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lunes. 27.06.2022
NUEVATRIBUNA.ES - 10.04.2009

Mientras un nuevo temblor hizo temblar el centro de Italia por tercer día consecutivo, el balance de víctimas por el devastador terremoto del lunes asciende ya a 281 fallecidos, 20 de ellos niños menores de 16 años, según informó ayer el primer ministro del país transalpino, Silvio Berlusconi. Il Cavaliere también detalló que los heridos superan los 1.500.

No obstante, lo estremecedor de tales cifras, en el cuarto día de desescombros y rescates en la región de Los Abruzos, la noticia más llamativa estuvo en Roma, desde donde el Ejecutivo ordenó a los bancos que suspendan el cobro de las hipotecas a los afectados por la catástrofe. La medida no fue idea del Gabinete italiano, y mucho menos de las entidades financieras, sino que llega impuesta por la opinión pública después de que varias víctimas denunciaran la presión de los bancos, que les han reclamado insistentemente los pagos pese a conocer sus precarias condiciones.

Según publicó el diario La Repubblica varios ciudadanos que se han quedado sin hogar en L’Aquila y en otras poblaciones lamentaron que las entidades financieras les estaban asediando con llamadas telefónicas para recordarles los días en que deben pagar los plazos de sus créditos.

Uno de los ejemplos citados por el rotativo es el de Loreto Antonini, un obrero cuya hija murió en el terremoto y que ahora se encuentra en uno de los campos para evacuados de la localidad de Tempera. Asegura que solo le quedan cinco euros, ya no tiene trabajo y que un empleado de su banco le ha llamado para recordarle que el plazo de su hipoteca vence el viernes. Francesco Colajanni, un taxista de Onna, el pueblo más afectado por el seísmo, relata asimismo que se le ha dado a entender que estarían dispuestos a embargarle incluso los escombros. Cuenta también que, en las poblaciones cercanas de Paganica y Monticchio, hay artesanos que han pedido créditos para comprar maquinaria y que desde el miércoles son perseguidos por aseguradoras y proveedores para recordarles el vencimiento.

Ya en el plano meramente institucional, mientras se aceleraban los preparativos para celebrar hoy los funerales, que estarán presididos por el cardenal secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, el presidente de la República italiana, Giorgio Napolitano, visitó las zonas afectadas.

Estoy aquí por deber, por sentimiento y para agradeceros todo lo que estáis haciendo, dijo el mandatario a los equipos de rescate que, por cuarto día consecutivo, intentaban hallar supervivientes entre los escombros.

Esto es un esfuerzo de eficiencia y de generosidad extraordinaria en el ámbito de las organizaciones del Estado y de la movilización de los ciudadanos, destacó Napolitano, que paseó por las calles de L’Aquila resguardando su cabeza con un casco.

Pese a los elogios del político, lo cierto es que la situación humanitaria dista mucho de ser óptima, puesto que, como advirtió el presidente de los hoteleros de la zona, Emilio Schirato, dentro de una semana los establecimientos que han acogido a los evacuados no podrán garantizarles ni siquiera el alimento. Para paliar tales carencias, reclamó al Estado que les conceda ayudas económicas.

Berlusconi ordena a los bancos que no cobren las hipotecas
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