viernes 05.06.2020
historia de la sexualidad

La sexualidad en el mundo cristiano

Después de haber conocido la sexualidad del mundo judío y musulmán, vamos a ver la del mundo cristiano y así ya habremos conocido el concepto de sexualidad de las tres grandes religiones monoteístas del mundo.

La sexualidad en el mundo cristiano

Después de haber conocido la sexualidad del mundo judío y musulmán, vamos a ver la del mundo cristiano y así ya habremos conocido el concepto de sexualidad de las tres grandes religiones monoteístas del mundo.

El primer aspecto que llama la atención es, que se conocen muy pocas referencias de Jesucristo al tema de sexualidad humana. Sin embargo, la Iglesia se ha preocupado muchísimo sobre la moralidad sexual de millones de personas.

El texto de referencia para el mundo cristiano es la Biblia, que contiene el Antiguo y Nuevo Testamento, el cual incluye los cuatro Evangelios y las Epístolas de San Pablo.

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Con la legalización del cristianismo en el Imperio romano bajo, el mandato del emperador Constantino, se busca establecer sus doctrinas y generalizarlas. Además del estudio de la Biblia, buscó la ayuda de teólogos y filósofos, que se basaron en la austera filosofía griega que valoraba el espíritu por encima del cuerpo.

Fue San Agustín, el que reformó radicalmente la visión cristiana del sexo, argumentando que el deseo sexual había hecho, que Adán aceptara la propuesta de Eva de probar la fruta prohibida del Árbol de la Sabiduría. Esto significa, que se asocia por primera vez el deseo sexual con los orígenes del pecado.

La unión que realiza San Agustín entre sexo/pecado deja a muchos cristianos con una sensación de vergüenza ante el deseo sexual y el acto de saciarlo. Esta unión lleva a muchos cristianos a una práctica restrictiva del deseo sexual. Estas teorías unificaron la doctrina sexual cristiana durante más de mil años y, aún hoy en día, hay sectores del cristianismo que se rigen por él.

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Sin embargo, con la aparición de Martin Lutero, en el año 1517, con su reforma protestante, significa un cambio muy importante, pues rechaza las doctrinas sexuales de San Agustín, de que el sexo era pecaminoso, es decir, rompe el vínculo entre sexo y pecado original. Lutero declara que el sexo entre un hombre y una mujer era un regalo de Dios, siempre que éste se diera dentro del matrimonio.

El cristianismo se basa pues en la idea de que la sexualidad humana fue creada por Dios con la única finalidad de la procreación dentro del matrimonio. La pareja sexual actual es una relación intima, emocional y espiritual a través de la relación sexual.

El cristianismo promueve siempre el matrimonio. Sin embargo, el sexo fuera de él y el sexo por placer son aceptadas como parte normal del comportamiento humano por algunas iglesias, sectas y grupos denominados progresistas. Esta concepción nunca es tolerada por la Iglesia católica.

EL MATRIMONIO CRISTIANO

En el Evangelio de San Mateo se dice “El hombre dejará padre y madre y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne… por lo tanto, lo que Dios juntó, no lo separé el hombre”.

Sin embargo, fueron muy pocos los cristianos que celebraran su boda en una iglesia en los primeros mil años de la historia cristiana. Fue a partir del siglo XI, debido al Papa Gregorio VII quien sometió el matrimonio a estar bajo el control de la iglesia. En el año 1184, el matrimonio fue declarado un sacramento, al mismo nivel que el bautismo y la comunión.

Todo aquello que no fuera normal era para Santo Tomás pecado contra natura. Si seguimos el Concilio Vaticano II, vemos como el acto sexual entre los esposos debe ser honesto y digno, estas relaciones sexuales deben ser normales. Deben mantenerse en los límites de la moderación. La iglesia rechaza la sexualidad exclusiva con fines placenteros y lujuriosos, considera el maniqueísmo como una manifestación herética.

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El sexo se restringe para la Iglesia a una relación de por vida entre un hombre y una mujer unidos en el matrimonio. Éste es un compromiso con la finalidad de fundar una familia estable. Como vemos, dentro del mundo cristiano, la sexualidad solamente se debe dar dentro del matrimonio. Todos los demás tipos están prohibidos.

El sexo fuera del matrimonio es rechazado por ser considerado inmoral por gran parte del cristianismo. Sin embargo, el sexo fuera del matrimonio y el sexo por placer son aceptados como un comportamiento humano normal en algunas iglesias y grupos de corrientes progresistas.

La idea que propone es la castidad, aún dentro del matrimonio. Consideran que el sexo que busca el placer por sí mismo y no tenga el objetivo de la procreación es considerado lujuria y una ofensa a la castidad.

Si seguimos el catecismo católico señala que las relaciones sexuales en el matrimonio “es una manera de imitar la carne de generosidad y fecundidad del Creador”. Enumera las ofensas contra la castidad y la principal es la fornicación, que la califica de “acción intrínseca y gravemente desordenad y considera que el f7uso de la facultad sexual, por la razón que sea, fuera del matrimonio es esencialmente contrario a su propósito”.

