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viernes 20/5/22

Detenciones en masa y palizas para quienes protesten contra el golpe de Honduras

Amnistía Internacional (AI) ha difundido fotos y testimonios exclusivos que muestran "el brutal trato infligido por la polícia y el ejército a manifestantes pacíficos en Tegucigalpa", el pasado 30 de julio, durante una manifestación contra el golpe militar.
NUEVATRIBUNA.ES - 19.8.2009

Amnistía Internacional denuncia que la policía y el ejército utilizan palizas y detenciones en masa para castigar a los defensores del derrocado presidente de Honduras, Manuel Zelaya, y manifiestan su oposición al golpe de Estado de junio, respaldado por el ejército.

Las fotos y los testimonios fueron recogidos por una delegación de Amnistía Internacional que se entrevistó con muchas de las 75 personas detenidas en la Jefatura Metropolitana nº 3 de Tegucigalpa después de que la policía, respaldada por el ejército, disolviera el 30 de julio una manifestación pacífica.

La mayoría de los detenidos sufría lesiones a consecuencia de los golpes propinados por la policía con porras y de las piedras y otros objetos que les arrojaron. Cuando los detuvieron, no les dijeron a dónde los llevaban, por qué motivo los detenían o cuáles eran los cargos en su contra. Todos quedaron en libertad al cabo de unas horas. “Las detenciones arbitrarias en masa y los malos tratos a manifestantes son hoy día motivo de honda y creciente preocupación en Honduras”, ha manifestado Esther Major, investigadora de Amnistía Internacional sobre Centroamérica.

Y ha añadido que "las detenciones y malos tratos de manifestantes se están empleando como forma de castigo contra quienes se oponen abiertamente al gobierno de facto, y son un elemento disuasorio para quienes contemplan la posibilidad de echarse a la calle para mostrar pacíficamente su descontento con la agitación política que vive el país".

Entre los detenidos el 30 de julio se encontraban 10 estudiantes. A todos ellos, la policía los golpeó con porras en la espalda, los brazos y la parte posterior de las piernas. Uno dijo: “La policía tiraban piedras, nos acorralaron, nos tiraron al piso bocabajo y nos golpearon. Robaron las cámaras, nos golpearon si levantábamos las cabezas, nos golpearon cuando subimos a los carros de la policía”.

Varias de las personas entrevistadas por Amnistía Internacional se quejaron de que, durante la manifestación, los policías no llevaban identificaciones visibles. Según afirmaban, algunos policías les advirtieron: “no nos miren, hijos de puta”. Otros llevaban el rostro tapado con un pañuelo.

F.M., maestro de 52 años detenido también el 30 de julio, manifestó a Amnistía Internacional: “Nosotros veníamos pacíficamente. De repente, la policía venía, y yo empecé de correr. Me agarraron y me gritaron: "¿Por qué apoyan al gobierno de Zelaya?". Me golpearon. No me han informado la razón por la cual estoy detenido”.

“El uso de fuerza excesiva y de detenciones arbitrarias en masa como política para reprimir la disidencia sólo sirve para inflamar aún más las tensiones, y provoca violaciones graves de derechos humanos”, ha manifestado Esther Major. “La fuerza sólo debe utilizarse en las circunstancias más extremas, y desde luego no como método para impedir el derecho legítimo de la población a manifestarse pacíficamente”.

Amnistía Internacional siente asimismo preocupación por el acoso y la intimidación a que se somete a quienes defienden los derechos humanos, y observa con inquietud los límites impuestos a la libertad de expresión y el número de ataques contra periodistas, que incluyen el cierre de medios de comunicación, la confiscación de equipo y materiales, y agresiones físicas contra periodistas y operadores de cámaras que informan de los sucesos.

Fuera de Tegucigalpa, se cree que la situación de los derechos humanos es igual o incluso más grave. Los controles a lo largo de las carreteras principales de Honduras están ahora al cargo de militares y policías que, a menudo, retrasan o impiden la entrada de las organizaciones de derechos humanos a las zonas en las que, según los informes, se están cometiendo violaciones de estos derechos.

Todos los datos están en el informe “HONDURAS: HUMAN RIGHTS CRISIS THREATENS AS REPRESSION INCREASES”.

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