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Albión republicana

Miembros de Republic protestando el día del “Jubileo de diamantes” de la reina (60º aniversario de la proclamación de Isabel II como reina). Fotografía tomada el 3 de junio de 2012, cerca de London Bridge. (Autor: Republic; Copyright: CC BY SA 4.0).
Miembros de Republic protestando el día del “Jubileo de diamantes” de la reina (60º aniversario de la proclamación de Isabel II como reina). Fotografía tomada el 3 de junio de 2012, cerca de London Bridge. (Autor: Republic; Copyright: CC BY SA 4.0).

Anna Whitelock, historiadora de la monarquía inglesa, afirma que “no se puede descartar que la monarquía esté potencialmente en sus últimos momentos”

El 21 de abril de 2018, la reina Isabel II de Inglaterra cumplía 92 años. Con 66 de servicio al Reino Unido y a los países de la Mancomunidad Británica de Naciones, su reinado es el más largo —supera la marca del de la reina Victoria— de la milenaria monarquía inglesa. Ante la evidente encrucijada que representa para la institución la avanzada edad de la soberana, se multiplican en los medios de opinión y en la prensa británica las apuestas respecto a lo que ocurrirá en los próximos dos o tres años. Unas voces se inclinan por la abdicación de Isabel II en el heredero oficial al trono, el Príncipe Charles Philip Arthur George Mountbatten-Windsor, Príncipe de Gales, mientras que otras recuerdan las declaraciones de la reina en el pasado, cuando en 1947 afirmó que “toda mi vida, sea larga o corta, la dedicaré a vuestro servicio”, o cuando aseguró en 1953, el día de su coronación, que “a lo largo de toda mi vida, y con todo mi corazón, me esforzaré por ser digna de vuestra confianza”, y se muestran convencidas de que su reinado acabará en su lecho de muerte. Mientras tanto, la casa real rehúsa hacer comentarios al respecto, y mantiene en el terreno de lo enigmático los planes de la reina.

Una de tantas voces, una que se sale de la oficialidad de las grandes cabeceras y los programas de debate en radios y televisiones, la de la Dra. Anna Whitelock, historiadora de la monarquía inglesa, profesora en la Universidad de Londres y directora del London Centre for Public History and Heritage, que fue más lejos. En 2016, en unas declaraciones calificadas de “extravagantes” por el medio que las publicaba entonces, la Dra. Whitelock aseguraba que “en torno al 2030 habrá clamores más enérgicos por la erradicación de la monarquía [inglesa]”. Según dicho medio, la profesora argumentó que el aprecio del pueblo inglés por la institución estaba reservado a la reina y, por tanto, a su muerte (o tras su abdicación), con Charles como rey, dicho aprecio caería en picado y probablemente se produciría una crisis constitucional. De hecho, por respeto a la reina, se evita el debate público sobre la relevancia de la monarquía en una sociedad moderna como la inglesa, o se obvian cuestiones como “¿para qué demonios queremos este tipo de familia, que no ha sido votada?”, señalaba la profesora. Además, ausente Isabel II, desaparecidas del país las generaciones de mayor edad, tradicionalmente más identificadas con ella y con la institución que representa, surgirán voces críticas que vendrán a acrecentar la presión sobre la monarquía y la desafiarán, a tal punto que la Dra. Whitelock considera que “no se puede descartar que la monarquía esté potencialmente en sus últimos momentos”.

En todo caso, la inglesa no es una sociedad monolítica, tampoco respecto a la valoración de la monarquía y la familia real. Graham Smith es el director general de Republic, una organización que reivindica un “jefe de estado electo” para sustituir al hereditario, y que presiona, según se recoge en su portal electrónico, para “conseguir la abolición de la monarquía británica, en favor de una república democrática”. Con miembros procedentes de todas las tendencias políticas, afirma representar a un estimado de 10 a 12 millones de republicanos y republicanas de Gran Bretaña. En recientes declaraciones a Wikitribune, Smith asegura que la organización pasó de reunir un par de cientos de miembros en el 2003, a contar hoy entre 4.000 y 5.000, a los que hay que sumar unos 40.000 seguidores y seguidoras. En dichas declaraciones, Smith reconocía que “no somos un país de republicanos, pero tampoco somos un país de monárquicos; estamos en un país de gente a la que no le importa demasiado [la cuestión]”.