El sexo que apunta al placer fuera del matrimonio y del objetivo de la procreación es considerado pecado y lujuria incluyendo la homosexualidad, masturbación, fornicación, prostitución, incesto, pornografía o violación.

Cuando se quiere proceder a un matrimonio entre dos personas de distinta religión, es preciso pedir un permiso para la realización de dicho acto y se les restringe muchísimo este tipo de matrimonio,. Así como, también quedan prohibidas las relaciones sexuales entre católicos y personas de otras religiones.

LA CASTIDAD

La iglesia siempre ha considerado que el hombre debe de vivir en total plenitud la vida divina. Jesucristo interpreta esto de una forma muy estricta, al plantear la disolubilidad del matrimonio y el adulterio. Por ello, la principal virtud del hombre debe ser la castidad, la cual es considerada no solo una virtud sino también un don, esto explica el celibato.

El dominio de sí mismo es para la iglesia el mejor modo para vivir su castidad. Debemos recordar, que el catecismo dice que para la castidad son necesarios, el conocimiento propio, ascética adecuada a sus propias f6circunstancias, obediencia a los mandamientos, la práctica de todas las virtudes morales y la frecuencia de la oración.

La castidad persigue para la iglesia la totalidad del don de sí que la persona hace al otro en el matrimonio. La castidad debe ser una práctica diaria y de por vida y esta se expresa en la amistad.

LA LUJURIA

La iglesia siempre ha considerado la lujuria como uno de los siete pecados capitales. Para ella “la lujuria es el deseo desordenado por o el disfrute al máximo del placer sexual. El placer sexual se desordena moralmente cuando se busca por sí mismo, aislado de sus propósitos procreativo y unitivo”.

La Iglesia siempre ha considerado tanto la masturbación masculina como la femenina como un grave desorden moral pues dice, que la masturbación contradice la finalidad propia de la facultad sexual.

La fornicación para la iglesia es un pecado gravísimo. Veamos, cual era el pensamiento de Santo Tomás de Aquino cuando decía: “Se dice que el fornicador peca contra su propio cuerpo, no simplemente por el placer de la fornicación se consuma en la carne, lo que también es el caso de la guía, sino también porque actúa contra el bien de su propio cuerpo por una excesiva asociación con otro. Ni sigue de ello que la fornicación sea el pecado más grave, ya que en el hombre la razón es de mayor valor que el cuerpo, por lo que en caso de ser un pecado más opuesto a la razón, será más grave”.

La iglesia pide que no se practique la masturbación, la fornicación, el adulterio, la pornografía, la prostitución, la violación, el sexo oral y los actos homosexuales.

Incluso amenaza con la excomunión a aquellos que practiquen el aborto y vemos como hacen una gran batalla, cuando intentan legislar los Estados sobre el aborto en determinadas condiciones, haciendo una lucha ideológica intentando imponer su pensamiento conservador al resto de las personas de un Estado que no piensan como ellas.

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Veamos que dice el catecismo de la iglesia respecto a la fornicación: “es la unión carnal entre un hombre no casado y una mujer no casada. Es gravemente contraria a la dignidad de las personas y de la sexualidad humana, que se ordena naturalmente al bien de los esposos y a la generación y educación de los hijos. Además es un grave escándalo cuando hay corrupción de los jóvenes”.

Otro aspecto que toca el catecismo de la iglesia es la pornografía y dice “consiste en sustraer de la intimidad de los sujetos actos sexuales reales o simulados, con el propósito de mostrarlos deliberadamente a terceros.

Ofende a la castidad, porque pervierte el acto conyugal, el íntimo darse su esposo al otro. Es una grave ofensa a la dignidad de los que en ella participan, ya que cada uno se convierte en un objeto para su placer y beneficio ilícito de otros. Sumerge a todos los que en ella se involucran en la ilusión de un mundo de fantasía”.

La violación es tener relaciones sexuales usando la violencia. Esto ataca el derecho al respeto y a la integridad moral y física de cada uno provocando una gran secuela que puede durar toda la vida. En este sentido, denuncian cuando son los padres y los profesores quienes emplean esta práctica. Sin embargo, muchos sacerdotes han ejercido una pederastia y la iglesia ha sido incapaz de hacer frente a esto, que suele producirse con alguna frecuencia entre sus miembros, levantando un gran escándalo moral y ético en la sociedad

f4EL CELIBATO

La concepción del celibato en el mundo cristiano se inicia a partir de una carta de San Pablo a los corintios. Este fue reafirmado a partir del siglo II, cuando algunos hombres y mujeres empezaron a llevar vidas en el celibato como monjes y monjas. La Iglesia Católica ha impuesto el celibato a sus sacerdotes y a los obispos desde la Edad Media.

El concepto de celibato no representa abstención sexual y significa que alguien no está casado. Se presupone que el célibe practica la abstinencia sexual ya que la doctrina eclesiástica condena las relaciones sexuales fuera del matrimonio.

