miércoles 21.08.2019
EDMUNDO FAYANAS ESCUER

La bomba hídrica norteamericana

28.11.1010

Estados Unidos tiene actualmente el 40% de sus ríos y lagos contaminados. Siendo muy peligrosos para actividades como la pesca, la natación o para su consumo Por ejemplo, el canal del Amor, en las cataratas del Niágara, padece un alto grado de contaminación ya habitual en los acuíferos de la zona. Tan sólo el 2% de los ríos y arroyos del país siguen su curso en su estado natural original.

Hace treinta años, el Congreso de los Estados Unidos aprobó el Acta del Agua Limpia. Se establece como objetivo la restauración y mantenimiento de la integridad química, física y biológica del agua del país.

La contaminación

Estados Unidos se encuentra, que en 1982, el 45% de los grandes sistemas públicos de agua abastecidos por mantos freáticos están contaminados con productos químicos orgánicos que plantean amenazas potenciales para la salud. Es habitual que el agua potable de los grifos esté contaminada por plomo, bacterias fecales y otros contaminantes nocivos.

En 1990, el 2,4% de los pozos rurales utilizados para sacar agua doméstica, contienen niveles peligrosos de nitratos, que causan un desorden en la sangre de los niños. Se encuentran residuos de plaguicidas a niveles que pueden ocasionar problemas de salud en algunos pozos. Se encontró un producto de degradación, el herbicida DCPA que es utilizado principalmente en jardines y prados.

Los sistemas sépticos, las fugas en los tanques de almacenamiento subterráneo, los derrames de sustancias químicas industriales, las filtraciones de los vertederos de residuos sólidos y peligrosos, los terrenos baldíos donde alguna vez funcionaron industrias como fundiciones, plantas de destilación de alquitrán, de hulla altamente contaminante, los nitratos, plaguicidas y bacterias, han alterado la calidad de las aguas subterráneas y de superficie a lo largo de todo el país.

Muchas ciudades siguen arrojando sus aguas residuales sin ningún tipo de depuración. Los desagües de Nueva York siguen vertiendo el agua de las tormentas mezcladas con aguas residuales al río Hudson.

La escasez de agua

El 88% de su población recibe el agua potable de sistemas públicos de agua, mientras que el resto se provee de pozos privados. Alrededor de la mitad del Estado recibe el agua potable de aguas superficiales y la otra mitad de aguas subterráneas.

El agua subterránea presenta diversos problemas, como:

La extracción de los acuíferos es a mayor ritmo que la naturaleza los recarga, produciendo una sobreexplotación, que ocasiona la disminución del agua en grandes zonas como, Chicago-Milwaukee, cuenca del Alburquerque, Nuevo Méjico, acuífero Sparta de Arkansas, Lousiana y Mississippi.

La intrusión del agua salada en los acuíferos costeros, como ocurre en la costa atlántica de Cop Code a Miami, Long Island, New York, en el Pacífico, Houston, Galveston en Tejas, Baton Rouge en Louisiana, Phoenix en Arizona, hace que ésta pierda potabilidad para su uso humano e incluso para el regadío.

La reducción de sus aportaciones hídricas de agua superficial en ríos y humedales, lo que provoca un serio deterioro medioambiental de estos.

El hundimiento del suelo es irreversible pues los sedimentos de los mantos acuíferos se compactan y la capacidad de almacenamiento se reduce para siempre.

Estados Unidos presenta ya un déficit de agua subterránea, calculado para el año 2000, en 1.300 millones de m3 anuales, la mayor parte se acumula en el acuífero Ogallala. La sobreexplotación también ha alterado el sistema de los Everglades de Florida, produciéndose la ruptura del equilibrio ecológico de la región. El acuífero transfronterizo entre Canadá y Estados Unidos, el Abbootsford también está fuertemente contaminado, debido a la agricultura e industrias de la zona.

En algunas partes de Florida, San Antonio, Tejas, Alburquerque, Nuevo Méjico, las aguas subterráneas son la única fuente disponible. La escasez de ésta lleva a disputas entre usuarios y proveedores. Los agricultores en las llanuras altas de las praderas comienzan a abandonar la agricultura de irrigación.

El agua es considerada en Estados Unidos una mercancía más, por lo tanto sujeta a la ley de la oferta y la demanda, no un bien social, lo que provoca grandes conflictos llegando a veces al enfrentamiento armado. Los costes del bombeo del agua subterránea aumenta cada vez más y los pozos cada vez rinden menos, porque el agua se encuentra cada vez a mayor profundidad.

