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jueves 19/5/22

América Latina ordena y manda

AGNESE MARRA
La cumbre UE-ALC se presenta como una de las bazas fundamentales de España en suS seis meses de presidencia europea. Pero esta vez se han cambiado las tornas, una Europa salpicada por la crisis y una América Latina en pleno crecimiento económico. Ambos continentes se necesitan, pero ahora Latinoamérica decide cómo y en qué términos.
NUEVATRIBUNA.ES – 17.05.2010

La cumbre Unión Europea-América Latina y Caribe (UE-ALC) que se celebra lunes martes y miércoles en Madrid marcará el punto álgido de la Presidencia Europea española. Nuestro país no sólo juega el papel de anfitrión, sino que Europa confía en su ‘amistad’ con sus ex colonias y en el complejo concepto de Iberoamérica que nos ‘une’. La UE espera que España consiga que se firmen esos acuerdos que en las últimas cumbres se han quedado en el aire.

Pero España tiene de frente una compliicada tarea. La América Latina que se sienta en la mesa de negociación poco tiene que ver con la de años atrás. Lo mismo sucede con Europa, desesperada por salir de una crisis que ha salpicado hasta a las potencias ‘invencibles’.

En cuestión de números gana por goleada el ‘nuevo continente’. Sólo hay que observar los datos que ofrece el FMI para hacerse una idea de la situación. América Latina crece al 4% mientras que Europa acaba de acercarse al 0,7% y se espera que llegue al 1%. Países como Panamá o Perú tiene crecimientos del 11% y del 7% respectivamente. El líder regional (Brasil) está en el 5,5% y México, como ayer presumió el presidente Calderón, se ubica en el 4%.

Los líderes de la región latinoamericana también han cambiado bastante. Atrás quedan los tiempos de Carlos Menem o de Fernando Enrique Cardoso (ex presidentes de Argentina y Brasil) adscritos con vehemencia al Consenso de Washington y a sus respectivas políticas neoliberales. Líderes como el ecuatoriano Rafael Correa; el boliviano, Evo Morales; el brasileño, Lula Da Silva; el uruguayo, José Mujica o el polémico Chávez, ya no están dispuestos a vender barato a sus países. Las negociaciones regionales y la cooperación Sur-Sur (impulsada especialmente por Lula) están en marcha a pesar de rivalidades y más de un contratiempo. América Latina necesita a Europa, pero ahora puede decidir cómo y en qué términos.

Pruebas hay muchas, pero una de las más simbólicas fue la presión ejercida por los diez países de Unasur que amenazaron con asistir al encuentro si el presidente hondureño, Porfirio Lobo, también asistía. El 90% de los líderes de la región no reconocen el gobierno de Honduras por el pasado dictatorial que lo amparó. España tuvo que ser rápida para solucionar el problema. En apenas 24 horas decidieron llevar a cabo un encuentro independiente con los países centroamericanos al cual si asistiría Lobo para firmar los respectivos acuerdos. El mandatario de Honduras también puso de su parte anunciando que no iría a la reunión general.

España también tiene un papel complejo porque ya no es el líder regional que era entoncesy que tanto exigen desde Europa. Su indefinición intentando quedar bien con los latinoamericanos, en debates como el apoyo a Cuba, y también con los europeos en polémicas medidas como los cierres de frontera ante la inmigración y la Directiva de la Vergüenza, dejan a España en una situación ambigua que no termina de convencer a ninguno de los dos continentes.

En estos momentos el que lleva la batuta de las negociaciones y de las reivindicaciones es Luiz Inácio Lula Da Silva . A pesar de que el brasileño dejará su cargo en el mes de octubre –se celebrarán elecciones en Brasil- su papel es más fuerte que nunca en la región. En las últimas crisis latinoamericanas su labor ha sido clave. No ha tenido pudor en enfrentarse con Estados Unidos por el problema de las nuevas bases en Colombia, también se implicó en la crisis hondureña , siendo el único que consiguió devolver a Zelaya a su país. Pero sobre todo su política de integración regional, su apuesta por las infraestructuras en gran parte del continente – en las que siempre Brasil sale beneficiado- , sumado a la espléndida situación económica de su país, le han convertido en la mejor guía de los latinoamericanos.

MERCOSUR SI / MERCOSUR NO

Es precisamente MERCOSUR –formado por Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay- uno de los temas que trae de cabeza a la Unión Europea, y del que España saldría muy beneficiada si consiguiera solucionarlo. Desde 2004 Europa no negocia con el grupo del cono sur, y esta cumbre se ha convertido en la situación perfecta para retomar las cuentas pendientes.

Lo que está en juego es la ampliación del área de libre comercio, pero la piedra que siempre se ha cruzado en el camino de un posible acuerdo, ha sido la agricultura. A pesar de que la Comisión Europea calcula que el negocio podría dar un beneficio de 4.500 millones de dólares para la eurozona, hay al menos 10 países europeos que se verían seriamente perjudicados.

