Nuevatribuna

Los márgenes de mejora de la Operación Chamartín

Frente al "Mas Madrid" de Carmena, Pepu Hernández lanza el "Mejor Madrid", calidad frente a cantidad

Pepu Hernández está cuadrando el círculo de su oferta electoral en forma muy inteligente. Después del papel del Grupo Socialista en el Ayuntamiento de Madrid, apoyando puntualmente al gobierno de Ahora Madrid aunque, formalmente, desde la oposición, diferenciarse ahora de ese grupo, o lo que quede de él, se antojaba realmente complicado. Y máxime cuando el PSOE y Manuela Carmena están encaminados a entenderse en el próximo futuro, en el mejor de los casos, es decir si los grupos de la derecha no logran formar gobierno.

Por eso, ni era posible, ni creíble, para Pepu Hernández, presentar una enmienda a la totalidad de la acción política de Carmena ni era lógico dejar de criticar esa gestión aunque solo fuera porque, al fin y al cabo, van a disputar una parte del electorado de la izquierda. De ahí la inteligencia del mensaje inicial, al menos, de la precampaña electoral. Frente al "Mas Madrid" de Carmena, Hernández lanza el "Mejor Madrid", calidad frente a cantidad y, sobre todo, un "si, pero....." que no descalifica una gestión de Carmena que, en ocasiones importantes, ha apoyado el PSOE, pero que introduce un elemento nuevo en el mercado electoral: el PSOE va a aportar valor a un posible gobierno de la izquierda. Nadie podía dudar de eso, pero era necesario decirlo. Como digo, inteligente.

Y ese criterio también lo aplica Pepu Hernández a la Operación Chamartín, según ha tenido ocasión de decir en varias entrevistas en las que le han preguntado por el tema. Como en una entrevista "multi tema" no es posible explicar con detalle las cosas y solo da tiempo a esbozar las ideas, hemos conocido que a Pepu Hernández no le gusta la actual Operación Chamartín, que no la apoyaría y que querría mejorarla, pero, lógicamente, no ha dado muchos más detalles de cómo piensa él que podrían ser esas mejoras. Ni se lo han preguntado ni el ámbito de esas entrevistas creo que diera para el menudeo.

EL REGRESO A LOS ORÍGENES

Como declaración de principios, parece importante que rechace la nomenclatura de Distrito Castellana Norte y reclame la de Operación Chamartín, pidiendo, además, un regreso a sus orígenes. No hay que olvidar que este origen es el de una administración socialista del Ministerio de Fomento, a través de Renfe, quien, en el ya lejano 1993, adjudicó a una entidad bancaria la realización de ese proyecto. El fracaso de esa adjudicación puede justificarse ahora diciendo que el problema no estuvo en el origen si no en las cosas que han pasado, y sobre todo en las que no han pasado, durante estos más de veinticinco años. Esta idea del origen también la encuentro inteligente.

Porque, además, esa "Operación Chamartín" le sirve a Hernández para transformarla en una "Oportunidad Chamartín" de donde hay que deducir que cree en esa operación pero, obviamente, mejorada, no como está prevista actualmente. Y aquí surge la pregunta: ¿Como entiende Pepu Hernández que habría que mejorarla?. Desde luego, no seré yo quien la conteste, ni en su nombre, ni tratando de interpretar sus palabras. Pero si me atrevo a señalar algunos márgenes que tendría para proponer mejoras en varios ámbitos.

MEJORAS DE LA OPERACIÓN CHAMARTÍN

¿Cómo puede explicar la Administración Pública que no utilice el suelo público para que se hagan viviendas protegidas, por lo menos, hasta la proporción que obliga a los suelos privados?

En primer lugar, la propia concepción urbanística y su forma de tramitarla mediante una simple modificación puntual del Plan General de Urbanismo. Prestigiosos urbanistas, como Eduardo Mangada, Jesús Gago o Félix Arias la han criticado con rigor en estas mismas páginas. Son personas que trabajaron con gobiernos de izquierda en el reequilibrio urbanístico de la ciudad y de la Comunidad de Madrid en los años ochenta. Precisamente, equilibrio es un criterio al que se ha referido Pepu Hernández como una necesidad para aplicar el principio de igualdad en Madrid. Pero, incorporar unos nuevos 2.662.578 m2 de viviendas y oficinas en el norte de Madrid puede explicarse desde cualquier punto de vista, menos en el de equilibrar la ciudad.

Porque una recalificación de suelo de ese calibre en una parte de Madrid supone un cambio de modelo territorial, lo que obligaría a que se incorporase en una revisión, al menos parcial, del Plan General y no en una modificación puntual del mismo, cosa de la que, recordemos, era partidario el propio PSOE en su programa electoral municipal de 2015. Cosa nada extraña si acudimos al artículo 68 de la Ley 9/2001 de Suelo de la Comunidad de Madrid en que se puede leer que el Plan General se revisará “siempre que se pretenda introducir en él alteraciones de los elementos de la ordenación estructurante que supongan modificación del modelo territorial adoptado”.

Pues, ¿Y que es introducir un Centro de Negocios de cerca de 1.500.000 m2 en el norte de Madrid mas que una alteración de la estructura de la oferta terciaria en la ciudad?. Pues bien, aquí tenemos un primer margen de mejora: planteen la Operación Chamartín en una revisión, aún parcial como dice la Ley, del Plan General y se podrán estudiar sus efectos y equilibrarlos con otras operaciones en otras partes de la ciudad, algunas en estudio, como la Operación Campamento, y otras posibles como las propias  instalaciones ferroviarias del sur de Madrid.