Sirva como ejemplo la ciudad de Tucson que padece una gran crisis hídrica. Depende totalmente de los acuíferos de la zona, los cuales incrementan fuertemente los niveles y ritmos de extracción. Esto origina que se tenga que profundizar más, pasando de los 150 metros de media a los 450 metros para encontrar agua, lo cual la encarece muchísimo, haciéndola menos atractiva económicamente y es un claro síntoma de agotamiento. ¿Qué pasara cuando se agote?

La desertización

A lo largo de Estados Unidos aumenta la desertización debido al mal uso del agua, como por ejemplo, sucede en Utah y Oklahoma, en el sur de California y Arizona, Nuevo Méjico, Tejas y Nevada. El cinturón de salinidad comienza en algunas partes de las praderas canadienses, lago Manitoba, Alberta, etc., se extiende por la Hagh Plains, y llega a la desembocadura del río Grande, en la frontera con México.

En Alburquerque (Nuevo Méjico) se calcula que los niveles de sus acuíferos habrán descendido unos veinte metros para el año 2020. Las principales ciudades de este Estado no tendrán agua.

En el Paso (Tejas) las fuentes se habrán secado para el 2030. La escasez será extrema en el noroeste de Kansas. Se plantea hacer un trasvase desde el río Missouri. Este río ya se encuentra sobreexplotado y plantea grandes dificultades para esta alternativa.

El sistema de acuíferos del sureste de Florida dan actualmente unos 6.600.000 litros / minuto, sobrepasando los de recarga, poniendo en cuestión su futuro funcionamiento.

Ante los problemas hídricos, los norteamericanos se plantean alternativas como la del gobernador de Alaska, Walter Hickle que estudió la posibilidad de trasvasar agua del río Koper, hasta California por medio de una conducción submarina. El presupuesto era de 100.000 millones de dólares. El agua de esta conducción cuesta unos 2,43 dólares el m3. Ese precio hace inviable cualquier trasvase.

Un estudio reciente ha calculado el coste económico de la modernización y mantenimiento adecuado de las redes de agua en los Estados Unidos. Su coste es de 270.000 millones de dólares, la modernización de las instalaciones de tratamiento de agua, en 265.000 millones, la renovación de la red de agua potable y en bastantes más miles de millones que los anteriores conceptos el proceso de descontaminación de las aguas superficiales y subterráneas.

Como vemos, larga y costosa va a ser la solución hídrica en Estados Unidos, donde se impone una nueva política hídrica, que pasa por considerar el agua como un bien social y un derecho humano fundamental y no una mercancía. Las prácticas de una nueva cultura del agua acabarán por imponerse ante la realidad.

Acuerdos internacionales

Los cambios de utilización de los recursos hídricos afectan las relaciones internacionales norteamericanas con Canadá y México. Las cuencas compartidas generan disputas a pesar de los acuerdos binacionales sobre aguas compartidas.

En las aguas fluviales compartidas con Méjico hay problemas. Existe un acuerdo entre los dos países firmado, en el año 1944, que regula la utilización de los ríos Colorado, Tijuana y Bravo.

El Tratado asignó a México unos 1.850 millones de m3 anuales (con 246,7 millones de m3 adicionales en tiempos de abundancia), que significa un 10% del flujo anual del río Colorado, pero no menciona nada de la calidad de las aguas que llegan a su territorio.

En la cuenca del río Tijuana no hay acuerdo sobre la distribución del agua de la cuenca, pero si lo hay con el río Bravo. Tampoco hay acuerdo en las cuencas de los ríos Santa Cruz y San Pedro. En 1997, se firmó un acuerdo sobre las aguas subterráneas transfronterizas. Como podemos comprobar, la situación es muy complicada y de difícil solución por la escasez de agua de la zona ya sea en aguas superficiales o en acuíferos y sobre todo por los altísimos niveles de contaminación que presentan en esta zona.

California

Los acuíferos de California se secan. El río Colorado está explotado al máximo y los niveles de agua subterránea del valle de San Joaquín en California han descendido, en algunas zonas, más de diez metros en los últimos cincuenta años.

