sábado. 20.07.2024
NUEVATRIBUNA.ES / AGENCIAS - 23.8.2010

Tras varias horas de tensión, la Policía local tomó por asalto el autobús que fue atravesado en una de las calles y en donde viajaban 25 personas, la mayoría turistas.

El ex agente fue identificado como Rolando Mendoza y pedía ser readmitido en la Policía luego que fuera expulsado el pasado mes de enero. Horas antes del desenlace del secuestro, fueron liberados nueve personas, muchas de ellas menores de edad.

En el momento de que la Policía filipina intentó ingresar por una de las puertas traseras del autobús el sujeto abrió fuego en contra de los agentes. Al mismo tiempo un francotirador desde las afueras disparó contra Mendoza con un arma de precisión y el ex agente cayó de un tiro en la cabeza. Minutos antes, cerca de 20 agentes se encontraban situados a ambos lados del vehículo intentando penetrar en su interior tras haber disparado contra las ruedas.

En declaraciones para una radio local, el secuestrador, quien se encontraba armado con una ametralladora aseguró que "estoy viendo a muchos SWAT (miembros de los comandos de intervención). Sé que quieren matarme. Tienen que irse todos porque en cualquier momento haré lo mismo aquí". "Disparé a dos chinos. Voy a matarlos a todos si esto continúa", había declarado el ex policía.

Mendoza había tomado el control del autobús a las 09H00 hora local (01H00 GMT) con un fusil de asalto M-16 y trató de mantener un diálogo con las autoridades. Se trataba de un antiguo inspector con el grado de capitán que fue separado del cuerpo en el año 2008 luego de verse implicado en un turbio asunto de robo, extorsión y tráfico de drogas.

El portavoz de la Policía Nacional, Agrimero Cruz, sostuvo que tres mujeres y tres niños habían sido liberados en un primer momento por Mendoza y que posteriormente fueron trasladados a las dependencias policiales para que dieran más información de lo que sucedía dentro del autobús. Una hora después, el ex agente liberó a otro rehén, un hombre de mediana edad que aseguró padecer de diabetes y al que dejó ir a cambio de que las autoridades suministrasen agua y alimentos. En las últimas horas habían sido puestos en libertad otros dos rehenes filipinos (el guía-intérprete y un fotógrafo identificado como Danilo Negrín de 64 años) lo que dejaba en 16 el número de personas secuestradas dentro del autobús.

Según el relato de los liberados, el secuestrador subió al vehículo cuando éste provenía del casco histórico de Intramuros, a escasos 150 metros de una comisaría.

Mendoza extorsionó hace dos años a un ciudadano filipino, Christian Kalaw, al que exigió unos 444 dólares por permitirle estacionar en un lugar prohibido, conducir sin licencia y consumir drogas. Según su expediente, el ex oficial y otros tres agentes obligaron a Kalaw a tragarse un sobre lleno de metanfetamina hidroclórida, una droga alucinógena de extendido consumo en el sudeste de Asia.

El secuestro de un autobús en Manila se salda con ocho turistas de Hong Kong muertos