Pero es que, también existe desequilibrio con respecto a los barrios aledaños a la zona de la Operación Chamartín. La citada Ley de Suelo de la CAM dice en su artículo 39 b) que “la determinación del coeficiente de edificabilidad vendrá establecida discrecionalmente por el planeamiento general en función de las estrategias propuestas y por comparación con los coeficientes de edificabilidad de las áreas homogéneas colindantes, si las hubiera”.

Bien, pues las hay: El coeficiente de edificabilidad bruto para esta zona al Norte de Calle 30, se establece en 0,9522 m2/m2 claramente superior a los ámbitos del entorno como Montecarmelo y las Tablas con un 0,39 m2/m2, Tres Olivos con un 0,62 m2/m2, e incluso con respecto al casco histórico de Fuencarral que tiene un 0,90 m2/m2. Nuevo margen de mejora: cumplan la Ley y la Operación Chamartín estará equilibrada, al menos con los barrios aledaños.

viviendas chamartin

Pepu Hernández ya ha señalado un margen de mejora en la proporción de viviendas sociales que debería contener la Operación Chamartín y ha pedido que dicha proporción suba hasta el 50% de las viviendas previstas. Teniendo en cuenta las proporciones de vivienda protegida en los barrios circundantes, 54% en el PAU de Montecarmelo, 59% en el PAU de las tablas o 90% en el Plan Parcial  de Tres Olivos, esa petición del 50% no parece excesiva excepto para el BBVA. Pero, ¿cómo puede explicar la Administración Pública que no utilice el suelo público para que se hagan viviendas protegidas, por lo menos, hasta la proporción que obliga a los suelos privados? Bueno, en realidad, no lo explica.

También sería una mejora el cumplimiento del programa electoral del PSOE en 2015 para hacer verdad su deseo de “reconsiderar en su formato actual la Operación Castellana Norte” ya que ahora tiene prácticamente el mismo formato que hace cuatro años cuando, además, criticaba la política del PP basada en hacer modificaciones puntuales del planeamiento y abogaba por una revisión del Plan General. No sería poca mejora el ser coherente con lo que se ha dicho anteriormente sobre el particular.

Ni tratar de evitar la nulidad en los tribunales de lo que pueda aprobarse a partir del Acuerdo entre Ayuntamiento de Madrid, DCN (BBVA) y Ministerio de Fomento-ADIF de julio de 2017. A este respecto conviene recordar nuevamente la Ley del Suelo de la CAM cuando, en su artículo 245 dice que “Son nulos de pleno derecho los convenios urbanísticos de planeamiento, así como cualquier convenio o acuerdo, cualquiera que sea su denominación, que tenga por objeto definir los criterios de ordenación del futuro planeamiento urbanístico”. Aunque dicho acuerdo, público, no lo hayan firmado para tratar de esquivar la Ley, conviene también recordar la vigencia de los contratos verbales.

¿De verdad alguien puede sostener que al sector público, Adif y el Ayuntamiento de Madrid, les puede hacer falta el BBVA para desarrollar la Operación Chamartín?

También parece haber margen de mejora en la forma en que se pretende desarrollar la Operación Chamartín. El artículo 28 de la Ley de Contratos del Sector Público (Ley 9/2017) dice, textualmente: “Las entidades del sector público no podrán celebrar otros contratos que aquellos que sean necesarios para el cumplimiento y realización de sus fines institucionales”. Esta prescripción está en las distintas leyes similares desde 1965. ¿De verdad alguien puede sostener que al sector público, Adif y el Ayuntamiento de Madrid, les puede hacer falta el BBVA para desarrollar la Operación Chamartín? Dos administraciones que en el pasado constituyeron, con éxito un Consorcio Público para hacer el Pasillo Verde Ferroviario, ¿Necesitan a una empresa que lleva más de veinticinco años demostrando su incapacidad para, ni siquiera, iniciar la Operación Chamartín?

Pues, si se ha demostrado no solo que no es necesaria sino contraproducente, la presencia del BBVA en el asunto, ¿Por qué se insiste en el error?. Alguien exhibirá el tigre de papel de los presuntos pleitos que el BBVA plantearía por la rescisión del contrato pero, estoy seguro, de que la Abogacía del Estado encontraría en el expediente motivos sobrados para esa rescisión si no tuviera instrucciones de salvar al BBVA como ocurrió en 1996 y 2001. También habrá quien cite a Ciceron y su “Pecunia est subsidia belli requiretis” ante lo que no habría nada que decir más que hablar de ética. Pero, en todo caso, esta mejora no le corresponde a Pepu Hernández explorarla nada más que como representante de los vecinos de Madrid ante el Ministerio de Fomento al que habría que recordarle que sus obligaciones en esta Operación Chamartín van más allá de obtener una parte del beneficio económico que piensa obtener el BBVA cuando venda el asunto a un tercero.

Claro que, todos estos márgenes de mejora, se pueden ir por el desagüe de algún albañal de la administración pública. Aunque, como las meigas, haberlos, los márgenes, haylos.


Jesús Espelosín, autor del libro “Operación Chamartín. Historia de una realidad virtual