California mueve cada año unos 53 billones de litros de agua dirigidos hacia el sur. Los recoge en más de 1.200 embalses. Su economía es la séptima del mundo, con un PIB superior al billón cien mil millones de dólares, proporcionando el 55% de las frutas, frutos secos y verduras de los Estados Unidos, siendo el sexto exportador agrícola del mundo debido al cultivo intensivo, en una región que tiene solamente 50 cm3 de lluvia al año.

El uso y abuso de las reservas subterráneas en el Valle Central ha provocado la pérdida de más de un 40% de su capacidad de almacenaje de todos los embalses artificiales del Estado. En 1998, el ministerio californiano de recursos hídricos anunció que a menos de encontrar nuevas reservas, el Estado tendrá que hacer frente de aquí al año 2020, a una escasez de agua prácticamente equiparable al volumen de lo que sus pueblos y ciudades están consumiendo hoy día.

California es un ejemplo de despilfarro hídrico y mucho tendrán que cambiar sus prácticas para que no tenga problemas de agua.

EL acuífero Ogallala

Ogallala es un vocablo de los indios sioux. Este acuífero es el mayor de los Estados Unidos, abarcando una superficie de más de medio millón de km2, desde el norte de Tejas hasta Nebraska y Dakota del Sur, conteniendo un volumen de agua equivalente al del lago Hurón.

Estos años ha visto disminuir sus aguas por la sobreexplotación en las grandes llanuras cerealistas del país. El uso de agro tóxicos como el Glifosfato (éste fue utilizado como exfoliante por las tropas norteamericanas en la guerra de Vietnam, cuyas consecuencias aún se dejan sentir en el medio ambiente de esos países) ha contaminado gravemente el acuífero. Esta sobreexplotación ha hecho disminuir sus reservas hasta treinta metros en algunas zonas.

El Ogallala no es un lago subterráneo, es una estructura esponjosa, cuya formación se inició hace más de veinte millones de años por el deslave gradual de lava y arena de las Rocallosas. La mayor parte de su contenido de agua es fósil. Tratándose de agua fósil, la recarga del acuífero es muy lenta, en consecuencia, una rápida extracción produce un gran daño en él.

Después de la Segunda Guerra Mundial, comienza el uso intensivo del acuífero y hoy en día su agua permite irrigar más de seis millones y medio de hectáreas dedicadas al maíz, sorgo, soya y trigo. Se calcula que su potencial productivo se agotará, hacia el año 2040. Para ese año la población de los Estados Unidos llegará a los 510 millones de habitantes. Este agotamiento provocará una fuerte reducción de la superficie cultivable por habitante, pasando de las 0,7 hectáreas por habitante a solamente 0,3 hectáreas per cápita, pues ante la falta de riego muchos campos serán abandonados y dejarán de producir o su productividad será muy baja.

La extracción de agua excede actualmente en un 160% a la tasa natural de recarga y el nivel del manto desciende rápidamente. De continuar esta tendencia, dejará de ser un acuífero productivo en menos de treinta años. Muchos granjeros en las praderas altas están abandonando la agricultura irrigada, al darse cuenta de las consecuencias de un bombeo excesivo y de que el agua no es un recurso inagotable.

El investigador Bernardo Qualiotti explica que el 95% del agua potable de Estados Unidos es subterránea. Las fuentes se están secando debido a que los agricultores sacan el agua más rápido de lo que las lluvias rellenan sus depósitos. El Ogallala, fuente principal de abastecimiento del suroeste norteamericano, se está reduciendo a razón de doce mil millones de metros cúbicos por año. Históricamente, la sostenibilidad de los acuíferos no ha sido una preocupación primordial.

El río Colorado

El río Colorado nace en las montañas Rocosas a una altitud de unos cuatro mil metros y fluye aguas debajo de la cara occidental con destino al golfo de California y al océano Pacífico.

La cuenca del Colorado tiene una extensión de 632.000 km2. Proporciona agua a unos treinta millones de habitantes. Son las aguas más vigiladas y medidas de los Estados Unidos, pero que han provocado grandes disputas desde la antigüedad.

El río Colorado ha destacado por sus pesquerías durante dos mil años, sin embargo ahora es un lugar triste, desecado, envenenado por la sal y contaminado. No hay más que llanos de barro resquebrajado, que no son más que andurriales. Nada recuerda su anterior riqueza pesquera.