A lo largo de las últimas décadas la valoración popular de la reina Isabel II ha tenido altibajos

Efectivamente, a lo largo de las últimas décadas, tal como indica la Dra. Whitelock, la valoración popular de la reina Isabel II ha tenido altibajos, pero ha sido elevada en general. Según las series históricas, ofrecidas por IPSOS en 11 encuestas realizadas entre 1992 y 2016, a la pregunta “¿Está satisfecho/a con la manera en que la reina realiza su trabajo como monarca?”, una media del 78,5% de los/las encuestados/as se mostraba satisfecho/a. En dichas series, el momento más bajo se sondeó en marzo de 1998, pocos meses después de la muerte de Diana de Gales, la “princesa del pueblo”, tal vez por la tibia reacción de la corona ante el luctuoso accidente, cuando la satisfacción con el trabajo de su titular alcanzó el 66% de los/las preguntados/as. En cambio, en 2012, año de celebraciones monárquicas por el “Jubileo de diamantes”, o 60 aniversario del reinado de Isabel II, la satisfacción popular llegó a la cota del 90%, en sendas encuestas realizadas en junio y noviembre de ese mismo año.

Muy distintamente, y en 1997 precisamente (poco antes de la muerte de Diana), la popularidad del príncipe Charles se encontraba en momentos bajos, con solo un 42% de los/las preguntados/as que se mostraban satisfechos/as con su trabajo como Príncipe de Gales. La media de las series que ofrece IPSOS, en 5 encuestas realizadas entre 1997 y 2012, alcanza un 60,6% de satisfacción con el desempeño de sus funciones, lo que supone casi 18 puntos menos de popularidad respecto de la reina madre.

Sin embargo, para hacernos una idea de cuál es la situación actual, y hasta qué punto son acertadas las previsiones de la Dra. Whitelock o las afirmaciones de Smith, disponemos de las últimas encuestas, realizadas en mayo de 2018 por YouGov para la organización Republica. Así, a la pregunta de “¿Cuánto le gusta, si es que le gusta algo, la reina?”, un 60% de las personas encuestadas manifiesta gustarles algo Isabel II, y de ellas solo la mitad o, lo que es lo mismo, un tercio del total (33%), afirmaba “gustarle mucho”. Al mismo tiempo, un 28% manifestaba no tener ninguna opinión y un 9% se inclinaba por afirmar que no le gustaba nada.

Al mismo tiempo, “pensando en quién debería suceder a la reina”, se preguntó “¿cuál de las siguientes opciones refleja mejor su visión?”. Dichas opciones las integraban el príncipe Charles, y “alguien diferente”. Pues bien, solo el 37% de las personas encuestadas preferían al Príncipe de Gales, mientras que el 46% preferían a algún/a otro/a heredero/a, y un 17% no sabía qué responder.

Por otra parte, y aunque según las 27 encuestas que IPSOS realizó entre 1993 y 2016 respecto a las preferencias de la población por la monarquía o la república, una media del 17,9% optó por la república y del 73,2% por la monarquía, mientras que no lo sabía una media del 8,15% de las personas encuestadas, la de 2018, efectuada por YouGov para Republic, refleja una realidad ligeramente diferente. Mientras que en las de IPSOS se preguntaba si “¿Preferiría que Gran Bretaña se convirtiera en una república o que siguiera siendo una monarquía?”, en la de YouGov la cuestión era la siguiente: “Si la monarquía terminara después del reinado de la actual reina, ¿se sentiría feliz, decepcionado/a, o no le importaría en cualquier caso?”. Pues bien, según esta última, solo el 55% se sentiría decepcionado o muy decepcionado si efectivamente fuera el fin de la monarquía, mientras que el 16% se sentiría feliz. De la misma manera, a un 24% no le importaría que ocurriera una cosa o la contraria, y un 6% no supo decirlo.

Así pues, si el príncipe Charles accede finalmente al trono tras la desaparición o la abdicación de la reina Isabel II, es muy probable que el descontento popular crezca, tal como auguraba la profesora Whitelock, aunque es difícil profetizar el fin de la monarquía a partir de la constatación de su impopularidad, y tras su posible coronación. En todo caso, la reina Isabel II podría designar a última hora un sucesor distinto a su primogénito, el cual, por lo demás, cumplió 70 años el pasado noviembre. Sin embargo, según las encuestas de 2018, la posibilidad del fin de la monarquía parece más cercana, puesto que retratan a un país dividido entre los que se manifiestan decididamente partidarios de la monarquía (55%) y los que no la desean por más tiempo, no les importa lo más mínimo o no saben a qué atenerse (45%). De esta manera, parecen acertadas las valoraciones del director general de Republic, Graham Smith, cuando asegura que a una parte importante de la población del Reino Unido le preocupa poco o nada la familia real y la monarquía. Y lo mismo ocurre con la valoración que hace su organización, cuando recurre a una de las últimas cuestiones de dichos sondeos de 2018, es decir “¿Cuánto interés tiene, si tiene alguno, en la boda del príncipe Harry con Meghan Markle?” (que se celebraría el sábado 19 de mayo pasado, poco después de la fecha de la encuesta), y a la que solo un 32% responde tener algo o mucho interés, para afirmar que “el romance del público [inglés] con la Familia Real ha llegado a su fin”.

Por Ricardo Molina Pérez


Fuentes: Express | Wikitribune | Republic | Ipsos