APRUEBA UNA LEY PARA PREVENIR EL IMPACTO

California advierte del "daño catastrófico" ante una tormenta solar tipo Carrington

“El agua dejaría de correr, la comida dejaría de llegar al supermercado, las líneas telefónicas y los semáforos fallarían, y el apagón podría durar meses. Las empresas se cerrarían y ciudades como Los Ángeles se quedarían sin alimentos en cuestión de días”, señala el texto legal.

Un ataque podría causar una pérdida masiva de suministro eléctrico y la interrupción de las telecomunicaciones y otros servicios vitales, incluyendo salud, seguridad, alimentos y servicios de transporte, advierten los legisladores

El Estado de California (EEUU) aprobó un proyecto de ley para prevenir el impacto que tendría una tormenta geomagnética (o tormenta solar) o un ataque de pulso electromagnético (o ataque EMP artificial).

El gobernador Jerry Brown firmó el proyecto de ley 1076 del Senado el pasado 11 de septiembre, coincidiendo con el aniversario del atentado contra las Torres Gemelas, en Nueva York en 2001.

La norma obliga a los servicios de emergencia a estudiar el riesgo que supondría para la población un evento de estas características, en cumplimiento del Plan Estatal de Mitigación de Riegos con medidas para mitigar los efectos incluido el fortalecimiento de la infraestructura crítica de los servicios eléctricos. Dicho plan incluye medidas contra las amenazas naturales y artificiales, los incendios forestales, los terremotos, los ataques terroristas, las inundaciones y la ciberseguridad.

Intensificar las investigaciones y recopilar datos sobre posibles vulnerabilidades ya estaba recogido en la Estrategia Nacional de Clima Espacial aprobada por el expresidente Barack Obama en 2015 y que fue actualizada en mayo de este año por la actual administración de Donald Trump.

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TORMENTA CARRINGTON

Una vez cada 150 años, un CME muy fuerte del sol, como la 'tormenta Carrington', golpea la Tierra

El proyecto de ley recuerda la ‘tormenta Carrington’ que aniquiló las operaciones telegráficas en el siglo XIX, y fija sus investigaciones en cómo una eyección de masa coronal del sol podría afectar al Estado en el siglo XXI.

En aquella ocasión, se destruyeron sistemas de telégrafos en Europa y América del Norte al recibir las descargas. Debido a que la sociedad a fines del siglo XIX no dependía de la electricidad, las consecuencias económicas fueron pequeñas. Sin embargo, el clima solar que causó estos efectos no fue una excepción. El sol emite el mismo tipo de explosiones de energía, conocidas como eyecciones de masa coronal o CME, todos los días. Al igual que el clima regular, este "clima solar" suele ser leve. Pero aproximadamente una vez cada 150 años, un CME muy fuerte del sol, como la 'tormenta Carrington', golpea la Tierra, advierten.

Con la dependencia moderna de la red eléctrica para casi todo, “el impacto de una tormenta así podría ser devastador”, reconocen los legisladores. El proyecto de ley establece un escenario de un apagón nacional que podría llevar a la muerte de millones de personas y que podría tener un impacto económico en California calculado en 2 billones de dólares. 

A nivel estatal, la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica), calculó en 100 billones dicho impacto en todo EEUU. “La Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio estima en aproximadamente una entre ocho las probabilidades de que una nueva tormenta solar tipo Carrington golpee  la Tierra en la próxima década. “El coste de no hacer frente a estas amenazas inminentes sería colosal. Afortunadamente, prepararse para este problema es tecnológicamente y financieramente factible”, señala la ley.”

Sobre otros lugares del mundo, Nuevatribuna público el top de las 20 ciudades con el PIB más expuesto.

"EL DAÑO SERÍA CATASTRÓFICO"

Con la cada vez mayor dependencia del suministro de electricidad para prácticamente todos los servicios (distribución de alimentos y agua, las comunicaciones por Internet y celulares, la prestación de servicios gubernamentales básicos, etc.), el daño que provocaría una tormenta tipo Carrington “sería catastrófico”, reconoce el Estado de California.


“El agua dejaría de correr, la comida dejaría de llegar al supermercado, las líneas telefónicas y los semáforos fallarían, y el apagón podría durar meses. Las empresas se cerrarían y ciudades como Los Ángeles se quedarían sin alimentos en cuestión de días”, señala el texto.


Los expertos coinciden en que esta amenaza es una cuestión de tiempo. La Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio predice aproximadamente una de cada ocho probabilidades de que una tormenta de nivel Carrington golpee a la tierra en la próxima década. “El costo de no hacer frente a estas amenazas inminentes sería colosal. Afortunadamente, prepararse para este problema es tecnológicamente y financieramente factible”, señala la ley.

La administración de California lamenta que desde Washington no se estén tomando medidas más contundentes. De ahí que algunos Estados, como Maine y Virginia, hayan tomado la iniciativa reforzando redes eléctricas. 

Los riesgos de las tormentas solares ya han sido reconocidos por otros organismos como Naciones Unidas y viene preocupando a otros gobiernos como el británico o Dinamarca.

En España, la Asociación Española de Protección para el Clima Espacial lleva tiempo impulsando planes de prevención.