martes 26/10/21
CRÓNICAS DE AMÉRICA LATINA | JAVIER M. GONZÁLEZ

Desesperados esfuerzos de Humala para disipar dudas en la clase media

El candidato nacionalista jura defender la democracia y se despega de Hugo Chávez y redefiniendo su perfil para convertirse en el Lula peruano.

Ollanta juró respetar la Constitución y no buscar la reelección al fin de su mandato de 5 años.Menos de 4 puntos porcentuales separan en las encuestas a Ollanta Humala y Keiko Fujimori, con ventaja para ésta última. Un resultado aún incierto, cuando faltan todavía más de dos semanas para la segunda vuelta (5 de junio) y cuando todavía está pendiente la celebración de un debate televisado entre los dos candidatos.

El actual presidente, Alan García, respalda a Keiko, a pesar de que sufrió la persecución y el exilio cuando Fujimori padre dio un autogolpe de Estado en 1992, cerrando el Congreso y reorganizando a su antojo el Poder Judicial. Pero durante estos cinco años el gobierno contó con el apoyo del grupo parlamentario fujimorista.

Pero no es el único apoyo importante con que cuenta Keiko Fujimori. Cuenta con la bendición del arzobispo de Lima y primado del Perú, el opusdeista Juan Luis Cipriani, que incluso usó el púlpito de la catedral para censurar a Mario Vargas Llosa por su apoyo crítico a Ollanta Humala. Lourdes Flores, líder del tradicional Partido Popular Cristiano, y los ex candidatos presidenciales Luis Castañeda y Pedro Pablo Kuczynski, también se han pronunciado por la candidata, aunque sin llegar a pedir abiertamente el voto por ella.

Con esta ligera desventaja ahora en las encuestas, Ollanta Humala tiene que hacer un esfuerzo extra para resultar confiable a la clase media, despegándose de su antigua relación con Hugo Chávez y redefiniendo su perfil para convertirse en el Lula peruano. Cambió su indumentaria, abandonando las camisas rojas a favor de una vestimenta más formal, contrató los publicistas del PT que llevaron a Lula a la presidencia y hasta copió la fórmula del brasileño de una carta-compromiso, a la manera de la Carta ao Povo Brasileiro, para convencer a los votantes asustados.

De hecho Ollanta suscribió cinco documentos sucesivos, cada uno más específico que otro, para disipar estos temores. En el último juró respetar la Constitución y no buscar la reelección al fin de su mandato de 5 años. Más aún, puso su mano sobre una Biblia para asegurar que respetará la independencia de los poderes del Estado, así como la libertad de prensa y de expresión. “Ortodoxia y corrección son las normas”, dijo la revista Caretas. El acto, que tuvo lugar en la Universidad de San Marcos, contó con la bendición de los Vargas Llosa, padre e hijo, y el apoyo del respetado periodista Gustavo Gorriti.

Keiko Fujimori carga con la sospecha de que intentará liberar a su padre.Keiko Fujimori, que en la primera vuelta quedó en segundo lugar (23,5 % de los votos, frente a 31,6 de Humala) carga con la sospecha de que intentará liberar a su padre, condenado a 25 años de cárcel por graves delitos, como asesinatos, secuestros y corrupción. En su entorno se mueven personas que participaron en el gobierno de su progenitor y hasta se sospecha que la campaña la puede estar coordinando el padre desde la cárcel. Martha Chávez, una de las más importantes figuras del fujimorismo, llegó a amenazar al juez que encabezó el tribunal que condenó a Fujimori, César San Martín: “Tendrá que responder en su momento”.

De hecho, cualquiera de los dos candidatos, se verán enfrentados a una situación inédita. Keiko Fujimori tiene a su padre en la cárcel, pero Ollanta tiene a su hermano Antelo, condenado a los mismos años de cárcel que Fujimori, en este caso por rebelarse contra el gobierno democrático de Alejandro Toledo. Un hecho que contó, en un primer momento, con el apoyo del hoy candidato a presidente.

Uno de los hechos más determinantes de estas elecciones es que el APRA, el partido más tradicional del Perú, el partido de Alan García, no presentó candidato presidencial, sumido en una crisis profunda. Un dato que revela la crisis en el sistema político aunque, curiosamente, el Perú de los últimos años ha tenido una evolución económica interesante, con un crecimiento promedio del 7% anual, siendo del 8,78% el año pasado. La distribución de la riqueza no ha sido acompañada al mismo ritmo, como suele suceder, pero la pobreza disminuyó un 17% en los últimos 5 años. Aunque el 31% de los peruanos son pobres y una cuarta parte de la fuerza laboral trabaja en la economía informal, la base de la que partirá el próximo gobierno es sustancialmente mejor que en las décadas anteriores.

Desesperados esfuerzos de Humala para disipar dudas en la clase media
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