domingo 21.07.2019
HISTORIA DE ESPAÑA

Los socialistas contra el “primer patriota” en 1896

lopez brú 2@Montagut5 | El periódico El Socialista cargó duramente contra el segundo marqués de Comillas en su número de 23 de octubre de 1896 con un significativo artículo titulado, “El primer patriota”Claudio López Bru, hijo del primer marqués de Comillas, ha pasado a la Historia por un evidente protagonismo en el seno del universo conservador de la política y del catolicismo en la Restauración, así como por su combate contra el movimiento obrero y el socialismo, a la par de su evidente protagonismo en obras sociales desde un acusado paternalismo. Por otro lado, desde la Compañía Transatlántica Española tuvo que ver con los lucrativos negocios del transporte de trabajadores en Guinea, pero, sobre todo, con el de soldados y suministros a Cuba y Filipinas por la guerra, y luego de la repatriación de los prisioneros hechos por los norteamericanos. Pues bien, en esta pieza pretendemos conocer la posición que adoptaron los socialistas frente al personaje en relación, precisamente, con el traslado de soldados al Caribe, incidiendo, además, en una intensa crítica sobre el patriotismo, en pleno conflicto, y en la línea de lo que el PSOE defendió, casi en solitario, en la crisis colonial.

Para los socialistas era un apelativo de 'El primer patriota' era completamente adecuado porque se partía de que el patriotismo “no era otra cosa que explotar la patria”

Al parecer, había sido Martínez Campos quien había bautizado al segundo marqués de Comillas como “el primer patriota”. Para los socialistas era un apelativo completamente adecuado porque se partía de que el patriotismo “no era otra cosa que explotar la patria”. Al igual que el personaje explotaba a sus obreros en las fábricas, arsenales y buques que poseía, explotaba a la nación. Si a los primeros les obligaba a trabajar duramente por escasos salarios, padeciendo un trato humillante, a la segunda le cobraba a precio de oro unos servicios que, siempre según esta crítica, eran malos, burlándose de los compromisos adquiridos.

La segunda andanada contra el marqués de Comillas, estando relacionada con la anterior, tenía que ver con su catolicismo, ya que los principios religiosos de caridad y “amor a sus semejantes” habrían sido sustituidos por una disposición calificada de soberbia frente a los soldados que transportaba a Cuba y Filipinas.

Para demostrar estas afirmaciones se aludía a la publicación en distintos periódicos de los precios que pagaban los soldados en los transatlánticos por determinados productos, además de las malas condiciones del pasaje, citando la carta del periodista Monasterio, escrita desde el barco Isla de Luzón, y publicada por El Imparcial, donde se comprobaba que la dureza del viaje a Cuba se repetía en el que se realizaba a Filipinas. El Socialista incluía parte del texto, y donde se relataba el enorme calor que se pasaba en el barco, provocando que para poder resistir los soldados iban casi desnudos. Además, se encontraban amontonados en las distintas dependencias sin libertad para moverse, sin olvidar la presencia de las ratas. Monasterio acusaba directamente al marqués de Comillas y a la Compañía Transatlántica de haber puesto un barco insuficiente para llevar a 2.500 soldados, y por el que sacarían varios millones de reales. Para El Socialista este era el patriotismo de los ricos.

Pero los socialistas no querían solamente denunciar al marqués y a la Compañía, ya que hacían también responsables de esta situación a los gobiernos que consentían esta situación descrita. Además, se cargaba contra gran parte de la prensa que no denunciaba estos hechos y a sus responsables, sin olvidar el caso de El Heraldo, que el mismo día en que se publicaba la denuncia de Monasterio, elogiaba los servicios que prestaba la Compañía, aunque pudiera parecer que su precio era alto.

Hemos consultado el número 555 de El Socialista. La figura de nuestro protagonista ha sido estudiada por Enrique Faes Díaz en la monografía titulada Claudio López Bru. Marqués de Comillas, publicada por Marcial Pons en Madrid en 2009.

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