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martes 24/5/22

Congo, entre la espada y la pared

La población civil, atrapada entre las milicias y el ejército, atraviesa por una de las más graves crisis humanitarias del planeta.
NUEVATRIBUNA.ES / AGENCIAS - 20.9.2009

Otras 200 familias más han resultado desplazadas en las últimas semanas en la localidad congolesa de Ituri, en el noroeste de la República Democrática de Congo (RDC), donde este año más de 105.000 personas han abandonado sus hogares ante los ataques de las milicias del Frente de Resistencia Patriótica en Ituri/Frente Popular para la Justicia en Congo (FRPI/FPJC), que durante los últimos meses han empeorado la situación humanitaria y han impedido la llegada de ayuda a las poblaciones afectadas, según denuncia la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (OCHA).

En un momento en el que el número de desplazados en Irumu (Ituri) ha rebasado los cien mil, según el alto oficial de OCHA Jean-Charles Dupin, "zonas al sur de Aveba, Boga, Bukiringi, Kamachi y Zunguluka se encuentran prácticamente inaccesibles debido a la inseguridad", según explicó a IRIN. "Cualquier intervención humanitaria pondría en peligro a los beneficiarios, que suelen ser atacados tras recibir estos envíos", añadió. "Las ONG se han visto obligadas a abandonar la ciudad de Gety hasta en cuatro ocasiones durante los dos últimos meses. Durante el día, los desplazados regresan a sus cultivos para buscar comida, pero por la noche regresan a su lugar de desplazamiento", indicó.

Según un informe de la OCHA actualizado al 16 de septiembre, cerca de 200 familias han huido de la localidad de Mandibe, a nueve kilómetros al sur de Irumu, tras un ataque de las milicias. Estas familias buscan refugio actualmente en Komanda, a 75 kilómetros al sur de Bunia.

REPRESALIAS DE UNA Y OTRA PARTE

Recientemente, varios soldados del Ejército de la RDC han expulsado a varios residentes de la vecina Gety, en represalia por el asesinato de un compañero durante una redada contra el FRPI/FPJC en la localidad de Munobi. Los soldados arrestaron a tres líderes locales, según las autoridades.

Las poblaciones afectadas se encuentran en una situación difícil. Por un lado, temen las represalias de la milicia; por otro lado, también están asustados de los soldados, quienes les acusan de colaborar con las milicias. De esta forma, según fuentes locales, los comerciantes locales están comenzando a pensar en defenderse ellos mismos de ambos grupos, cada vez más difíciles de distinguir.

Los comerciantes se están armando, pero el resto de la población carece de protección, según el coordinador de la iniciativa de seguridad del Parlamento de Ituri, Jean Baptiste Detchuvi, quien anunció que 32 diputados están preparando una iniciativa para mejorar la seguridad en la región. Según Detchuvi, todavía quedan centenares de rifles en circulación a pesar de la desmovilización que han llevado a cabo varios centenares de excombatientes. No obstante, más de 2.000 milicianos del FRPI/FPJC siguen sin deponer sus armas, según el programa.

A tal efecto, un contingente de la Misión de Naciones Unidas en RDC (MONUC) se encuentra en el sur de Ituri para repeler cualquier ataque miliciano, aunque por ahora sus operaciones se encuentran detenidas a la espera de que los políticos locales arreglen una solución negociada, según el portavoz de la MONUC, coronel Jean Paul Dietrich.

El comandante militar en Ituri, Eugene Walungu, indicó por su parte que no tiene constancia de "recientes ataques de las milicias", aunque se sabe que "han tenido lugar redadas para robar y saquear los bienes de la población", aunque atribuyó estos crímens a "ladrones armados".

NIÑOS SOLDADO

El reclutamiento, en su mayoría forzado, de niños soldado es un problema constante. Según la ONG Save the Children, al menos 117 niños fueron rescatados de entre las filas de las milicias entre septiembre de 2008 y agosto de 2009 en Irimu, la mayoría de ellos reclutados por el FPJC. Los niños, ya a salvo, declararon que varios de sus amigos desean abandonar las milicias, pero tienen miedo de las represalias de sus "superiores" o de morir a manos del Ejército cuando intentan desertar.

Mientras, los ataques contra los trabajadores humanitarios en la provincia de Kivu Norte se han incrementado un 26 por ciento desde enero en comparación con el mismo período del año pasado, de acuerdo con la OCHA.

La ciudad congoleña de Goma registró un 44 por ciento de incremento en comparación con el mismo período en 2008. También ha habido un aumento en el nivel de violencia personal, según el informe de la OCHA. Las ONG son el objetivo principal en las zonas rurales, mientras que las agencias de la ONU lo son en menor medida debido al uso continuado de escoltas militares de la Misión de la ONU para RDC, la MONUC, cuando acceden a las zonas menos seguras.

En Goma, el personal de la ONU es tan vulnerable como el personal de las ONG, añade. Sobre el acceso a la población, el informe subraya que las agencias de la ONU tienen un acceso fácil a sólo el 0,9 por ciento de los 5.300 kilómetros de carreteras que hay en Kivu Norte, y que hay unos 900.000 desplazados en las zonas donde se requieren escoltas militares.

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