El primero de la lista es Francia, el país que recibe más subvenciones de la UE en agricultura. De cerca le siguen Irlanda Grecia, Hungría, Austria, Luxemburgo, Polonia, Finlandia, Rumania y Chipre, los cuales piden que los acuerdos no se firmen. El debate continuará a lo largo del día bajo el respaldo de José Manuel Durão Barroso, quien ha asegurado que la UE vigilaría que el acuerdo no tuviera efectos negativos en los productores de la eurozona.

El único país del MERCOSUR que no tiene todas consigo sobre los beneficios del acuerdo sería Argentina, que en su eterna batalla con Brasil saldría perdiendo al perder su hegemonía en favor de los brasileños que serían el principal exportador mundial de alimentos de América Latina. Si todos consiguen ponerse de acuerdo, El bloque del cono sur -con 297 millones de personas y el quinto PIB mundial- firmaría un acuerdo histórico con la Unión Europea.

CLÁUSULA DE DERECHOS HUMANOS

La negociación con los países centroamericanos también es otra de las piezas claves de la cumbre, pero tampoco está exenta de complicaciones, especialmente cuando se menciona abrir mercado a algunos productos lácteos y textiles. Aunque las conversaciones ya han comenzado, los primeros resultados se conocerán el miércoles, día en que llegará a Madrid el presidente hondureño Porfirio Lobo.

Los acuerdos con los países andinos, concretamente con Colombia y Perú se han centrado en materia de cooperación. La novedad aquí es una cláusula que ha impuesto la UE en materia de derechos humanos. Esta letra pequeña también le afecta a los países centroamericanos, y en el caso de qué ellos o los andinos no respeten estos derechos Europa podría eliminar cualquier acuerdo. De este modo parecería que la UE hace caso a multitud de ONG que no se cansan de denunciar el atentado constante que sufren en países como Colombia los derechos humanos. Sólo hace falta que esta cláusula realmente se cumpla y no quede en una bonita anécdota.

Hasta el momento los primeros acuerdos con futuro son los prometidos entre la UE y México en materia de cooperación contra el narcotráfico. El recién estrenado presidente chileno, Sebastián Piñera, ha sido uno de los primeros en ser recibidos por la UE, y tanto Zapatero como el presidente permanente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, han declarado su disposición para invertir en su país y su admiración por el trabajo de reconstrucción tras el terremoto: “El país es una gran oportunidad para empresas españolas que son líderes en sectores como la construcción y la energía”, dijo Zapatero. “Nos interesa reforzar las relaciones con Chile, especialmente en materia de energía y comercio”, decía Barroso tras el encuentro.

El que también ha querido decir algo respecto a Chile y al resto de países de América Latina, ha sido Díaz Ferrán, quien ha defendido al continente americano como “destino inversor”, frase que viniendo de quien viene no puede provocar otra cosa que no sea miedo.

LO QUE NO SE DICE EN LA CUMBRE

El programa de la cumbre UE-ALC es claramente económico. Temas polémicos como las políticas de inmigración, o incluso debates como el papel de los europeos con Cuba, han quedado en un segundo lugar que resulta un tanto alarmante.

Días antes de comenzar la cumbre se llevaron a cabo diversas reuniones entres figuras europeas y latinoamericanas en donde se debatieron los temas que los líderes regionales parecerían querer obviar.

El tema de la inmigración fue la columna vertebral del encuentro ‘Otra mirada en las relaciones Europa-América Latina’. Después de dos días de debate entre asociaciones, personalidades del Gobierno, además de la participación de varias embajadas latinoamericanas, se plantearon una serie de puntos de trabajo esenciales para mejorar las relaciones migratorias entre Europa y América Latina.

La igualdad frente a las oportunidades en el empleo, sin discriminación de trato, la aplicación rápida de los convenios de homologación de estudios, el respeto de los Trabajadores Migrantes y sus familias como imperativo ético de la Comunidad Internacional, son algunas de las peticiones que quieren hacer llegar a la Cumbre de UE-ALC, ya que son temas que afectan a mucha gente, concretamente a cuatro millones de latinoamericanos que viven en Europa y a tres millones de europeos que viven en América Latina.

En este sentido también solicitan que desde los dos lados del Atlántico se hagan esfuerzos por ordenar la inmigración, por reducir los flujos migratorios a partir de nuevas políticas estructurales y no medidas cortoplacistas y desiguales.

Diversas asociaciones de inmigrantes y de derechos humanos confían que este problema sea tratado en la cumbre de estos días, que aunque no lo tiene en su programa sí podría todavía discutirlo. En este caso España se vería en una seria encrucijada, ya que hasta ahora se ha mostrado de lado de Europa y de sus restrictivas políticas migratorias, hecho que ha dolido a más de un país latinoamericano.

América Latina ordena y manda
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