estado ruso se encuentra con una gran cantidad de funcionarios y miembros del partido enriqueciéndose escandalosamente, viajando en coches de alta gama y adquiriendo casas y propiedades no sólo en Rusia sino en el extranjero.

¿Qué pasa actualmente en la economía rusa?

Los factores que favorecían el crecimiento económico en la pasada década ya no funcionan y el modelo de creación de riqueza a través de los hidrocarburos y materias primas ya no dan más de sí.   Hay dos datos relevantes, por un lado las tendencias negativas de la demografía y por el otro, el pobre crecimiento industrial de los tres últimos años, en torno a un escuálido 2%, unido a una disminución de la inversión. Así Rusia, en el año 2011 creció un 4,3% y en el 2012 un 3,4%. Se calcula que para el año 2013 este crecimiento escasamente llegará al 2%. Todo lo que sea un crecimiento inferior al 5% anual, significa un retroceso importante para el mantenimiento del nivel social.

La economía rusa tiene un problema fundamental, que consistes en una falta de diversificación, pues no se ha invertido en su estructura industrial, ni se ha procedido a una modernización de sus infraestructuras básicas de comunicación, ni a diversificar sus exportaciones. Se ha invertido muy poco en nuevas tecnologías para sustituir la maquinaria obsoleta de los tiempos soviéticos y es esta, una de las principales causas del actual estancamiento económico que sufre el país.

Ha perdido su independencia alimentaria, el 50% de sus alimentos se importan, como consecuencia de que se ha dejado de cultivar más de 35 millones de Ha. Para entender el drama de gran parte de la población, es que, el consumo calórico es un tercio inferior en el año 2009 del que tenían en el año 1990, mientras que el consumo de leche entre la población se ha reducido a la mitad.

A lo largo de estos diecinueve años de reformas de corte capitalista, el salario medio real en el año 2006 se ha reducido casi dos veces y media respecto a lo que se ganaba en 1991. Su renta per cápita ha caído a la mitad de la que tenía en 1991. Sus pensiones se han reducido dos veces y media y las becas de estudiantes se han reducido siete veces.

Desde 1991, Rusia sufre una grave crisis demográfica, debido al contínuo deterioro de la sanidad pública y la falta de inversiones en una red sanitaria pública. Veamos algunos datos.

En el año 1993, su población era de 148,9 millones de habitantes, sin embargo en el año 2009 es de 141,9 millones. Según estudios realizados por el Instituto Ruso de Demografía, se calcula que en el periodo de 2008-2025, Rusia perderá otros once millones de habitantes.

El problema del envejecimiento de su población es muy acusado, el 17% de la población tiene más de 60 años (38 millones), pero lo más dramático es que hay 12,5 millones de minusválidos y unos 6 millones de drogodependientes. El número de niños de la calle supera los cuatro millones y hay una disminución de la escolarización del 25%.

La tasa de mortalidad es 1,5 veces superior a la de la natalidad. Tiene un coeficiente de fertilidad de 1,49, mientras que en el mundo es 1,6. El 70 % de los niños rusos nacen con diferentes patologías. El 18% de la población femenina en edad reproductiva (siete millones de rusas) son estériles y cuatro millones de hombres también, según lo publicado por el Centro de Ginecología de la Academia de las Ciencias de Rusia. Uno de cada cinco abortos se da en chicas menores de 18 años.

La esperanza media de los hombres rusos, en el año 2010, es de 61,4 años, cuando en el año 1991 era de 64 años, en las mujeres es de 73. La esperanza de vida del hombre ruso es inferior al de muchos países subdesarrollados. Los indicadores de mortalidad masculina provocada por el alcoholismo, drogas, asesinatos, suicidios, malas condiciones de vida, están superando todos los récords.

La destrucción de la Seguridad Social rusa ha resultado dramática. Rusia destinó a estos fines, en el año 2009 el 4,25% de su PIB, mientras que el mundo occidental dedica entre el 8 y el 10 % de su PIB. En cifras, en el mundo occidental se destina entre 2.000 y 2.500 euros por persona/año y en Rusia es de 340 euros.

La talla media de los rusos ha descendido 1,5 cm. El 15% de los ciudadanos que van al ejército presentan signos de desnutrición. La capacidad física de los chicos rusos ha descendido, en estos 19 años, un 18% y en las chicas todavía más. Su paro real ronda el 25%. Todas estas cifras señalan el descalabro social en que está sumergida Rusia.

Ante esta descripción de la Rusia actual, solo cabe desear que se produzca un cambio político radical que lleve a una democratización real y se acabe de una vez con la enorme desigualdad social que resulta sangrante, acabando con la corrupción política.

Los pies de barro de Rusia