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NUEVATRIBUNA.ES / AGENCIAS - 8.11.2009

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha conseguido este sábado (madrugada del domingo en España) su mayor triunfo desde su llegada a la Casa Blanca después de que la Cámara de Representantes diera luz verde a su ambicioso proyecto de reforma sanitaria, que busca garantizar la cobertura médica universal en todo el país.

En una reñida votación con 220 votos a favor y 215 en contra, la Cámara respaldó el proyecto de ley que ampliaría la cobertura de salud a 36 millones de personas que carecen de seguro, lo que supone el mayor cambio de política sanitaria en el país en las últimas cuatro décadas.

Sólo un congresista republicano respaldó la medida que contó con el rechazo de 39 diputados demócratas, y casi la práctica totalidad del bando republicano, que criticó su coste de un billón de dólares y la excesiva interferencia del Gobierno en el sector privado de la salud.

La discusión se había prolongado durante semanas porque el líder demócrata del Senado, Harry Reid, estaba buscando una propuesta que recibiera los 60 votos necesarios para su aprobación. Ahora, una vez superado el escollo de la Cámara de Representantes, la batalla en torno a la principal prioridad de política nacional de Obama se traslada al Senado, que está trabajando en su propia versión de reforma.

Consciente de lo que estaba en juego, Obama acudió por la mañana al Capitolio para aglutinar a su partido detrás del proyecto. "Es hora de terminar el trabajo" decía al término del encuentro. "Pido a los miembros del Congreso que estén a la altura, respondan a la llamada de la Historia y voten sí a la reforma".

Tras la votación de la pasada madrugada, el inquilino de la Casa Blanca, se ha mostrado confiado en que su proyecto obtenga el mismo éxito en el Senado. "Gracias al trabajo duro de la Cámara, estamos justo a dos pasos de conseguir una reforma del sistema sanitario en América", ha declarado en un comunicado, añadiendo que "ahora Estados Unidos debe seguir los pasos marcados y aprobar este proyecto. Estoy completamente seguro de que así será".

Si el Senado introdujera cualquier modificación en el proyecto, este tendría que volver a ser aprobado por ambas cámaras antes de que sea enviado a Obama para que lo firme y lo convierta en ley.

La histórica votación se traduce en una victoria sin precedentes para Obama, quien había apostado gran parte de su capital político en la lucha por la reforma de salud. Una derrota en la Cámara habría puesto fin al combate, debilitando el resto de su agenda legislativa y dejando a los demócratas expuestos a grandes pérdidas en las elecciones al Congreso del próximo año.

Desde su llegada la Casa Blanca, Obama consideró que la escasa cobertura de salud en el país representaba un problema de primer orden por lo que se empeñó en sacar adelante una propuesta para garantizar cobertura sanitaria en un país donde los altos costes sanitarios lleva a que cada día unas 14.000 personas pierdan su cobertura de salud diariamente.

No obstante, su arriesgado proyecto generó descontentos en el bando republicano al tiempo que abrió una brecha en su propio partido, ante la negativa de algunos demócratas a poner en marcha un plan de tal envergadura. El Partido Republicano sostiene que el programa de Obama, a quien tildaron de "socialista", es demasiado costoso para el enorme déficit presupuestario que enfrenta Estados Unidos y que sólo servirá para dañar la economía. De ahí que propusieran un proyecto paralelo mucho menos ambicioso y más desligado de la administración, que fue rechazado esta noche en la Cámara Baja.

UNA SANIDAD 'CASI' UNIVERSAL

Por contra, el presidente demócrata defiende que su plan sanitario conseguirá apuntalar la recuperación de la economía norteamericana, seriamente dañada por la crisis financiera internacional, al tiempo que defiende que dos tercios del coste total será sufragado por la desviación de dinero destinado hasta ahora a programas sanitarios federales, como por ejemplo Medicare, por lo que no supondrá una gran carga económica.

El proyecto que se ha aprobado este sábado en la Cámara de Representantes extiende la cobertura sanitaria a 36 millones de estadounidenses que carecen de ella. Quedan fuera unos diez millones -20 millones según otros cálculos- de inmigrantes ilegales.

En la práctica, una sanidad casi universal, desconocida en EEUU. Se pone en marcha un plan estatal que compite con los seguros privados -la llamada opción pública- y se abre un mercado de pólizas para hacerlas más asequibles. Con este fin, las personas con menos recursos, las que tienen ingresos inferiores a 88.000 dólares anuales para una familia de cuatro miembros, recibirán subsidios federales.

La reforma garantiza la atención médica para decenas de millones de americanos que no la tienen. Exige a las empresas que ofrezcan un seguro médico a sus trabajadores, lo convierte en obligatorio para todos los ciudadanos, como el seguro del coche, e impide a las compañías aseguradoras que rechacen a un persona por su historial médico.

La reforma cuesta más de un billón de dólares en los próximos diez años. Para que no engorde el déficit, una condición de Obama, la mitad se financia con un nuevo impuesto sobre la rentas más altas: aquellos que ganan más de 280.000 dólares anuales. La otra mitad se obtiene mejorando la administración y reduciendo el despilfarro de los programas públicos, el Medicare y el Medicaid.

La reforma sanitaria de Obama 'pasa' el filtro de la Cámara Baja, una...