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sábado 21/5/22

"La sociedad europea no reacciona ante la ultraderecha"

AGNESE MARRA
El profesor de Teoría Política de la Pompeu Fabra, Ricard Zapata, analiza con nuevatribuna.es el polémico resurgimiento de la ultraderecha europea. Según el especialista la "democracia sufre una grave crisis en la que se tiene que entender que la ultraderecha no es ninguna respuesta de la sociedad sino que forma parte del problema".
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NUEVATRIBUNA.ES- 19.06.2009

La resaca de las elecciones europeas sigue dando de que hablar. El importante retroceso de la socialdemocracia europea frente a un incipiente surgimiento de partidos de ultraderecha y ante una clara victoria de la derecha neoliberal ha provocado diferentes reflexiones.

En la última semana diversos incidentes como los ataques racistas contra rumanos perpetrados en Belfast, la aparición en Italia de patrullas vecinales de clara tendencia fascista, o aquí en España el juicio de Hammerskin en el que se señala la vitalidad de algunas bandas neonazis en nuestras fronteras, hacen saltar la alarma roja dentro de un contexto de crisis económica y social que incita al auge de este tipo de ideologías.

Hasta ahora los inmigrantes se han convertido en el caballo de batalla de los discursos de los grupos ultraderechistas, por ello nuevatribuna.es se ha puesto en contacto con Ricard Zapata, profesor Titular de Teoría Política en el Departamento de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Pompeu Fabra y director del primer master oficial de Cataluña sobre Inmigración.

El experto diferencia entre los síntomas que se perciben en la sociedad de forma individual, de forma organizada, como los grupos neonazis y en los partidos políticos.

Según Zapata más que un resurgimiento de la ultraderecha, de lo que se puede hablar es de la entrada de partidos con un claro mensaje anti inmigrantes: “La novedad no es la existencia de estos partidos, sino que ahora sean competidores reales del poder político y pongan en jaque a los partidos tradicionales”.

Según Zapata este fenómeno tiene su primer síntoma en 2004, cuando por primera vez Jean Marie Le Pen consiguió poner contra las cuerdas a los partidos tradicionales. “en estos momentos esa tendencia que se inició con Le Pen se consolida en otros países”.

LOS DISCURSOS DE LA ULTRADERECHA

En esta ocasión hay un nuevo actor en juego: la crisis económica. “Para mí lo más preocupante es que esta nueva situación política se produce en un contexto socioeconómico de crisis en el que los partidos de ultraderecha manejan dos discursos muy claros que calan entre la población más desfavorecida y más ignorante”.

El profesor se refiere por un lado al discurso identitario y por otro al socioeconómico. “El discurso identitario siempre se usa con más fuerza en épocas de crisis”, dice Zapata recordando la conocida frase de Le Pen de ‘yo nos soy xenófobo, soy francófilo’: “En ese caso más que un discurso anti inmigrante, utilizaba una retórica pro identidad francesa”.

Según el profesor de la Pompeu Fabra, lo “verdaderamente preocupante” es que ante una crisis económica ambos discursos crean unos lazos muy fuertes que en el que “las masas más desfavorecidas, con educación baja, no tienen capacidad para asumir una posición crítica, y pueden ser fácilmente manipulables por cualquier impostor populista”.

De este modo, Zapata señala como los partidos tradicionales están perdiendo muchos elementos de comunicación, y por otro lado, indica como a nivel social “se enciende una bombilla intermitente en Europa” donde aparece una ciudadanía que es incapaz de tener una actitud crítica ante los comentarios xenófobos que se escuchan con más asiduidad: “Tanto con su silencio, como al elegir adherirse a estas ideologías, podemos ver como la sociedad no reacciona ante la ultraderecha”.

LA INSTITUCIONALIZACIÓN DE LA XENOFOBIA

Mientras en 2004 Le Pen escondía su xenofobia declarándose “francófilo”, en 2009, los nuevos partidos ultraderechistas no hacen un esfuerzo semántico por enmascarar sus ideas. En estos momentos podemos escuchar como el líder del partido ultraderechista holandés insulta al mundo islámico y escribe documentos fascistas de los que presume: “El problema es que antes los comentarios que se hacían en la esfera privada ahora se hacen en la esfera pública, nadie dice nada, los votan y se corre el peligro de institucionalizar la xenofobia”, explica Zapata.

El profesor de Teoría Política insiste en que el problema es otro: “la reflexión que tenemos que hacer es la capacidad que pueden tener las democracias liberales para gestionar todo esto. Los partidos ultraderechistas no son una respuesta de nada, sino que forman parte del problema”.

Según Ricard Zapata el gran problema al que se enfrenta la democracia europea es el de buscar instrumentos que regulen lo que está sucediendo: “Tenemos muy claro que hay que ilegalizar partidos que no denuncian la violencia terrorista, sin embargo permitimos que en nuestra democracia existan partidos con discursos claramente anti derechos humanos. La Unión Europea tiene reaccionar rápidamente porque si no lo hace pasaremos una línea que ya no será democracia”.

“Los partidos tradicionales deben unirse, dejar al margen sus diferencias y entender que la ultraderecha forma parte de los problemas de la democracia, no pueden permitir que el marco democrático esté en peligro”, insiste el profesor de la Pompeu Fabra.

La abstención sufrida en las últimas elecciones europeas es un síntoma más de la “crisis de democracia” que padece Europa: “La falta de votos siempre es un problema democrático, y en este caso creo que se debe a dos cuestiones. Por un lado los partidos tradicionales han sido incapaces de ofrecer respuestas concretas a problemas concretos, y por otro lado el auge de los discursos identitarios y socioeconómicos que calan con mucha más facilidad en esta situación de crisis”.

"La sociedad europea no reacciona ante la ultraderecha"
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