La disciplina del celibato no se considera un dogma de fe infalible e inmutable, pero sí indica que tanto la virginidad como el celibato que se vive con abstinencia sexual, son dones y sacrificios más altos que el matrimonio.

En otras variantes cristianas vemos como un sacerdote anglicano o protestante pueden casarse sin ningún problema. Son en las iglesias orientales católicas a menudo ordenados sacerdotes hombres casados pero nunca pueden llegar al episcopado el episcopado.

También debemos distinguir entre los sacerdotes y los religiosos que siguen las reglas monacales, entre los cuales están el voto de castidad y es aplicado mucho antes que a los sacerdotes. Si analizamos la iglesia oriental se tiene la opción del celibato antes de recibir el orden diaconal.

Fue el concilio de Trento en el siglo XVI quien impuso de manera definitiva el celibato sacerdotal tal como se le conoce actualmente y este planteamiento es una respuesta a la Reforma protestante de Lutero, que permitía, e incluso promovía el matrimonio de los sacerdotes, al tiempo que suprimía las órdenes religiosas y sus votos.

Lutero cuestionó la tradición católica del celibato, por lo que todos los sacerdotes tenían que se célibes, y advierte de las consecuencias de esto, pues considera que los deseos sexuales podrían se canalizados en direcciones morales no correctas. Luego negó, que el matrimonio fuera un sacramento de la iglesia y animó a los sacerdotes a casarse, el propio Lutero se casó.

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Si seguimos a Lutero, es la fe en Dios quien traerá el perdón de los pecados y la salvación, no por las buenas acciones ni el arrepentimiento por las malas.

Como ya hemos visto en otros artículos son muy conocidos y numerosos los casos de Papas, que antes incluso de ser elegidos estuvieron casados y tuvieron hijos, así como después de ser elegidos, hubo numerosos Papas a lo largo de la historia que mantuvieron relaciones sexuales y tuvieron hijos.

LA HOMOSEXUALIDAD

Hay dos textos que hablan de la homosexualidad, el primero el Levítico que dice “no te acostarás con un varón como con una mujer; es una abominación”. El segundo en Romanos que dice “… los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se encendieron en la lujuria unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos”.

Jesucristo nunca hizo mención al tema de la homosexualidad, pero sí aparecen relatos sobre éstos en pasajes del Antiguo Testamento y también en las cartas de San Pablo. Estos textos son usados para denunciar esta práctica sexual.

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La Iglesia católica siempre ha considerado la homosexualidad como un pecado mortal. Sin embargo, entre otras corrientes cristianas diferentes al catolicismo la opinión es variada. Algunas concepciones ven la homosexualidad como un pecado diferente a otras conductas sexuales. Algunos consideran que la homosexualidad debe verse desde el punto de vista de Jesucristo cuando habla del amor, la fidelidad y la compasión.

Sin embargo, esta concepción cerrada de la iglesia católica no es igual en otras iglesias, así vemos, como la iglesia anglicana ha estado discutiendo sobre permitir las parejas homosexuales y la tolerancia de la homosexualidad.

Las iglesias episcopalianas de Canadá y Estados Unidos consienten tener sacerdotes homosexuales y se permite la bendición de las parejas homosexuales. Sin embargo, otras iglesias anglicanas sobre todo de la zona africana que son mucho más conservadoras, no tienen una actitud tan abierta en la cuestión de la homosexualidad.
Otras iglesias como los unitarios o los cuáqueros tienen la homosexualidad de una forma normalizada y pueden acceder a ser sacerdotes. Las iglesias liberales aprueban todo tipo de relaciones sexuales, siempre que sean entre personas adultas y con mutuo consentimiento.

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Colegiata de San Pedro de Cervatos en Cantabria

LA ANTICONCEPCIÓN

Si la finalidad del matrimonio es exclusivamente la concepción de hijos, está claro que la anticoncepción no está permitida. En el Evangelio de Lucas dice: ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! En el Génesis se dice “… cuando se llegaba a la mujer de su hermano, derramaba su semen en tierra para no dar descendencia. Pero lo que hacía era malo ante los ojos del Señor”.

Con la llegada de los nuevos descubrimientos médicos y nuevos métodos de anticoncepción a lo largo del siglo XX provoca graves problemas a la Iglesia al tenr que afrontar tal cuestión. Al inicio, tanto la iglesia católica como la iglesia protestante la condenaron buscando sus principios negacionistas en textos del Antiguo y Nuevo Testamento.

El camino para su aceptación fue la Comunidad anglicana quien relajó sus principios de contracepción y dejó de considerarla como un pecado. Sin embargo, esto no ha sucedido en la iglesia católica. La píldora anticonceptiva es rechazada.

Si hacemos una comparativa entre las tres grandes religiones monoteístas veremos, que a rasgos generales, presentan una visión bastante homogénea en la mayoría de los temas de la sexualidad. Como podemos comprobar se basan en la represión, miedo y en la falta de libertad sexual de sus miembros, como una forma de control social.

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