El agua que baja por el río Colorado, desde Estados Unidos, está regulada en volumen y en calidad, por acuerdos internacionales, pero a menudo queda por debajo del volumen establecido y es más salado de lo permitido. Las ciudades y los campos norteamericanos, las piscinas de Los Ángeles y la generación de electricidad para Las Vegas, le absorben el 90% de su caudal y esta tendencia es creciente.

uando llega a México ya queda muy poca agua. Esta es utilizada por las poblaciones y la agricultura a través de unos canales de hormigón que la distribuyen a casi 200.000 ha. del desierto mexicano, reproduciendo así lo que los norteamericanos ya han hecho, creando explotaciones agrarias en lugares donde deben tener otros cultivos.

Por una complicada serie de regulaciones, leyes y acuerdos, algunos de ellos de dudosa legalidad, California adquirió el “derecho” a un mínimo de riego de 4.400.000 pies de acre, llueva o no llueva. La evaporación del río y del agua embalsada en sus numerosas presas varia año a año, pero en promedio sirve para regar alrededor de dos millones de pies de acre (es una medida inglesa de superficie, equivalente a 447 metros cuadrados).

Del río Colorado surge un trasvase hacia California que tiene una longitud de 540 km y un coste de 4.000 millones de dólares. El sistema de transferencia de agua es el más largo y costoso, teniendo una capacidad para transportar agua para más de dos millones de pies de acre, si bien ha estado funcionando sólo en sus tres cuartas partes de su capacidad.

En los años malos, es utilizado totalmente por el sistema de utilización hidroeléctrica dejándolo seco. Las asignaciones por Estado son: California 4.400.000 millones de pies de acre, Colorado unos 3.881250 millones, Arizona unos 2.800.000 millones, Utah unos 1.725.000, Méjico unos 1.500.00 millones, Wyoming unos 1.050.000 millones, Nuevo Méjico unos 843.750 millones y Nevada con unos 300.000 millones de pies de acre.

Estados Unidos utiliza el río Colorado para regar los desiertos de Arizona y California, pero también para llenar las piscinas y fuentes de los Ángeles y Las Vegas.

Muchos piensan en Estados Unidos que el vertido de agua de los ríos en el mar es un desperdicio, reclamando que los mayores ríos del noroeste de Canadá sean canalizados hacia el sur para regar los campos secos.

El río Misisipí

Es el río más grande de América del Norte, drenando la mitad del territorio norteamericano. Posee importantes afluentes, Missouri, Arkansas y Ohio, desembocando en el golfo de México.

Se plantean recuperar el cauce antiguo del mismo, al final de su recorrido. Pero presenta grandes dificultades. Desde hace tiempo, el mundo científico aboga por la restauración de los humedales que han desaparecido, debido al encauzamiento que ha ido sufriendo el río a lo largo del tiempo. Así el fango que transporta el río, vuelva a inundar por completo unos humedales hambrientas de sedimentos y defienda a la ciudad de Nueva Orleáns de catástrofes como la ocurrida anteriormente a su desecación.

Louisiana asume que tras la catástrofe del huracán Katrina y el previsible aumento del nivel del mar por el cambio climático, es necesario recuperar los humedales para garantizarles su nivel de supervivencia.

Lo importante es dejar de malgastar los 120 millones de toneladas de fango que el río transporta cada año y que se pierden en el golfo de México. El desvió haría que las aguas ricas en sedimentos, fueran a parar a los humedales, con la gran capacidad de fertilidad que tienen esas tierras.

Unos 400 km antes de la desembocadura, el río deja de recibir agua y empieza a soltarla por medio del canal principal del delta y por sus brazos, como el río Atchafalaya que desemboca más hacia el oeste en la bahía del mismo nombre.

Que el Misisipí fluya hacia el Atchafalaya es muy importante para los humedales, pero dejaría a muchas ciudades como Batton Rouge y Nueva Orleáns sin una vía de comunicación fluvial. Los científicos proponen que se desvíe más abajo de Nueva Orleáns, pero la dificultad es la navegabilidad del río.

El desastre del Katrina hace que todo el mundo sea más flexible y se busque un equilibrio entre recuperar nuevamente los humedales de cuya función ahora se han dado cuenta. Esto se debe conjugar con el desarrollo económico de la zona, teniendo en cuenta que dispone de una potente industria petrolífera vital para el funcionamiento del país y el río Misisipi juega un papel muy importante como vía de comunicación.

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